En un video que circula por redes sociales, se observa cómo un conductor de taxi, en medio de un retén, se da a la huida, arrollando a un uniformado de la Policía Nacional. Según la información de la Policía Nacional, los hechos ocurrieron el pasado 20 de septiembre en el Centro Histórico.
Al parecer, los uniformados le pidieron al conductor del vehículo que hiciera un pare para practicarle un registro al automóvil y a sus ocupantes. Aparentemente, el conductor se negó a la orden del policía y emprendió la huida.
En el video se observa cómo el conductor del taxi acelera, mientras el uniformado de la Policía Nacional logra apartarse y, posteriormente, le dispara a una de las llantas del vehículo. Lea también: Fuerza Pública en Bolívar tendrá nuevos vehículos de última tecnología
Ante estos hechos, la Policía Nacional señaló que el conductor del taxi se negó a la orden de la policía y huyó del lugar. Asimismo, afirman que desconocen la identidad de la persona que iba conduciendo el vehículo.
Por su parte, el Distrito se refirió a la situación. “Desde el Distrito se aclara que el suceso en cuestión ocurrió hace más de tres semanas y no fue un problema de orden público, sino un inconveniente personal entre el taxista y el agente de policía”.
“El DATT no tuvo competencia en el caso, pues, según reseñó la empresa a la que está adscrito el taxi, el conductor fue esa misma noche a un CAI a poner la denuncia del caso a los superiores del agente. Las repercusiones o eventuales investigaciones ya pueden dar mayor claridad desde la Policía Metropolitana de Cartagena”, destacó el Distrito. Le puede interesar: DATT supervisa chivas para proteger a los turistas en Cartagena
El Distrito subrayó que han incrementado los operativos de seguridad en el Centro Histórico. “Desde la Secretaría del Interior, desde hace dos meses, se ha fortalecido el control de la inseguridad y la promoción de la convivencia en el Centro Histórico, con patrullajes constantes para realizar requisas, cuidar a locales y visitantes, controlar el flujo de habitantes de calle que consumen estupefacientes en la vía pública frente a familias y niños, y, por último, la lucha contra el microtráfico, el tráfico sexual y el ruido excesivo en establecimientos de rumba, restaurantes y hoteles”.

