Según el Instituto Nacional de Salud, el 18 de junio de 2020 fue la fecha en que Cartagena alcanzó el pico de la pandemia, convirtiéndose así en la tercera ciudad del país en hacerlo, antecedida de Buenaventura y Leticia.
Hasta el sábado 7 de noviembre, el COVID-19 deja 27.166 contagiados, 25.934 recuperados y 595 muertos en la ciudad, pero además de esas cifras, la pandemia ha impactado de diversas formas en todos los sectores de la sociedad.
Uno de los grandes golpes se efectuó en el presupuesto, ya que a través del Decreto 744 de 2020, la Alcaldía de Cartagena tomó la decisión de reducirlo para la vigencia de este año en $53.405.570.125, teniendo en cuenta que el coronavirus disminuyó el recaudo de impuestos y existía la posibilidad de entrar en un déficit presupuestal de no hacer los reajustes pertinentes.
Además de eso, la pandemia puso en jaque los sistemas de salud, educación, finanzas públicas y demás, al punto que actualmente hay sectores que no se han recuperado, por eso, El Universal hizo una revisión por cuatro pilares fundamentales a ver qué tan “duro” nos ha dado la crisis sanitaria.
Salud
La primera contagiada de coronavirus en Cartagena fue confirmada el 11 de marzo. Una turista inglesa que llegó al ‘Corralito de piedra’ en el crucero Braemar y que tras permanecer varias semanas hospitalizada en Medihelp pudo superar el virus. Con la llegada de este caso se encendieron las alarmas por la deficiente infraestructura hospitalaria, pues la ciudad solo contaba con 205 camas de Unidades de Cuidados Intensivos, es decir, ante un contagio masivo no iba a ser posible responder de la mejor manera.
Este panorama llevó a que entidades del orden distrital y nacional trabajaran juntas y gracias a diferentes procesos se puede afirmar que hoy la ciudad cuenta con 352 camas UCI, es decir, 147 más. Además, cabe destacar que solo están ocupadas un 53% pero por COVID solo el 7% y sospechosos el 8%.
Según el ministro de Salud, Fernando Ruiz, la pandemia sacó a relucir las principales falencias en el sistema de salud, pero a su vez planteó diferentes retos y ajustes que son necesarios.
“Todavía falta perfeccionar los hospitales públicos, hacia dónde queremos ir, cómo queremos integrarlos. En mi consideración Colombia no puede continuar con hospitales públicos pequeños, que no se integran en red con los demás. Es hora de que se pueda generar redes integrales”.
Agregó que también es necesario reforzar la integración territorial entre el sistema de aseguramiento y el de salud pública. “Ahí es donde debemos avanzar, en una visión mucho más territorial donde los aseguradores se conecten con las secretarías de Salud”.
De igual manera señaló que en el ámbito de las instituciones privadas hay un problema crítico de transaccionalidad que se agudizó durante estos meses. “Necesitamos un flujo de recursos que sean claros, previsibles, trazables y que no tengamos que estar reconstruyendo la información retrasada de cómo se dieron las transacciones”.
Tejido empresarial
La economía es quizás el pilar más golpeado por la pandemia, y aún más en una ciudad tan turística como Cartagena. (Lea aquí: Al menos 18 mil empresas están en riesgo de cerrar en Cartagena)
De acuerdo con la Cámara de Comercio de Cartagena (CCC) el número de comerciantes activos se redujo más de la mitad, pasando de 32.848 en enero a agosto de 2019, a 14.973 en igual periodo de 2020.
Así mismo, según la más reciente investigación de Cedetrabajo capítulo Cartagena, las micros, las pequeñas y medianas empresas han sido las más afectadas. “A pesar de las acciones del gobierno distrital todavía se encuentran en riesgo de cierre unas 18.655 empresas en al ciudad, con una afectación al empleo por la pérdida de unos 161 mil puestos de trabajo, lo que equivale al 42% del empleo en la ciudad”, indicó Cedetrabajo.
Según la indagación, la zona de la ciudad donde se proyecta la mayor mortalidad empresarial es en la Localidad Histórica y del Caribe Norte, que pese a las medidas del gobierno distrital todavía permanecen en riesgo 12.300 empresas, igualmente 1.800 empresas del Centro Histórico, y 1.000 en Bocagrande, Getsemaní y Manga. De igual manera, en la Localidad Industrial y de la Bahía están en riesgo 3.194 empresas y 570 en la Localidad de la Virgen y Turística.
Desempleo
Con el incremento de empresas quebradas también aumentó el número de desocupados en la ciudad. De acuerdo con los más recientes datos del Dane, en el trimestre móvil julio-septiembre de 2020, la tasa de desempleo de Cartagena se situó en el 18,1%, superior a la presentada en igual periodo de 2019 cuando se calculó en 6,6%.
En este periodo los ocupados eran aproximadamente 355 mil, unos 76 mil menos que en igual periodo de 2019. Los dos sectores que más empleos poseían eran comercio y reparación de vehículos (78 mil), y transporte y almacenamiento (47 mil).
La informalidad en Cartagena alcanzó el 57,2%, muy por encima del promedio nacional (48,0%); mientras que el desempleo juvenil (entre 14 y 28 años) alcanzó una tasa del 33,8%.
Educación
Uno de los efectos colaterales de la pandemia fue la suspensión de manera abrupta de las clases presenciales en escuelas y universidades, planteando la necesidad de migrar hacia la virtualidad o buscar los medios para que los estudiantes continuaran con el ciclo de formación. De acuerdo con un análisis estadístico de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), a nivel país se determinó que para agosto de 2020 el 49.1% de los encuestados manifestó no poder continuar con sus clases debido al COVID-19. De ese porcentaje, el 78.5% asistía a una institución de carácter oficial. De igual manera se evidenció que el 77% de los estudiantes que residen en viviendas de nivel socioeconómico bajo no pudo seguir recibiendo educación, en contraste con 11% de nivel socioeconómico alto.
Esa combinación de factores es uno de los grandes temores en la ciudad, aún más teniendo en cuenta que la deserción en instituciones oficiales aumentó en 2019, rompiendo la tendencia decreciente observada desde 2015, por lo que en 2020 se volvería a repetir la historia.
“En el marco de la crisis sanitaria, económica y social por COVID -19, se aumenta el riesgo de abandono del sistema escolar, dadas las limitaciones de conectividad en la zona rural y la Localidad de la Virgen y Turística”, indicó un informe de Cartagena Cómo Vamos.
Aunque según la Secretaría de Educación la tasa de deserción se mide una vez finalice el calendario académico, es decir, el 6 de diciembre, durante estos meses han quedado en evidencia los grandes problemas de conectividad que dificultan la correcta implementación de la educación virtual: solo el 20% de los matriculados (33.788 niños, niñas y adolescentes) cuentan con internet fijo o datos móviles; el 31% (52.607) con un smarthphone; y el 10% con computador o tableta, sin garantizar que sean de uso exclusivo para actividades académicas.
“Es importante implementar estrategias de nivelación académica de manera integral que incluya acompañamiento psicológico, económico y familiar para las poblaciones que no continuaron en sus clases. Esto en aras de que prime la calidad educativa y se puedan contrarrestar las brechas existentes asociadas a los niveles económicos y a la ubicación geográfica”, indicó el análisis del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana.
