comscore
Cartagena

Un ‘sí puedo’ que ilumina y transfoma vidas en Pasacaballos: la historia inspiradora de Rubén Zabala

Después de 8 años de trabajo empírico dentro. de su comunidad, Rubén Zabala consiguió ser incluido como instructor del Programa de Hábitos Saludables del Ider

Un ‘sí puedo’ que ilumina y transfoma vidas en Pasacaballos: la historia inspiradora de Rubén Zabala

Rubén Darío Zabala Valdelamar se dedica, hace 8 años, al entrenamiento físico. //FOTOS: JULIO CASTAÑO - EL UNIVERSAL

Compartir

Existen quienes hacen de su pasión un verdadero estilo de vida y quienes tienen la capacidad de trascender e irradiar con su talento a otras personas. Rubén Darío Zabala Valdelamar, de 29 años, es uno de esos seres con el poder de incidir positivamente en la salud, la estabilidad física y emocional de los miembros de su comunidad, en el corregimiento de Pasacaballos.

Este cartagenero es instructor empírico de actividad física y, desde hace 8 años, ha ofrecido clases de aeróbicos y entrenamiento, motivado por el deseo de contribuir a la salud de sus vecinos, labor que comenzó “por amor al arte” (gratis), al ver casos de personas con obesidad y problemas respiratorios en su sector y que hoy lo ha llevado a estar más conectado con su entorno y a ser un referente deportivo(También te puede interesar: Cartagena sí tendrá espacios deportivos renovados)

Rubén cuenta que empezó su camino en la danza folclórica y, a los 19 años, al ver las necesidades de su entorno, se inclinó hacia la actividad física como herramienta que ha representado un cambio. Al principio, sin experiencia formal en enseñanza, reunió un grupo de mujeres en el sector El Campo, donde impartía clases tres veces por semana. Las alumnas, en su mayoría mujeres adultas, buscaban un instructor de su comunidad y lo eligieron a él, reconociendo en su labor una dedicación genuina.

Rubén Darío Zabala Valdelamar se dedica, hace 8 años, al entrenamiento físico. //FOTOS: JULIO CASTAÑO - EL UNIVERSAL
Rubén Darío Zabala Valdelamar se dedica, hace 8 años, al entrenamiento físico. //FOTOS: JULIO CASTAÑO - EL UNIVERSAL

Un motivador físico

En su labor, para Rubén uno de los retos más grandes ha sido motivar y organizar al grupo para que asistan a sus clases. Sin embargo, en todo este tiempo ha contado con el respaldo de las participantes, quienes, cuando notan una baja en la asistencia, lo animan a crear volantes para promover las clases, haciendo evidente el impacto positivo de su trabajo.

La respuesta de las alumnas es positiva: no solo valoran los beneficios físicos, sino también la mejora en su salud mental. “Fui entrenador de kickball, luego de eso empecé a dar las clases de aeróbicos. En este momento estoy encabezando un grupo de cerca de 40 mujeres; las chicas me motivan cada día, dicen que ante todo está su salud”, relató. “Nos orientamos a mantener un estilo de vida saludable. Así como ellas aprenden de mí yo aprendo de ellas”, añadió.

Además de su rol como instructor, Rubén forma parte de una asociación de juventudes del corregimiento, en la que apoya temas deportivos y culturales.

Rubén Darío Zabala Valdelamar se dedica, hace 8 años, al entrenamiento físico. //FOTOS: JULIO CASTAÑO - EL UNIVERSAL
Rubén Darío Zabala Valdelamar se dedica, hace 8 años, al entrenamiento físico. //FOTOS: JULIO CASTAÑO - EL UNIVERSAL

Una verdadera oportunidad

Recientemente, debido a su desempeño, y gracias a un llamado de la propia comunidad al Instituto Distrital de Recreación y Deportes (Ider), fue incluido como entrenador del Programa de ‘Hábitos y estilo de vida saludable: Noches Saludables’, lo que le ha permitido obtener una remuneración, lo que ha significado una gran ayuda para poder dedicarse por completo a su comunidad.

“Para mí es algo positivo porque siempre he estado buscando las posibilidades para trabajar y seguir adelante en mis proyectos de vida en algo que a mí me gusta. El hecho de que el Ider me haya abierto las puertas es algo motivador y poderoso. Voy a tener una tranquilidad financiera que me permite dedicarle más tiempo a esto, porque antes desarrollaba esta labor por amor al arte y amor a la comunidad”, recalcó.

La rutina de las clases que imparte siempre empieza con una frase motivacional, continúa con estiramientos y calentamientos y finaliza con ejercicios variados que incluyen mancuernas y hasta una rumba aeróbica. Rubén destaca que estos momentos son de liberación para las participantes, quienes encuentran en el espacio un refugio para olvidar las preocupaciones y aliviar el estrés.

Ahora, Rubén sueña con una formación académica que respalde su labor en la comunidad y espera que sus proyectos puedan consolidarse y expandirse. “Hay una frase que siempre les digo a las chicas al empezar cada clase: borremos de la memoria el ‘no puedo’, ‘no sé hacerlo’; al cambiar esa frase por un sí, ‘sí voy a hacerlo’, vamos a tener la motivación necesaria para enfrentar cada reto que nos ponga la vida”, puntaliza el joven entrenador.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News