Aunque Cartagena es una de las ciudades con mayor dinamismo económico y turístico del país, una parte importante de sus habitantes sigue sintiéndose en condición de pobreza. Así lo revela la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) Comparada 2025, cuyos resultados muestran una brecha entre el crecimiento de la ciudad y las condiciones de vida que perciben muchos de sus residentes.
La medición, elaborada por la Red Cómo Vamos, recopiló 20.445 encuestas en 32 ciudades y municipios del país entre octubre de 2025 y marzo de 2026. El estudio representa a cerca de 16,2 millones de personas y evalúa aspectos relacionados con salud, educación, empleo, pobreza, seguridad y calidad de vida.
De acuerdo con el informe, el 38% de los cartageneros encuestados se consideró pobre, lo que sitúa a Cartagena como una de las ciudades del país con mayor percepción de pobreza, junto a la Zona Bananera (48%) y Buenaventura (38%). Lea: Cartagena, entre las ciudades con menor satisfacción ciudadana, según encuesta

La encuesta también evidenció un panorama preocupante en materia de seguridad alimentaria. Al preguntar si durante el último mes algún integrante del hogar tuvo que comer menos de tres veces al día por falta de alimentos, el 40 % de los encuestados respondió afirmativamente. En este indicador, Cartagena quedó por debajo únicamente de Zona Bananera, donde el 49 % manifestó haber atravesado esta situación.
Es así como los resultados reflejan las dificultades económicas y sociales que aún enfrentan miles de familias cartageneras, especialmente en sectores vulnerables donde persisten problemas relacionados con el empleo, los ingresos y el acceso a condiciones básicas de bienestar.
Así explican los expertos la percepción de pobreza en Cartagena
Julio Amezquita López, director del Instituto de Políticas Públicas Regional y de Gobierno (IPREG) de la Universidad de Cartagena, considera que para analizar estos resultados es necesario revisar los criterios con los que se mide la calidad de vida.
“Me parece que se ha quedado con un sesgo monetarista, más económico, y creo que hay otros temas de capacidades, función de desempeño público y otros elementos que afectan la percepción. La pobreza multicausal es un tema bastante complejo como para contestar de una forma tan simple y, finalmente, la respuesta no te permite dar soluciones concretas”, afirmó.
Desde la óptica de Aarón Espinosa, economista y profesor de la Universidad Tecnológica de Bolívar, la alta autopercepción de pobreza en Cartagena responde a una combinación de ingresos insuficientes, precariedad laboral, desigualdad persistente y condiciones materiales frágiles.
“Aunque en 2025 disminuyó la proporción de personas que se consideran pobres —pasando de 46 % a 39 %—, sigue siendo una cifra alta: prácticamente cuatro de cada diez habitantes sienten que viven en condiciones de pobreza. Los datos muestran además que el problema no se limita a quienes no tienen ingresos: el 64 % de los hogares afirma que apenas cubre los gastos mínimos y otro 13 % ni siquiera logra cubrirlos. Es decir, cerca de ocho de cada diez hogares viven sin capacidad de ahorro o margen financiero”, expresó.
Inseguridad alimentaria en Cartagena
Sobre los factores estructurales que podrían influir en los altos niveles de inseguridad alimentaria registrados por Cartagena, pese a su crecimiento económico y turístico, Amezquita López señala que uno de ellos está relacionado con la logística de distribución de alimentos y la relación de la ciudad con sus zonas de abastecimiento.
“Cuando tú cedes mucho espacio público y te quedas solo con Bazurto, que está muy limitado y copado por unas dinámicas de hace más de 30 años, sin tener una central de abastos por fuera de la ciudad, tienes a una ciudad rica rodeada de municipios pobres, que además son municipios agrícolas o que te podrían dar mucha alimentación”, explicó.
A esto, agregó que “la misma pugna por el tema de especulación no permite que haya habido realmente un sistema de mercados que permita competir con las cadenas de supermercados privadas, que son las que nos ponen principalmente el precio en la comida”.
Sobre el hecho de que el 40 % de los encuestados afirme haber reducido sus comidas diarias, Espinosa sostiene que se trata de un dato “altamente preocupante”, porque deja de hablar únicamente de ingresos y entra en el terreno de las privaciones básicas.

“Que cuatro de cada diez hogares reporten que algún integrante tuvo que comer menos de tres veces al día por falta de alimentos significa que la inseguridad alimentaria sigue siendo un fenómeno persistente y estructural en la ciudad, incluso después de haber mejorado frente a 2024. La cifra cayó de 50 % a 41 %, pero continúa siendo muy elevada”, subrayó.

La alimentación suele ser uno de los últimos mecanismos de ajuste de los hogares: cuando las familias empiezan a reducir comidas, generalmente ya agotaron otras estrategias para enfrentar las dificultades económicas".
Aarón Espinosa, economista y profesor de la UTB.
Crecimiento económico y calidad de vida: una brecha persistente en Cartagena
“Hay una desconexión fuerte”, aseguró el director del IPREG al referirse a la relación entre el desarrollo económico de Cartagena y las condiciones reales de vida de sus habitantes.
“Yo creo que es una ciudad bastante congestionada, con mucha especulación inmobiliaria, que hace que en general todas las actividades se concentren en muy poco espacio”, indicó.
Por su parte, Aarón Espinosa señala que existe una relación entre informalidad laboral, desigualdad y percepción de pobreza.
“Los resultados sí muestran señales consistentes con mercados laborales frágiles y segmentados. Por ejemplo, el 63 % considera difícil encontrar empleo, más de la mitad de quienes buscaron trabajo enfrentaron barreras y la principal dificultad reportada es la falta de redes de contacto y experiencia laboral”, explicó.
El economista destacó que la percepción de pobreza parece no depender únicamente de cuánto gana una persona, sino también de la estabilidad del empleo, las oportunidades de movilidad social y la comparación con otros grupos. Cartagena combina crecimiento económico con fuertes brechas sociales, y esa coexistencia suele amplificar la sensación de exclusión.
¿Qué acciones podrían ayudar a reducir la pobreza en Cartagena?
Para Julio Amezquita López, Cartagena necesita ampliar los espacios públicos donde se desarrolla gran parte del emprendimiento y la actividad económica.
“No se puede llegar a la formalidad empresarial y a tener empresas si no hay posibilidad de contar con más plazas públicas, mercados y espacios donde la gente se gane la vida”, afirmó.
Asimismo, considera prioritario mejorar aspectos como la seguridad, la movilidad, las conexiones peatonales, la arborización y el impacto de la especulación inmobiliaria para elevar la calidad de vida y reducir la percepción de pobreza.
Por su parte, Aarón Espinosa plantea que las prioridades deben centrarse en atacar de manera simultánea los problemas de ingresos, empleo y cuidado. Le recomendamos: Red académica propone rutas contra la pobreza en Cartagena
La primera medida es fortalecer la generación de ingresos y empleo, especialmente en territorios críticos como la Localidad 2, donde coinciden mayores niveles de pobreza percibida e inseguridad alimentaria.
La segunda consiste en implementar políticas de cuidado. Según una encuesta de Cartagena Cómo Vamos, el 47 % de las personas dedica más de cinco horas diarias al cuidado no remunerado, una carga que recae principalmente sobre las mujeres y limita su participación laboral.
La tercera apuesta es avanzar en estrategias focalizadas de seguridad alimentaria mediante transferencias, comedores, apoyo nutricional y fortalecimiento de redes comunitarias para hogares vulnerables.