Los líderes comunales del barrio José Antonio Galán, La Pajarera, quieren que el Distrito los ayude a cambiar.
Silfredo Jiménez, presidente de la Junta de Acción Comunal, considera que el cambio debería empezar por el apodo ‘La Pajarera’, que ya es una referencia que remite a lo delincuencial.
“Ya ni los mototaxistas quieren venir, porque ese nombre les suena a pandillas y a drogas”.
Aún así reconoce que Galán tiene su fama bien ganada. Allí reside la pandilla “Los Pajarracos”, una de las más temidas de la Loma del Marión, cuya principal actividad es organizar enfrentamientos con los violentos de los barrios vecinos.
“A parte de eso --continúa-- el microtráfico se ha convertido en un negocio familiar, que viene de varias generaciones. Nadie ha podido erradicarlo. Uno les hace ver que están perjudicando al barrio, pero lo que dicen es que eso les da de comer y para sostener a sus familias”.
No hay espacios recreativos, pero últimamente lograron construir un pequeño parque para niños, que en la noche se convierte en el punto de encuentro de los vendedores y consumidores de estupefacientes.
“Queríamos hacer una cancha de microfútbol en un solar baldío de esta misma zona, pero la Alcaldía Local 1 lo que nos dijo fue que no había tanto presupuesto”, recuerda Jiménez Vásquez.
