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Cartagena

Regreso a las aulas: historias de padres que aceptaron la presencialidad

En Cartagena, 50 colegios con matrícula contratada con la Secretaría de Educación Distrital han regresado a la presencialidad. En cuanto a los privados, van 156. Contamos las experiencias de algunos.

Regreso a las aulas: historias de padres que aceptaron la presencialidad

Los colegios que ya han regresado a las clases presenciales cumplen protocolos de bioseguridad para evitar contagios de COVID-19. //Julio Castaño - El Universal

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Tres veces a la semana José asiste al colegio. Allí interactúa con sus amigos, compañeros de clases y con sus maestros, manteniendo los protocolos de bioseguridad. Tiene 4 años y, según dice su madre, Paola Arenas, desde que volvió al colegio en la modalidad de alternancia, su comportamiento y actitud frente a los procesos educativos ha mejorado.

Lo mismo pasa con Abigail, hija de Laura Figueroa, quien “en las clases virtuales se distraía mucho”, por lo que el regresar al salón de clases “ha sido muy bueno y comprende mejor las lecciones”.

Estas mismas percepciones las tienen Catalina Beltrán y Mercedes Baena, madres de menores de 8, 9 y 11 años. Respecto al tema ha habido mucha polémica, pues otros no están de acuerdo con el regreso a las clases presenciales, temiendo que aumenten los contagios de COVID-19.

Según indicó la Secretaría de Educación Distrital (SED), de 204 sedes de colegios oficiales, 50 con matrícula contratada han retornado a las aulas de manera presencial. En cuanto a los colegios privados, van 156 de los 281 registrados. Lea aquí: Avanza el regreso a la presencialidad en Cartagena

El Universal conoció las historias de algunas familias que decidieron dejar atrás el temor por posibles contagios de COVID-19 y aceptar el regreso a las aulas con protocolos de bioseguridad.

Las historias

José tiene 4 años y, desde que su mamá le dijo que iría al colegio, se levanta con más entusiasmo. “Cuando lo matriculé acepté que fuera en alternancia, porque sé que con la interacción con los otros niños se le hace más fácil el aprendizaje, más cuando son así de pequeños”, comenta la madre.

En el Biffi, colegio privado de la ciudad donde estudia el menor, empezaron la alternancia en el primer semestre del año. Sin embargo, debido a los altos contagios que se estaban presentando en Cartagena y por recomendación de la Secretaría de Educación y el Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis), suspendieron esta alternancia.

“En esas semanas que él volvió a la virtualidad fue complicado, pues ya no se sentía con el mismo entusiasmo para hacer las cosas, porque ya había regresado a la normalidad de ir al colegio y quería seguir haciéndolo. Por eso, apenas lo reactivaron, lo celebramos. El regreso a las aulas ha sido positivo, ya que mi hijo no solo realiza todas sus actividades sin problemas, sino que el ver a los demás le ha ayudado a su desarrollo. Algo importante es que él sabe que no puede quitarse el tapaboca ni abrazar a sus compañeros”, explicó la madre de José.

Así mismo, esta añadió: “El año pasado él estuvo en otro colegio en la virtualidad y fue una experiencia muy estresante para todos, principalmente para él, pues era un mundo nuevo y a través de una pantalla el aprendizaje no es el mismo”. Lea aquí: Plazo máximo para retornar a las aulas en Cartagena: 9 de agosto

Por su parte, Laura Figueroa, madre de Abigail, comenta: “Para mí los niños necesitan de ese contacto y de esa interrelación con sus compañeros para su óptimo desarrollo personal y además educativo. Por eso acepté la alternancia, pues mi hija se concentra mejor cuando tiene a la profesora en físico, en la virtualidad se desconcentran mucho los niños, y obviamente el aprendizaje no es el mismo”.

Abigail va dos veces por semana al Colegio Gimnasio Integral Cygni de Cartagena, mientras se va adaptando a esta nueva etapa.

“Considero que la alternancia es un buen mecanismo para empezar a ver cómo se comportan los niños y más adelante ir incorporando un día más en la semana, hasta llegar al 100% de la presencialidad. La virtualidad no tiene las mismas ventajas que la presencialidad, muchas veces me tocaba llegar del trabajo no solo para ayudarla a hacer las tareas, sino también para afianzar y explicarle algunas cosas que no entendió. Hasta el momento en esta alternancia nos ha ido muy bien”, aseveró Laura Figueroa.

“Ellos querían ir”

En el caso de Divina Moreno y Catalina Beltrán, sus hijos les pedían a gritos regresar a sus colegios. ¿Las razones? La poca conectividad que tienen en sus barrios, el querer compartir con sus compañeros y docentes, pero sobre todo aprender de manera más dinámica.

“Cuando nos llegó la información de que iban a iniciar la presencialidad, mi hija que cursa séptimo grado brincó de la emoción, pues ella quería ir al colegio desde hace tiempo”, comenta Divina, mientras su hija, de 11 años, acota: “Yo estaba pidiendo venir al colegio porque es mejor estar aquí aprendiendo con el profesor en frente, que a través del celular. Aquí le puedo hacer todas las consultas que quiera”.

La menor señala que en el colegio los docentes están pendientes para que se cumplan con los protocolos y las clases son más divertidas. “Cuando regresé, me sentí como si fuera mi primera vez, fue emocionante”, expresó. Lea aquí: Se necesitan $250 mil millones para adecuar colegios en Cartagena

La niña estudia en la Institución Educativa Jorge García Usta en Bicentenario, donde desde el 12 de julio retornaron a las aulas. Cada grado tiene un horario de ingreso, descanso y salida diferente, para evitar aglomeraciones.

“En este regreso a clases, estamos trayendo el 60% de los estudiantes de cada nivel, desde primero hasta undécimo. Los únicos que están al 100% son los niños de transición, que son 100 estudiantes. Con esto tenemos casi 700 niños, manteniendo el distanciamiento, así como lo indican los protocolos”, explicó Néstor Polanía González, rector de la institución.

Lo mismo ocurre en la Institución Educativa Clemente Manuel Zabala, en Flor del Campo, donde la mayoría de los padres de familia aceptaron la presencialidad.

Los hijos de Catalina, de 8 y 9 años, también están contentos con el regreso a las aulas. “Regresar al colegio ha sido lo mejor. Siento que ahora sí estoy aprendiendo y no a través de esas guías, pues muchas veces no teníamos internet”, dijo uno de ellos.

“Acepté la presencialidad --dice Catalina- principalmente porque la educación es primordial y prefería que mis hijos estuvieran en el colegio que en casa, donde yo no podía estar por el trabajo. Desde que volvieron al colegio he visto que el comportamiento de ellos también ha cambiado para bien”.

“Es importante el regreso”

Danit Torres, directora de calidad para la educación preescolar, básica y media del Ministerio de Educación, señala: “El reto que la pandemia nos dejó es pedagógico, no tecnológico, si comprendemos que el proceso de aprendizaje se fundamenta en la interacción entre pares: estudiante y maestro”.

Según Torres, estimaciones de organismos internacionales dicen que existe “una pérdida importante de aprendizaje entre el 70 y el 75%, y en presencialidad puede ser el 50%”. “Se podría decir que este año y medio de experiencia de aprendizaje para quienes estuvieron en casa equivalen a 2 ó 3 años de escolaridad hacia atrás”, dijo.

Por su parte, la psicoterapeuta y psicóloga clínica Diana Gómez Miranda, explica: “No hay duda de que la presencialidad es muy importante en términos del aprendizaje del menor, y principalmente para el desarrollo y/o fortalecimiento de sus competencias socioemocionales (cooperación, asertividad, responsabilidad, empatía y autocontrol)”.

Para Gómez es importante que los niños “puedan contar con espacios de socialización, que les permitan adoptar el sentido de independencia que requerirá para su vida adulta”.

“Así mismo, la interacción social es fundamental en el proceso mismo de aprendizaje, y no hay punto de comparación en nuestro contexto, con una plataforma virtual o como sucede en muchos casos en las zonas rurales, a través de un mensaje de WhatsApp o de guías”, dijo.

En otras palabras, desde la psicología se confirma la importancia que tiene la presencialidad en el aprendizaje, principalmente por ese fortalecimiento de vínculos con sus pares, docentes y otros profesionales del entorno escolar. No obstante, la realidad del país y el mundo lo hace complejo.

7

de la mañana a mediodía. Ese es el horario de los colegios.

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