José Jimmy tiene 36 años y es técnico en soldadura. Sin embargo, por cuenta de las dificultades para conseguir empleo en la ciudad, hoy se encuentra vendiendo fritos en el barrio El Country, donde se gana entre 40 mil y 50 mil pesos diarios con los que intenta mantener a sus tres hijos.
“Me cansé de meter hojas de vida. Quieren es gente con experiencia”, asegura. La realidad de José es similar a la que viven más de 234 mil cartageneros que se incluyen en la tasa de informalidad que reportó el Departamento Nacional de Estadística (Dane), en el cual esta tasa se fijó en un 54,8%, cifra mayor a la manejada los trimestres anteriores.
En este orden de ideas, como es costumbre, Cartagena salió a relucir entre las demás capitales del país como aquella ciudad con el menor índice de desempleo (6,7%), el cual quedó camuflado bajo los miles de ocupados que hayan su sustento en la economía del rebusque y también de aquellos que ante el desánimo por no conseguir empleo han optado por dejar de buscar y han salido del mercado laboral.
De hecho, en Cartagena son 363 mil personas las que están calificadas como “inactivas”, mientras que apenas 28 mil son las que están realmente desempleadas en Cartagena.
Para el economista Hernando Vega, esta situación si bien se ha desbordado en Cartagena y se ha relacionado incluso con la inseguridad y el abuso en los precios, la solución está en implementar políticas que finalmente logren organizar e impulsar este tipo de emprendimientos ciudadanos.
“No hay una política seria que organice a los pequeños negocios, que le dé oportunidad a la gente pobre de salir adelante. Los negocios comienzan a funcionar y a los pocos meses quiebran porque tienen trabas para legalizarce”, afirma.
En este sentido, lo que Vega sugiere a la nueva administración es que se preocupe por capacitar y organizar a estas personas para que puedan sacar provecho real de estos negocios.
El caso de los migrantes
Es importante resaltar, que así como el número de migrantes venezolanos influyó de forma relevante para que Cartagena obtuviera la certificación del millón de habitantes, estos también han contribuido a que se siga elevando la informalidad en la ciudad.
