Previó a ICARRD+20, se realizó la Conferencia Académica ‘Tierra, vida y sociedad’, con más de 340 académicos, investigadores y representantes de movimientos rurales del mundo. Durante tres días, la Universidad de Cartagena fue el epicentro de debates sobre reforma agraria, soberanía alimentaria, acaparamiento de tierras y crisis climática. Este espacio dejó insumos para la agenda global sobre tierra y justicia social.
Uno de los paneles representativos fue “La tierra y la reproducción de la vida: trabajo, género, generación y reproducción social”, moderado por Sinem Kavak, miembro de la organización Estudios Agrarios Críticos (CASAS). Allí se profundizó en una dimensión muchas veces invisibilizada del debate agrario: el papel del trabajo reproductivo y las relaciones de género en la sostenibilidad de la vida rural.
Intervenciones como la de Haroon Akram-Lodhi (Trent University, Canada) evidenciaron cómo en África Oriental el matrimonio y la organización familiar pueden operar como regímenes de trabajo que reproducen desigualdades, especialmente para las mujeres, limitando el impacto real de las reformas agrarias si no se desmontan estructuras patriarcales.
Desde China, Wu Huifang (China Agricultural University) aportó una mirada complementaria al mostrar cómo el comercio electrónico rural ha abierto nuevas oportunidades para mujeres campesinas, aunque sin romper del todo las barreras estructurales de género.
El panel dejó un mensaje contundente: no hay reforma agraria efectiva sin justicia de género, sin reconocimiento del trabajo de cuidados y sin cuestionar los modelos económicos que sostienen la desigualdad. (También te puede interesar: En Cartagena, diálogo global sobre la tenencia de la tierra)

