En los últimos años, el paisaje verde de La Popa ha cambiado por casas de madera y cambuches que atentan contra la estabilidad del cerro, propician la deforestación, la degradación del suelo y la contaminación.
De acuerdo con cifras entregadas por el Establecimiento Público Ambiental, EPA, el cerro tiene 66 hectáreas de suelo invadido por asentamientos precarios, hay más de 2 mil viviendas y 9 mil personas que viven con bajos índices de calidad de vida.
“La zona verde está siendo ocupada, no hay suelos para hacer siembra o reforestación sostenible y hay mucha construcción ilegal por la pobreza extrema y la falta de oportunidades”, contó Javier Mouthon, director del EPA, tras una visita al cerro.
Agregó que quienes viven en esas zonas ilegales se ven expuestos a posibles enfermedades porque los residuos los disponen casi que al lado de la vivienda y también cargan con los problemas de violencia por múltiples pandillas.
“Nosotros estamos tratando de hacer la intervención en unas zonas que tenemos una obligación por sentencias, pero que se está viendo que necesitan una intervención social como el sector de la Bendición de Dios, Kenedy, Lomas del Rosario, El Hueco o El Hoyo”, añadió.
La intervención de estos sectores está dentro del Plan Maestro Ambiental del Cerro de La Popa que a su vez hace parte del pilar Salvemos Juntos a Nuestro Patrimonio Natural del Plan de Desarrollo 2020 – 2023.
Según el director del EPA, inicialmente se intervendrá una parte del cerro ya que, por consideraciones urbanísticas, no es viable hacer un proyecto que agrupe todo el área hasta que exista un Nuevo Plan de Ordenamiento Territorial.
“La primera fase de todo esto va a ser la delimitación de ese suelo de protección. En este momento vamos a actuar sobre 10 hectáreas, hacer la delimitación del suelo y mirar qué tipo de medidas podemos tener para garantizar que no se siga invadiendo el terreno”, señaló. Agregó que dentro de las medidas también está el inventario de las viviendas para la reubicación de las familias que viven en zonas de riesgo.
“Hay que coordinar con Corvivienda o la dependencia que designe la Alcaldía para hacer todo el proceso de reubicación porque es necesario; quizás algunos puedan estar dentro de la misma zona si se encuentran espacios donde hacer ese reasentamiento”, afirmó.
Mouthon también señaló que se buscará hacer un piloto con uno de los sectores para poder trabajar con la misma comunidad, de tal manera que se involucren en la dinámica de mantenimiento, siembra y reforestación.
Una vez las áreas se desocupen y las familias se reubiquen, el EPA comenzará a reforestar con especies nativas ya que la idea es que se reduzca el área de degradación, mejorar el espacio de la comunidad y restablecer todo el ecosistema dentro del área urbana.
