Tanto empleados como usuarios de la Registraduría de Cartagena se quejan de lo incómodo que es, según ellos, el local donde funciona la entidad, barrio Pie del Cerro, a orillas de la avenida Pedro de Heredia.
El Universal obtuvo las declaraciones de funcionarios, quienes pidieron las reservas de sus nombres, y todos coinciden en afirmar que el local descrito no es el más indicado para que funcione una entidad como esa.
Recordaron que “Corvivienda se fue de aquí, porque el inmueble no se prestaba para su funcionamiento, y esa entidad atiende el 10 % de lo que nosotros atendemos”.Contaron que la semana pasada se incendió el cableado de energía eléctrica de un poste que hace frente con el local “y afortunadamente no ocurrió una desgracia, pero quedamos tres días sin luz. Electricaribe lo arregla, pero de nuevo se incendia. Dice la empresa que eso ocurre por sobrecarga interna de las máquinas de la Registraduría”.
Los funcionarios dicen creer que no se justifican los 25 millones de pesos que se pagan por el arriendo del local, “porque somos cuarenta funcionarios, quienes trabajamos en completo hacinamiento. Y a veces los usuarios nos duplican. Tienen que aguantar sol en la puerta del local y demoras cuando entran, sobre todo en horas pico; y a veces sin aire acondicionado”.
Electricaribe informó que, en efecto, la Registraduría tiene una sobrecarga interna “que deben remediar ellos y no nosotros. Han quemado tres medidores. Dijeron que iban a trabajar con abanicos pequeños, mientras hacían los trabajos en el local, pero no lo han hecho. Todo el sistema de la zona lo tienen sobrecargado”.
Heriberto Pérez Triana, el registrador delegado en Cartagena, dijo que las fallas en el servicio eléctrico “se deben a un mal servicio de parte de Electricaribe en la parte externa de la edificación, ya que el transformador no es el más apropiado para un local de este tipo. Sin embargo, se lo comunicamos a Electricaribe, que hizo los respectivos arreglos. Pero, con el fin de evitar más inconvenientes, requerimos al dueño del local, quien hizo unos estudios técnicos avanzados que le permitieron instalar una planta interna. Electricaribe, por su parte, cambió el transformador y todo está normalizado. Son percances que cualquier entidad pública podría sufrir”.
Refiriéndose a las condiciones del local, explicó que los agendamientos se hacen por internet y se cita a determinado número de personas, teniendo en cuenta si podrían caber en el local.
“Lo que pasa --advirtió-- es que en todas las registradurías del país estamos enfrentando el advenimiento de muchas familias venezolanas que nos visitan a diario, y el hacinamiento siempre se verá, sin importar qué tamaño tenga el local. En este momento, la Registraduría está creando una oficina de atención especial al venezolano, pero estamos tratando de que el Distrito nos ayude con el fin de descongestionar lo referente al registro civil”.
En cuanto a las quejas de los funcionarios, respondió que “cada uno tiene una percepción distinta del edificio, porque cuando estábamos en el Centro Histórico algunos se quejaban porque supuestamente estábamos incómodos, por las malas condiciones físicas del edificio. Ahora tenemos un local moderno, y no falta quien se queje por otra cosa”.
