En el mar los pescadores y navegantes pueden enfrentarse a riesgos todos los días. A veces, esos riesgos llegan con una ola repentina, con una falla en el motor o con una tormenta inesperada. Para cientos de pescadores artesanales del Caribe colombiano, salir a una faena ha sido históricamente un acto de experiencia, pero no siempre de seguridad. Esa realidad ha empezado a cambiar. (También te puede interesar: Así lidera COMPAS entornos seguros para niñas, niños y adolescentes en Cartagena)
En el auditorio de la Casa del Marqués del Sena Regional Bolívar, se lanzó oficialmente la Cartilla de Seguridad para Pescadores Artesanales en el Mar, una guía construida desde las manos y la memoria de quienes viven del agua. “Nos sentimos más seguros”, dice sin rodeos Demetrio Rodríguez, pescador de Bazurto. “Antes usábamos los recursos sin el conocimiento adecuado. Hoy sabemos cómo manejar los equipos, cómo actuar y cómo protegernos”, explica.
La cartilla no es un documento más. Es el resultado de meses de trabajo conjunto entre pescadores, autoridades marítimas y organizaciones como la Fundación Canal del Dique Compas y la Comisión Colombiana del Océano, con el apoyo de la Armada Nacional de Colombia, la Capitanía de Puerto de Cartagena y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap).
Para quienes viven de la pesca artesanal, la seguridad ha sido, durante años, una práctica heredada más que aprendida formalmente. Edwin Moreno, representante de pescadores en el barrio El Zapatero, lo cuenta en palabras sencillas: “Hemos aprendido cómo defendernos en el mar, cómo usar un GPS, un radio, cómo navegar más seguro..., cosas importantes que antes se miraban de otra forma”. Ese ‘antes’ es clave, porque en muchas comunidades salir al mar significaba depender únicamente de la experiencia y la intuición. La cartilla llega, precisamente, a complementar ese conocimiento empírico.

Una guía necesaria para la pesca artesanal
Este documento fue construido con participación directa de los pescadores. “No se hizo desde un escritorio. Se trabajó con sus historias, con su experiencia, combinadas con el conocimiento técnico de las autoridades. Esta cartilla es muy importante porque la pesca siempre debe hacerse de forma segura y responsable”, explica María Eugenia Rolón, directora de la Fundación Canal del Dique Compas.
Por su parte, el contraalmirante Darío Sanabria, secretario ejecutivo de la Comisión Colombiana del Océano, lo define como un logro conjunto: “Aquí hay tres elementos fundamentales: la seguridad de la vida humana en el mar, la protección del medio ambiente y la articulación con la autoridad para responder ante emergencias”.
Por eso, la cartilla no solo enseña protocolos, también promueve una práctica más responsable con el entorno y, aunque el documento nace en Cartagena, su alcance podría ir más allá. La idea, coinciden las entidades participantes, es replicarlo en otras zonas del país, adaptándolo a las realidades locales; porque, aunque cambien las corrientes o las técnicas, el riesgo es el mismo.
Al final, la cartilla no promete eliminar el peligro, pero sí ofrece algo que antes no estaba garantizado: herramientas para enfrentarlo y que pueden marcar la diferencia.
