El Club Popa era un elegante lugar en Cartagena, ideal si te gustaban las fiestas de estricta etiqueta. Allí realizaban los bailes de concursos de belleza, celebraban las Fiestas de La Candelaria y eventos sociales en los que los caballeros asistían de esmoquin y las damas lucían elegantes vestidos largos.

Sin embargo, la forma de divertirse fue cambiando en la ciudad y las discotecas llegaron para quedarse. De hecho, al principio el término ‘discoteca’ no era muy común, se les conocía como “boîte”, lo cual significaba: establecimiento en el que se escucha y se baila música, y donde se pueden consumir bebidas.
Escudriñamos el baúl de los recuerdos porque hoy es “throwback thursday” (TBT), que en español traduce “jueves de regreso” o “jueves de antaño”. Este día es usado para hacer referencia a los acontecimientos de antaño y que muchos quieren revivir en sus redes. La semana pasada te contamos sobre algunas mansiones que ya no existen: joyas arquitectónicas de Cartagena
El surgimiento de las discotecas
Las discotecas a finales de los 50 fueron diseñadas exclusivamente para acceder por pago o con invitación, con horario preferentemente nocturno, donde los concurrentes podrían bailar, socializar o consumir bebidas alcohólicas.
La primera sala de baile que se convirtió en discoteca fue la Papershop en la ciudad alemana de Aquisgrán, cuando el 19 de octubre de 1959 la banda que normalmente tocaba allí no estaba disponible, y los asistentes bailaron y escucharon música grabada, y serían usados los tocadiscos con una amplificación. Esta era la gran diferencia entre las discotecas y los eventos de música en vivo en la ciudad.
A finales de los años 60 en Cartagena se inauguró en el edifico Seguros Bolívar, sobre el malecón, la primera discoteca de Cartagena, que se llamaba Zorba. El nombre lo tomó gracias a la famosa película de Kakogiannis. Era una novedad, así que los jóvenes abarrotaban el lugar.
“Cuando se ponía el tema de Zorba el Griego, más de uno se lanzaba a la pista para emular a Anthony Quinn, en la mítica escena del film. Después fueron surgiendo otras, pero las discotecas tuvieron su mayor impacto en la década de los 70 y 80. Recordemos algunas: Moulin Rouge, al final de la avenida San Martin, donde queda el Dorado Plaza (tenía dos pisos, era elegante y muy concurrida); allí sonaban mucho Los Melódicos y la Billos”, menciona el neurólogo y escritor cartagenero Pedro Covo en una publicación de la cuenta de Instagram @ApuntesdeCartagena.
A continuación, el listado de discotecas recordadas por los cartageneros desde los años 60. Esta galería también está disponible en la red social del escritor.
La Caja de Pandora
En la esquina del Edificio Portofino, estuvo la Caja de Pandora, toda pintada de blanco. La música era moderna, se destacaban sus juegos de luces.

El Templo de Cleopatra
Al otro lado estaba La Gruta, para parejas más recatadas. A pocos metros, cruzando la calle, el Templo de Cleopatra abrió sus puertas en 1983, con la presentación de Tommy Olivencia. Allí quedaría posteriormente Nautilus, con su fachada azul.

Las Catacumbas
En la acera del frente, Las Catacumbas, completamente oscura; sólo alumbraban su interior las tímidas lucecitas que encendían los meseros. Más adelante se encobraba Estudio 54, una disco de dos pisos de estilo americano. Sus baldosas traslúcidas se iluminaban desde el interior. Blow Up, a pocos metros, tenía varios ambientes en diferentes niveles.

La Escollera
La Escollera fue para muchos la mejor discoteca de Cartagena. Ocupaba la esquina de la calle corta, frente a una rotonda cerca de la playa; de inmediato empezó a ser famosa. Quedaba en las playas de El Laguito, detrás del Edificio Mirador. Allí se incendió un 31 de diciembre del 78 y luego en el 82 La Escollera abrió puertas en el sector El Pueblito.


También funcionaba Minerva, en el subsuelo del hotel Capilla del Mar; pequeña, juvenil. Por su parte, Las Sirenas de Capilla tocaban en el Bar Olimpo, bar giratorio del Hotel Capilla del Mar.
‘Penny Point’, en la 5ª, era minúscula y su clientela restringida. Y por último, ‘La Iguana’, una modesta discoteca en el Club Naval.
