En los últimos años se ha hablado mucho de una supuesta intención del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) de privatizar los hogares infantiles, pasando así la operación de estos centros de primera infancia a otras entidades u organizaciones. Por eso los trabajadores sienten que los están alejando de estos lugares donde por años han realizado sus labores y del cariño de los más pequeños de las familias.
Alegan que esta afirmación, al parecer, se estaría cumpliendo este año. Directivos, maestros y miembros de las asociaciones de padres de familia, quienes son los encargados de manejar estos centros infantiles, no están de acuerdo con la selección que se realizó, por lo que piden una justificación.
“Bienestar Familiar expidió una plataforma llamada BETTO, que supuestamente tiene inteligencia artificial; es un software y a través de esta se han encargado de seleccionar a los operadores del programa de primera infancia. A nosotros con tantos años al servicio de la comunidad nos excluyeron, nos dejaron por fuera y le asignaron el contrato a un operador que no es del territorio, no tiene la experiencia de nosotros, que tenemos 49 años y no se nos ha dado ningún tipo de explicación del porqué el hogar infantil no fue seleccionado, si nosotros venimos sin sanciones, sin requerimientos, no tenemos ningún tipo de demanda, nada”, dice Magola Gueto Hernández, del Hogar Infantil Comunitario Lomas del Rosario, que está en el barrio Lo Amador.
Con este son más de 30 hogares infantiles de la ciudad que esperan una respuesta de parte del ICBF, pues consideran que el proceso de selección “no se realizó de manera transparente”. Por esto han realizado protestas pacíficas. La noche del lunes hicieron una “velatón” en el hogar infantil en Lo Amador y para este viernes planean realizar una movilización desde María Auxiliadora hasta el Centro, exigiendo el derecho al trabajo y a la educación de los niños.
El pasado 27 de enero, el ICBF dio a conocer que, a través de la plataforma BETTO (Bienestar, Eficiencia, Transparencia, Tecnología y Oportunidad), se habían seleccionado a los operadores que estarían a cargo de la atención de la primera infancia. En total serán adjudicados 1.153 contratos en cuatro modalidades, con los cuales se atenderán a niños y niñas de cero a cinco años en 1.103 municipios.
¿Cómo fue el proceso? El ICBF ha explicado que esta plataforma trabaja a través de “inteligencia artificial, machine learning y analítica de datos, por lo tanto evalúa y elige a los mejores operadores previamente habilitados en el Banco Nacional de Oferentes de Primera Infancia (BNOPI), para la prestación del servicio de educación inicial de calidad, que incluye también el componente de nutrición”.
Sin embargo, trabajadores de los hogares infantiles aseguran que “esa plataforma no está contemplada en la Constitución colombiana, ni en la ley de contratación pública y desconoce la naturaleza jurídica especial que tenemos los hogares infantiles, entidades creadas desde hace más de 40 años”. Y añadieron: “Somos entidades propias del sistema nacional de Bienestar Familiar, por ser creadas por el ICBF de manera transparente e idónea, avaladas por la comunidad de padres de familia de los niños y niñas, con personería jurídica emanada del Ministerio de Salud desde sus inicios”.
Recordemos que desde el 2008, cuando Colombia firmó el Pacto de la Primera Infancia en La Haya con la Unicef, se planteó que el Estado debía garantizarle el 40% del presupuesto nacional a las regiones, departamentos y municipios, principalmente a estos últimos, ya que tenían la mayor responsabilidad con la primera infancia. Sin embargo, a través de un acto legislativo ante el Congreso, esta estructura presupuestal se rompió, reduciendo así la participación presupuestal en los municipios.
“El ICBF viene violando los derechos adquiridos por los hogares infantiles como entidades propias de ellos. El Banco de Oferentes IP003-2019, de manera inconsulta ha modificado el manual de contratación, omitiendo nuestra capacidad territorial, financiera, administrativa, laboral y comunitaria, al momento de entregar nuestros cupos a ONG y fundaciones que no tienen nuestra experiencia territorial ni comunitaria”, explican.
Los nuevos operadores, según se conoció, tienen cupos para 1.000 o 1.500 niños por región, mientras que tradicionalmente estos hogares, manejados por asociaciones de padres de familia, tienen capacidad para 95, 105, 150 o hasta 300 menores. “Ahí se ve la competencia desleal que tienen. Los hogares infantiles hemos sido un referente en la atención a la primera infancia, no solo en Colombia, sino también en Latino América”, explica Gueto.
