Cartagena creció durante más de dos décadas en contravía de su propia planificación. Mientras miles de hectáreas destinadas a expansión urbana quedaron sin desarrollar, la ciudad se extendió de forma informal sobre suelos de protección y alto riesgo.
Ese diagnóstico, reconocido por la Secretaría de Planeación Distrital, marca el punto de partida del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), con el que la administración del alcalde Dumek Turbay busca corregir el rumbo y redefinir cómo se ocupa el territorio.
El secretario de Planeación, Emilio Molina Barboza, explicó que el POT vigente no logró anticipar la dinámica urbana de la ciudad. De las 2.723 hectáreas definidas como suelo de expansión desde el 2001, apenas se desarrolló el 1,7 %. En contraste, cerca de 844 hectáreas fueron ocupadas mediante asentamientos informales, muchos de ellos en zonas de protección o alto riesgo.
Este crecimiento desordenado se refleja hoy en una ciudad donde más del 60 % del territorio presenta condiciones de informalidad, lo que ha profundizado las brechas sociales y dificultado la provisión de servicios públicos y la inversión estatal.
Uno de los puntos más críticos está en la Localidad 2, donde se concentra el mayor déficit de vivienda urbana. A esto se suma una deuda histórica en espacio público: Cartagena cuenta apenas con 1,56 metros cuadrados por habitante, muy lejos del estándar recomendado de 10 metros.

Ante este panorama, el nuevo POT plantea intervenciones prioritarias en estas zonas, así como estrategias de legalización y mejoramiento integral de barrios informales.

Hacia una ciudad de proximidad
El modelo propuesto apuesta por transformar a Cartagena en una ciudad policéntrica, bajo el concepto de “ciudad de 15–10 minutos”.
“La idea es que los ciudadanos puedan acceder a servicios esenciales como educación, trabajo y comercio en distancias cortas, reduciendo tiempos de desplazamiento y mejorando la calidad de vida. Para lograrlo, se busca frenar la expansión descontrolada, promover la densificación en zonas con capacidad de soporte y crear nuevas centralidades que descongestionen el eje tradicional entre el Centro Histórico y Bocagrande”, detalló el secretario de Planeación, Emilio Molina.
Cambios en el uso del suelo y nuevas apuestas
El POT introduce ajustes claves en la clasificación del territorio, como, por ejemplo, la incorporación al suelo urbano de las áreas consolidadas, la delimitación de nuevas áreas de expansión alrededor de Ciudad del Bicentenario y el corredor hacia Serena del Mar, y la proyección de un nuevo aeropuerto con una zona logística e industrial asociada: el nuevo aeropuerto, en el área de Bayunca.
Además, se plantea la creación de un plan zonal que permita articular los planes parciales y evitar desarrollos fragmentados, uno de los problemas identificados en el modelo actual.
Renovación urbana y retos ambientales
El nuevo esquema define tratamientos diferenciados según las características de cada zona: consolidación en sectores como Bocagrande, conservación en el Centro Histórico y renovación urbana en áreas estratégicas como el borde costero y el caño Juan Angola.
Uno de los mayores desafíos será la articulación con la autoridad ambiental. La concertación con Cardique será determinante, especialmente frente a restricciones como las rondas hídricas, fijadas en 30 metros por una reciente sentencia de la Corte Constitucional.
El enfoque del Distrito combina procesos de legalización urbanística y mejoramiento integral, aunque reconoce límites en zonas donde el riesgo no es mitigable, lo que implicaría reubicaciones.
El POT proyecta a Cartagena como una “ciudad-región”, con capacidad de liderazgo en el Caribe y conexión estratégica con el mundo a través de su actividad portuaria, turística e industrial. Al mismo tiempo, plantea la necesidad de diversificar la economía y reducir desigualdades territoriales. El proceso incluye espacios de participación ciudadana, como mesas sectoriales con distintos actores de la sociedad.
El cronograma
La hoja de ruta prevé que el POT sea presentado ante el Consejo de Gobierno en julio del 2026. Ese mismo mes empezaría la fase de concertación con autoridades ambientales y luego de consulta con el Consejo Territorial de Planeación y la comunidad.
Posteriormente, el proyecto pasará al Concejo Distrital, donde se espera su aprobación este mismo año 2026. La meta del Distrito es empezar el 2027 con un nuevo modelo de ordenamiento en marcha.
