“Mami, no es justo. ¿Cuándo me voy a mejorar?”, le dice Isis a Jeiky. Y es que, aparte de padecer los síntomas del trastorno con que nació: vejiga neurogénica, padece las barreras de atención en salud de su EPS, la del magisterio.
Cabe recordar que gracias a la presión de El Universal y del entonces defensor del Paciente del Distrito, Henry Vergara Sagbini, a Isis le realizaron una neuromodulación sacra el 19 de enero de 2018, en Medellín, para reducir su incontinencia urinaria.
Jeiky, quien al igual que Isis reside en el municipio de San Estanislao de Kostka (Arenal), contó que tras ese tratamiento, “en abril la niña comenzó a presentar infecciones y en junio le fue extraído el dispositivo instalado en la neuromodulación sacra, porque su organismo lo rechazó. El 5 de septiembre el médico le ordenó una videourodinamia y una consulta de urología, a la que debíamos ir con los resultados de ese examen, para mirar cómo estaba su vejiga. Desafortunadamente no se la ha podido realizar porque no se la autorizaban, se la dieron para el próximo 19 de marzo, por un incidente de desacato que interpusimos”.
“Ahora hay otro gran problema -agregó Jeiky-. Los viáticos que nos entrega la EPS, que son 160 mil pesos, no nos alcanzan para ir y venir de Medellín y luego hospedarnos en Cartagena. Tenemos que conseguir dinero. Así pasa con todo, tengo enormes dificultades con citas con nefrología y entregas de paños y medicinas”.
La mujer precisó que “el nefrólogo debería ver a Isis cada mes o cada dos meses, pero hace dos años no la ve. Como ella empezó el tratamiento no pedíamos la cita, pero desde diciembre empezamos a insistir y nada. Los paños no me los entregaban desde diciembre, me los entregaron hace como 15 días, pero ella ya no es de la talla que nos dieron, los necesita tipo panty porque creció”.
Agregó que la EPS le niega el medicamento Keflex, antibiótico tipo cefalosporina que se usa en el tratamiento de infecciones por bacterias en los pulmones, oídos, piel, huesos, vejiga y los riñones.
“Compramos dos veces al mes una caja de esas pastillas comerciales, cuyo costo es de 150 mil pesos, y la EPS nos da una genérica. Pero cuando ella empieza a tomar ese medicamento le da fiebre”.
Jeiky manifestó que por su vejiga neurogénica, Isis “tiene disfunción miccional, que hace que orine cada 10 o 15 minutos, pero ahora se está orinando constantemente. Hemos tenido problemas con ella por sus idas y venidas del colegio a la casa, pierde mucho tiempo de clases porque le toca bañarse cada media hora en casa, por el olor del orín o porque se pela, y en el colegio es una tortura. Eso nos tiene bastante desesperados.
“Aparte de eso recibe bullying y rechazo de algunos compañeros, incluso se rechaza ella misma, por el olor que le queda cuando el orín se seca. Necesita acompañamiento de nefrología y neurología. Entre los riñones y la vejiga no sabemos qué hacer. Ya Isis tiene 10 años y me dice: “mami, no es justo. ¿Cuándo me voy a mejorar?”. Nos preocupa su sistema urinario porque pronto puede iniciar su ciclo menstrual, lo cual le generaría una gran infección si no es atendida por especialistas”.
