Una polémica viene ocurriendo entre dos comerciantes del Centro Histórico, en cuanto al derecho de ocupación que sus restaurantes deberían tener en la plaza Santo Domingo, en el barrio del mismo nombre.
Uno de los inconformes es el cartagenero Javier Porto Morales, propietario del restaurante Karamairí, que funciona allí desde hace 18 años.
Porto Morales afirma que el inmueble donde está el restaurante es de propiedad de la familia de su esposa desde hace 75 años, por lo cual se consideran habitantes raizales del barrio Santo Domingo.
Asimismo, dice creer que hay una intención de desplazamiento en su contra, que habría comenzado hace cinco años, cuando a la plaza llegaron unos comerciantes italianos, quienes a estas alturas son propietarios de varios restaurantes cuyas mesas y sillas ocupan gran parte de la plaza.
“Esos señores –contó-- llegaron a Cartagena comprando negocios y se han querido apoderar de la plaza. Compraron primero dos negocios, y de ahí en adelante han seguido comprando hasta ser los dueños de cinco, que están debajo del edificio Cuesta”.
Igualmente, señaló que, supuestamente, los comerciantes tendrían “una ‘llave’ con la Secretaría de Planeación y la Gerencia del Espacio Público, ambas del Distrito, para irse tomando la plaza e ir reduciendo nuestro espacio”.
Dijo sospechar que las presuntas acciones para desplazarlo son la consecuencia de que se haya negado a vender su inmueble a los comerciantes italianos cuando estaban recién llegados a la plaza.
“Al notar las acciones de los italianos, pedí una cita con el entonces gerente de Espacio Público, Dulfry Martínez, pero no me atendía. Seguí presentando mis requerimientos hasta que al fin me atendió, pero para decirme que no podía hacer nada”.
Posteriormente, se dirigió a la Secretaría de Planeación, “porque es allí donde dan los lineamientos para la ocupación del espacio público, con unas licencias de aprovechamiento económico. Pero cuando les dieron más espacio a los italianos, traté por todos los medios legales de obtener mi espacio por seis meses, pero nunca han respondido a mis peticiones”.
Relató que le redujeron el número de personas que atendía en su espacio de la plaza, hasta el punto de que “si llegaba una familia de cinco o seis personas, no podía sentarlas, porque supuestamente el permiso es solo para cuatro sillas, pero los italianos sí pueden tener mesas de seis y hasta ocho personas. Además, tienen un mobiliario que no está permitido por el decreto que rige el uso de las plazas: mesas más grandes y sillas plásticas”.
Marco Bevilaqua, administrador de los cinco locales del edificio Cuesta, aclaró que en ningún momento intentó comprar el local de Javier Porto ni está interesado en adquirir ningún otro establecimiento en ese sitio.
Explicó que sus locales ocupan la mayor parte porque son cinco y debido a que el número de mesas corresponde a las medidas interiores de los inmuebles, como lo establecen las normas. En cuanto al mobiliario, en el contrato de la Gerencia del Espacio Público dice que se pueden usar mesas cuadradas o redondas; y las sillas pueden ser de madera o de plástico”.
Natalia Echeverry, gerente (e) del Espacio Público, explicó que su despacho hace el contrato de aprovechamiento económico de la plaza con base en las directrices que indique Planeación, que abrió una convocatoria para que las personas que se sintieran con derecho a postularse lo hicieran.
Posteriormente, Planeación hace la visita y la intervención, proceso del cual está enterada la Procuraduría seccional.
“Pero se venía presentando un problema --anotó--: la parte interna de algunos locales era muy pequeña, pero tenían una gran zona de aprovechamiento externo. Planeación dice que, según el tamaño de la parte interna se otorga el espacio de la parte externa”.
Agregó que también deben verse los inmuebles por tipología, dado que todas las casas no son iguales. “Aunque estén juntas, algunas tienen tipología baja o tipología alta, y eso influye en el aprovechamiento económico”.
Advirtió que en el caso de los comerciantes Porto y Bevilaqua, “debo esperar las indicaciones de Planeación respecto a cuál es el espacio de ambos, para luego visitarlos y hacerles su respectivo contrato en donde se establecerá cuántas mesas debe poner cada uno en la plaza y velar que eso se cumpla”.
El Universal intentó obtener las declaraciones del secretario de Planeación Distrital, Iván Castro, pero no fue posible.
