En Cartagena hay historias que nacen en medio de las dificultades, pero que terminan convirtiéndose en motores de cambio. Son historias de mujeres que, desde sus barrios, corregimientos y territorios, decidieron pasar de vivir las problemáticas de sus comunidades a liderar procesos para transformarlas.
Ese es el propósito de Violeta Lab, la Escuela Violeta de Liderazgo Público y Comunitario para Mujeres, un proyecto impulsado por Global Shapers Cartagena, que busca fortalecer las capacidades de liderazgo, participación ciudadana y acción comunitaria de mujeres que trabajan diariamente por sus territorios.
Más que una escuela, Violeta Lab se convirtió en un espacio donde las mujeres pudieron reconocer el valor de sus propias historias y entender que sus experiencias pueden ser una herramienta para generar cambios.
Entre las participantes se encuentran lideresas sociales, emprendedoras, defensoras de derechos humanos, cuidadoras, jóvenes ambientales y mujeres que han encontrado en el servicio comunitario una forma de transformar realidades.
De sobrevivir a liderar: mujeres que convierten sus heridas en transformación
Para Ligia Bernett Gutiérrez, lideresa del barrio El Pozón y fundadora de la Fundación Almendras - Movimiento Mujeres por la Vida, su liderazgo nació después de enfrentar experiencias marcadas por la violencia.
“Soy una persona responsable y segura de mí misma, que pese a las dificultades ha sabido sobreponerse a las adversidades”, cuenta Ligia.
Su historia como víctima de violencia sexual en el marco del conflicto armado y violencia intrafamiliar la llevó a construir un proceso para acompañar a otras mujeres. Hoy, desde su fundación, trabaja como puente entre mujeres víctimas de violencia basada en género y las instituciones, brindando acompañamiento psicológico, orientación legal, ofertas educativas y jornadas de bienestar.
Su trabajo ya ha acompañado a cerca de 500 personas por más de trece años y fue reconocido por el Ministerio de Igualdad como una fundación transformadora dentro de las comunidades del cuidado.
“Busco transformar las narrativas negativas que existen alrededor de mi barrio y demostrar que desde nuestros territorios también se pueden construir nuevas oportunidades”, afirma.
Una migrante que encontró en Cartagena un territorio para servir
Hace más de diez años, Brenquix Demileis Tiberio de Iriarte llegó a La Boquilla buscando nuevas oportunidades para su familia. Lo que comenzó como una experiencia de adaptación se convirtió en un camino de liderazgo.
Hoy es la creadora de la iniciativa “De Migrante a Lideresa”, un proceso que promueve la inclusión social, la defensa de derechos y el fortalecimiento económico de comunidades migrantes.
“Soy una mujer migrante venezolana con arraigo colombiano, madre, emprendedora, defensora de los derechos humanos y lideresa social. En lugar de quedarme observando los problemas, decidí involucrarme en la comunidad, participar activamente y ayudar a construir soluciones”, explica.
Además de acompañar familias migrantes en rutas de atención y acceso a derechos, Brenquix lidera su emprendimiento Lilian’s Accesorios, como una muestra de autonomía económica y superación.
Su mayor logro, dice, ha sido demostrar que la migración no es una limitación, sino una oportunidad para aportar a la sociedad.
Una madre que convirtió la enfermedad de su hija en una causa colectiva
La historia de Gina Margarita Díaz de la Rosa nació desde el amor y la necesidad de ser escuchada.
Cuando su hija Thaliana fue diagnosticada con una enfermedad huérfana llamada Miastenia Gravis, Gina conoció las dificultades que enfrentan muchas familias para acceder a información, atención y acompañamiento.
Esa experiencia dio origen a la Fundación Thaliana de la Ossa, una organización que trabaja por la visibilización y defensa de los derechos de niños con enfermedades raras y huérfanas y de sus madres cuidadoras.
“Mi liderazgo nació a raíz del diagnóstico de mi hija. Durante años enfrenté hospitalizaciones, barreras en el acceso a la salud y el desconocimiento que existe alrededor de estas patologías”, relata.
Actualmente acompaña a niños y familias, creando redes de apoyo para quienes muchas veces sienten que atraviesan solos sus procesos.
Mujeres que enseñan derechos para proteger vidas
Con 69 años, Rosario Martínez Calvo continúa recorriendo barrios, veredas, corregimientos, islas y municipios del departamento de Bolívar llevando un mensaje de prevención y protección.
Desde el proceso Mujeres Comunales de Cartagena, trabaja en la socialización de la Ley 1257 de 2008 sobre violencia contra la mujer. “Soy una persona muy comprometida con las comunidades”, afirma.
Su trabajo ha permitido que más de 20.000 personas conozcan las herramientas legales existentes para enfrentar la violencia de género y reconocer los derechos de las mujeres.
Transformar desde la educación y las oportunidades
En Piedra de Bolívar, Yesenia Castillo Saltarín creó la Fundación Manos a la Obra Cartagena, un espacio donde niños, jóvenes y mujeres encuentran acompañamiento educativo, recreativo y oportunidades para fortalecer sus capacidades.
“Soy una mujer que un día decidió cambiar mi comunidad apoyando a los niños, jóvenes y mujeres para que tengan una mejor calidad de vida”, expresa.
Desde su fundación ha acompañado procesos educativos, liderazgo juvenil y emprendimientos femeninos.
Para Yesenia, uno de los mayores logros ha sido abrir una sede propia donde puede recibir a las personas y continuar trabajando por su comunidad.
Jóvenes que protegen el territorio
El liderazgo femenino también tiene presencia juvenil. Luisa Fernanda Pájaro Castellar, de 21 años, trabaja en la Isla de Tierra Bomba con la iniciativa Cero Colillas, un proyecto ambiental que busca reducir la contaminación causada por colillas de cigarrillo en las playas.
“Soy una joven comprometida con el cuidado del medio ambiente y el bienestar de mi comunidad. Creo que pequeñas acciones pueden generar grandes cambios cuando se trabaja colectivamente”, afirma.
Su proceso ha impulsado jornadas de limpieza, educación ambiental, instalación de colilleros ecológicos y acciones junto a la comunidad, instituciones y sector turístico.
Mujeres que abren caminos para otras mujeres
Desde San Pedro Mártir, Sindy Paola Castro Perlaza lidera Preciosas ORG, una iniciativa enfocada en niñas y adolescentes, promoviendo educación preventiva, bienestar emocional, liderazgo femenino y prevención de riesgos sociales.
Sindy, docente y lideresa comunitaria, recuerda que su historia está ligada a una comunidad donde aprendió el valor del servicio.
“Vengo de una familia de pescadores, en un pequeño barrio donde me enseñaron que la educación es la herramienta más efectiva para mejorar nuestra calidad de vida”, cuenta.
Su organización ha impactado a más de 400 niñas y adolescentes, además de acompañar familias, cuidadores y docentes en diferentes sectores de Cartagena y Bolívar.
Liderar también significa cuidar, acompañar y construir comunidad
Historias como las de Jemmy Paternina Polo, fundadora de la Fundación Retoños de Amor CTG, muestran que el liderazgo también puede nacer desde la solidaridad.
Su organización trabaja con programas de alimentación, educación, arte, recreación y acompañamiento a niños, adolescentes y adultos mayores.
“Hemos visto niños más motivados para aprender, familias más comprometidas y adultos mayores que encuentran espacios donde sentirse acompañados”, afirma.
Por su parte, Karen Fontalvo, lidera dos iniciativas sociales comunitarias, desde ALMA (Asociación Libre de Mujeres Abogadas) y ASBYPA (Asociación de Bienestar y Protección Animal de Bolívar), trabaja por el fortalecimiento de las mujeres y la protección animal.
“Busco contribuir a la disminución de las brechas de acceso a información, formación y acompañamiento que enfrentan muchas mujeres, así como fortalecer la conciencia ciudadana frente al respeto y la protección de los animales.”, señala.
Una escuela para reconocer el liderazgo que ya existe
Violeta Lab permitió reunir estas voces y reconocer que el liderazgo comunitario no siempre nace desde grandes escenarios, sino desde decisiones cotidianas: acompañar a una vecina, defender un derecho, proteger un territorio o abrir una oportunidad para alguien más.
“De este grupo de mujeres destaco firmemente su resiliencia, su creatividad, su capacidad de innovar y de transformar esas ideas que plasman y llevarlas directamente a sus territorias”. Afirmó Melissa Acevedo, líder juvenil del barrio Nuevo Bosque quién hace parte de Violeta Lab.
Así como estas mujeres, hay muchas más que cada día demuestran que transformar una comunidad comienza con escucharlas y creer en su capacidad de cambio.
Porque en Cartagena existen mujeres que no esperan que las realidades cambien: trabajan todos los días para cambiarlas.
