Hasta hace unos meses, al salir y mirar desde la terraza de El Universal se observaba una inmensa torre que interrumpía la vista del Castillo San Felipe de Barajas, uno de los principales patrimonios históricos de Cartagena. Tras la intervención del Distrito y la puesta en marcha del desmonte del polémico edificio Aquarela, hoy, el panorama está un poco más despejado.
La Alcaldía de Cartagena emitió un reciente informe en donde anunció que el proceso de demolición del edificio, ubicado en el barrio Torices, continúa con un avance físico del 65%. “A la fecha, ya se han desmontado 15 pisos, generando más de 1.700 metros cúbicos de escombros y desmontando más de 110 toneladas de acero”, manifestó el Distrito. Le puede interesar: Aquarela: así va el desmonte de la polémica torre
Y es que la diferencia es considerable, los números lo indican. La altura inicial del edificio Aquarela era de 63.60 metros, mientras que la altura actual se ha reducido a 23.85 metros.
Detalle del proceso de demolición por pisos
- Pisos 25-11: desmontados completamente.
- Piso 10: se ha desmontado el 100% de los muros y el 70% de la losa.
- Piso 9: se ha desmontado el 50% de los muros.
- Pisos 8 y 7: se están realizando los cortes verticales de los muros con sierras murales.
Los trabajos, que tienen un costo de $11.897 millones y son gerenciados por la Empresa de Desarrollo Urbano de Bolívar (Edurbe), que subcontrató a la firma Atila para realizar el desmonte de la estructura piso a piso, están próximos a terminar, en una declaración a los medios de comunicación, el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, manifestó que el desmonte debe quedar terminado para el 2 de noviembre, fecha en que se celebran los 40 años de la declaración de Cartagena como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
¿Qué pasa con el escombro que deja la demolición?
De acuerdo con el Distrito, para mitigar el impacto de los residuos y el polvo durante la demolición del edificio Aquarela, se ha instalado un sistema de aspersión hidráulica diseñado específicamente para contener el polvo generado. Este sistema evita que las fuertes brisas de la zona dispersen las partículas, protegiendo así el entorno. Además, se ha implementado un sistema constructivo especializado que reduce la generación de escombros, priorizando la seguridad y limpieza en el área. Lea también: Extienden contrato para la demolición del edificio Aquarela
El proceso de demolición cuenta con un plan de manejo ambiental que regula la disposición final de los escombros generados, asegurando que el proceso sea responsable y cumpla con las normativas ambientales.
Con los avances, el proceso ha generado gran expectativa en la ciudad, ya que se espera que el área recupere su carácter patrimonial y se garantice la protección de uno de los lugares más importantes y emblemáticos de la ciudad, el Castillo San Felipe.