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Cartagena

El primer egresado que llegó a rector de la Universidad de Cartagena

En casi 200 años, la Universidad de Cartagena ha reunido historias memorables. Esta es la del primer egresado que llegó a rector.

El primer egresado que llegó a rector de la Universidad de Cartagena

La Universidad de Cartagena ha reunido historias memorables. //Foto: Cortesía.

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El 1º de enero de 1843, tras la sanción del decreto del 11 de diciembre de 1842 que organizó la Universidad del Segundo Distrito, el presidente Pedro Alcántara Herrán y su secretario del Interior y Relaciones Exteriores, Mariano Ospina Rodríguez, nombraron como rector de la primera universidad de la costa norte colombiana al exalumno Manuel del Río y de Narváez.

Por primera vez, la institución sería dirigida en su “gobierno literario, económico y correccional” por un egresado. Del Río, bisnieto de Antonio de Narváez y la Torre, reconocido gobernador y artífice de la independencia de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, hizo parte de la primera generación de catedráticos y estudiantes de la Universidad del Magdalena e Istmo, hoy Universidad de Cartagena.

Manuel del Río, como muchos de su generación, había sido estudiante y, al mismo tiempo, catedrático bachiller de la universidad entre 1834 y 1835. En esos años asumió la cátedra de Gramática castellana y latina de las clases menores, impartida en las aulas de Filosofía; pero también estaba registrado entre los cursantes examinados en la clase de Economía Política, adscrita a la Facultad de Jurisprudencia y a cargo del Dr. Antonio del Real. Es decir, era un estudiante de Jurisprudencia y docente de gramática en las facultades menores. Pero, más allá de sus credenciales tanto familiares como académicas y de graduarse como abogado, el Dr. Del Río inició una activa carrera política. De hecho, en las elecciones presidenciales de 1837 apoyó la candidatura de José Ignacio de Márquez, quien se oponía a José María Obando, el candidato respaldado por Francisco de Paula Santander.

Quizás estas afinidades políticas y su falta de protagonismo en las revueltas de 1840 -cuando Cartagena se declaró Estado soberano y desconoció al gobierno central de la República de la Nueva Granada- fueron determinantes para que, una vez finalizada la Guerra de los Supremos en 1842 y restablecido el orden, Manuel del Río resultara considerado por el presidente Herrán y, sobre todo, por el secretario del interior Ospina Rodríguez, para implementar el plan de estudios de 1842 que buscaba disciplinar y someter la institución universitaria al centralismo. De hecho, como no había vuelto a suceder desde 1828 cuando el presidente Simón Bolívar designó directamente al rector José Joaquín Gómez, el gobierno central omitió la consulta electoral previa entre los catedráticos y nombró a Del Río para el periodo de 1843 a 1846. Posteriormente, el rector fue ratificado en el breve periodo del 2 de junio al 1º de diciembre de 1846, y finalmente del 28 de julio de 1847 al 31 de enero de 1849.

Manuel del Río y de Narváez. //Foto: Cortesía.
Manuel del Río y de Narváez. //Foto: Cortesía.

Cuando los egresados asumieron el poder

El exestudiante Manuel del Río fue quien más veces ocupó la rectoría de la Universidad en la década de 1840, un periodo marcado por la ausencia de autonomía universitaria y, sobre todo, por la formación de los partidos tradicionales: el Partido Liberal, en 1848, y el Partido Conservador, fundado en 1849 por Mariano Ospina Rodríguez.

Sin embargo, Del Río no fue el único egresado que dirigió la institución durante esa década. En sus ausencias justificadas para asistir al Congreso en Bogotá como representante de la provincia de Cartagena, delegó el rectorado en sus antiguos compañeros de estudio, quienes para entonces se desempeñaban como inspectores de la institución. Así, José Pablo Rodríguez de la Torre asumió el encargo entre el 1º de enero y el 1º de junio de 1846, mientras que Dionisio Jiménez Gómez lo hizo en tres periodos entre 1846 y 1849. Asimismo, el egresado Marcelino José González ocupó el cargo entre el 10 de enero y el 14 de marzo de 1847.

En esa década, la Universidad produjo su propia élite dirigente. Sus exestudiantes asumieron el control de la institución y se sustituyeron entre sí cuando debían atender compromisos políticos por fuera del alma máter, ya fuera a favor de una u otra tendencia política.

Desde luego, algunos de estos exestudiantes se esforzaban por hacer cumplir la legislación nacional que regulaba las universidades. De este modo, buscaban ganar reconocimiento político en las esferas del Gobierno nacional. Manuel del Río, por ejemplo, pese a no poner en funcionamiento la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas ni adelantar la transformación educativa y la aplicación de los conocimientos útiles propuestos en el plan de estudios de 1842, era destacado en los informes del secretario del Interior, Mariano Ospina, por recuperar las rentas de la Universidad y haberla convertido en la más rica del país. Esto ocurría aun cuando catedráticos y empleados se quejaron varias veces por no recibir sus pagos de manera puntual.

Del mismo modo, bajo la gestión de Del Río se logró separar definitivamente el Colegio Seminario de la Universidad en 1847, después de varios pleitos que terminaron con la pérdida de parte del Convento de Santo Domingo. Además, en 1846 estuvo a punto de ceder el Claustro de San Agustín para fundar allí la Escuela Normal de la Provincia de Cartagena. Finalmente, luego de varias reuniones y de oponerse a las exigencias de la política local y nacional, negoció que esa escuela se instalara en 1848 en el Convento de la Merced, cedido provisionalmente por la Universidad.

Nombramiento Manuel del Río.
Nombramiento Manuel del Río.

El exrector que dejó un legado

Después de su mandato rectoral, finalizado en 1849 -año en que la Universidad fue suprimida por las reformas liberales y pasó a llamarse Colegio Nacional-, Manuel del Río se vinculó de lleno al Partido Conservador. Durante su paso por la institución graduó a alumnos como Rafael Núñez, quien luego sería catedrático y nombrado rector en 1853.

Del Río llegó incluso a ser secretario del Interior en el gobierno constitucional transitorio del líder conservador Leonardo Canal, el último presidente legítimo de la Confederación Granadina antes de la derrota de los conservadores en 1863. En ese contexto, estuvo encargado del Poder Ejecutivo entre el 6 de noviembre de 1862 y el 14 de enero de 1863.

Su paso por la casi bicentenaria Universidad de Cartagena marcó su trayectoria política y le sirvió para darse a conocer en el escenario nacional e internacional. Tras su exilio en Guayaquil, donde murió en 1871, siguió desempeñando funciones como abogado y catedrático en el Colegio Nacional de San Vicente. Además, fue uno de los fundadores de la primera Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil.

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