Violando el toque de queda y todas las medidas de bioseguridad para frenar los contagios del COVID-19 se realizó una fiesta clandestina en el barrio El Bosque con más de 500 personas.
En un sitio cerrado, sin ninguna ventilación, denominado Nexus, el grupo Elite de la Secretaría de Interior y la Policía Metropolitana hallaron a los “rumberos” sin tapabocas y sin ningún distanciamiento social, al contrario, desbordando el aforo permitido.
Varias llamadas de la ciudadanía a la Policía alertaron de la irregularidad a las 2:30 de la madrugada de este domingo.
OTRA RUMBA
Otra fiesta clandestina fue terminada por las autoridades a las 12:30 de la madrugada de hoy en el corregimiento de La Boquilla.
En el hotel Nápoles fueron encontrados 60 personas, la mayoría turistas nacionales, disfrutando de la fiesta.
“En este inmueble se violaban las medidas de bioseguridad y el decreto del alcalde, William Dau Chamat, sobre el toque de queda. Llegamos después de 12 de la noche, y encontramos que habían ocultado a los asistentes de la fiesta”, comentó el secretario de Interior, David Múnera Cavadía.
LA SANCIÓN
El funcionario explicó que a ambos establecimientos se les aplicó el cierre inmediato de la actividad comercial, por el máximo, que permite la norma que son 10 días hábiles.
Los propietarios de los negocios deberán ahora comparecer ante las autoridades para explicar sus razones y enterarse del monto de la multa que deberán pagar, si así se evidencia pertinente en el proceso.
La Secretaría de Interior informó que se contempla la posibilidad de que se proceda a solicitar la suspensión permanente de la actividad para algunos establecimientos que ya han incurrido varias veces en la violación de las normas de bioseguridad. “Se pedirá el cierre definitivo para los comercios a los que se les haya impuesto tres sanciones”, puntualizó Munera.
Los operativos continuarán y el llamado a los establecimientos de comercio es cumplir con la ley. Deben cerrar antes de las 12 de la noche, mientras esté vigente el toque de queda y cumplir con los protocolos que demanda contrarrestar los contagios del COVOID teniendo en cuenta que la ciudad está afrontando un incremento de infecciones y letalidad en esta segunda ola global de la pandemia.
Se requiere de los cartageneros y, en especial, de los visitantes cumplir con las normas de los protocolos de bioseguridad, del auto cuidado, protección y responsabilidad personal, social y comunitaria.



