A través de la Resolución 20203040023385 del 20 de noviembre de 2020, el Ministerio de Transporte estableció una nueva reglamentación para el uso de cascos de motocicletas en todo el país. La normativa, que empezó a regir ayer, 23 de enero, tiene como fin disminuir los índices de muertes por accidentes de tránsito en este tipo de vehículos.
Según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en 2019 hubo 3.666 fatalidades de motociclistas, es decir, cerca del 54% de la fatalidad nacional. El trauma craneano representa el 32,4% de fatalidades de usuarios de motos. Y hay estudios de la Organización Mundial de la Salud que señalan que los cascos son efectivos en reducir lesiones en la cabeza de los motociclistas en un 69% y la muerte en un 42%.
Teniendo en cuenta esto, el director del Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte de Cartagena (DATT), Janer Galván, explicó que las nuevas normas no implican que los conductores cambien sus casos, solo que hagan mejor uso de estos elementos de protección.
“Un primer punto es que el casco debe estar completamente puesto, con la cabeza inmersa enteramente, no como algunas personas que lo usan en la parte posterior; el segundo punto es que los cascos que tienen partes móviles debe estar seguramente cerrados durante el desplazamiento; y el tercero es que cuando se lleve el casco no se puede tener un celular inmerso entre este y la cabeza de la persona, se deben utilizar manos libre y otro tipo de elementos”, contó Galván.
Ante la nueva normativa, una de las dudas que surgen es cómo harán las autoridades para hacerla valer, pues no es un secreto que en temas de movilidad hay muchas leyes pero en la práctica es poco el respeto por las mismas.
“Con el área operativa vamos a realizar los controles en los puntos donde hay más circulación de motocicletas, usualmente usamos los mismos puntos para hacer controles rutinarios, verificación de documentos y otras normas”.
De acuerdo con los informes del DATT, algunos de estos puntos son el Corredor de Carga en Mamonal, la curva de la empresa Postobon, la avenida Pedro de Heredia, el cruce por el Colegio Inem, entre otros.
“Alternaremos los puntos operativos y los pedagógicos para empezar a tener resultados en el sentido de que la gente en la calle se concientice y empiece a usar el casco”.
Otra de las claridades que hizo Galván es que en este tipo de casos se cae en el error de que solo el conductor de la moto puede ser multado.
“El parrillero también puede ser infraccionado por no utilizar el casco, al igual que el conductor de la moto. Es importante que el acompañante recuerde que tiene que cuidarse porque algunas veces las personas tienden a pensar que el problema será del conductor porque es quien lleva la moto, pero no”.
Agregó que durante las próximas semanas serán muy exhaustivos con la norma y se aplicará con todo el rigor. “En los casos en que la persona lleve el casco con alguna deficiencia, mal puesto o alguna cosa, se entrará a hacer la acción pedagógica; igualmente, se podrá realizar la orden de comparendo, pero no aplicaría la inmovilización”.
Quienes incumplan la resolución proferida por el Ministerio de Transporte y las normas del Código Nacional de Tránsito y Transporte sobre el uso del casco, tendrán una sanción económica de 15 salarios mínimos diarios legales vigentes, es decir, $454.263. La no utilización del casco de seguridad cuando corresponda, dará lugar a la inmovilización del vehículo, de conformidad con lo establecido en el artículo 94 de la Ley 769 de 2002.
Además de los controles, las acciones del DATT se concentrarán en hacer pedagogía, ya que finalmente lo importante es crear conciencia en torno a la seguridad vial.
“Desde el año pasado venimos trabajando en la campaña ‘Tírale cabeza, el casco salva´, también hemos llevado la pedagogía mediante las aulas móviles a las vías y últimamente hemos intensificado bastante la realización de estas actividades en vías y los acercamientos con diferentes colectivos”.
El director de la entidad de tránsito agregó que en estas campañas se muestran videos de instructivos o muy demostrativos sobre las claridades de cómo se debe utilizar el casco.
“La idea es ser lo más didáctico con las comunidades en ese sentido (...) También hicimos capacitaciones virtuales con la Agencia Nacional de Seguridad Vial donde participaron los agentes de tránsito y luego hicimos una mesa dirigida a la parte directiva y administrativa de la entidad para establecer unas líneas claras de cómo debe realizarse el control”.
Conforme a lo manifestado por Galván, la ANSV establece que los organismos de tránsito deben seguir priorizando la pedagogía. “El director de la agencia tiene la premisa de que generemos un cambio de comportamiento, de conciencia, en el infractor que no usa el casco y el que ni siquiera lo carga porque lo dejó”.
El principal objetivo de la nueva reglamentación es salvar vidas. En Cartagena, en 2020, la accidentalidad general bajó, pero los fallecidos siguieron siendo casi los mismos.
“En motocicleta tuvimos más o menos 900 heridos menos respecto al 2019, eso representa un 45%, pero en víctimas fatales solo tuvimos reducción en una persona, eso es el 2%. En 2019 fueron 50 muertos y en 2020, 49”.
La probabilidad de morir en un accidente de moto está relacionada a múltiples factores. Uno de los que incide bastante es el uso del casco, ya que al no utilizarlo se tiene casi un 40% de probabilidades más de perder la vida en ese siniestro y más del 70% de probabilidades de terminar con lesiones cerebrales que generarán discapacidad u otras afectaciones.
“Encontramos que por tener poca circulación en las vías muchas personas que se vieron involucradas en accidentes con muertos tenían evidencia de exceso de velocidad y algunos en estado de embriaguez”.

Los cascos pueden prevenir el daño cerebral, que puede tener como resultado discapacidades severas, como deficiencias neuronales, cognitivas, trastornos del habla, del movimiento, entre otras. El uso del casco protector muestra que el riesgo de lesión severa en la cabeza disminuye en alrededor del 69% cuando se usa correctamente este elemento, y el riesgo de fallecer en una colisión de moto disminuye en alrededor del 42%.
“La función del casco es que por una parte distribuye la energía del impacto en caso de golpear con un andén, el pavimento u otro objeto, ya que tiene una capa que sirve de amortiguación. También desacelera la cabeza del usuario en caso de un choque, reduce la probabilidad de lesiones cerebrales que muchas veces se dan por los frenos repentinos cuando una persona choca contra un elemento fijo e internamente el cerebro choca contra las paredes de los huesos del cráneo”, sostuvo Janer Galván.
Agregó que este es un elemento que representa la diferencia entre la vida o la muerte en un accidente de tránsito.
“Como ciudad tenemos que seguir dando pasos adelante en temas de seguridad vial y de cómo seremos una ciudad con una mayor cultura vial, protegiéndonos nosotros mismos, respetando las señales de tránsito, los pasos peatonales, los semáforos y los unos con los otros cuando estamos moviéndonos”.
