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Cartagena

Escuela del Ahorro: 60 estudiantes de Cartagena se convierten en agentes de cambio

La Escuela del Ahorro de Energía, iniciativa de Afinia y El Universal, cerrará este jueves 13 de agosto con una ceremonia. Los estudiantes de la Institución Educativa Madre Gabriela de San Martín recibirán su certificación como agentes de cambio.

Escuela del Ahorro: 60 estudiantes de Cartagena se convierten en agentes de cambio

La experiencia permitió que los niños miraran a sus barrios allá de sus dificultades.

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Durante varias semanas, hablar de energía dejó de ser un asunto exclusivo de adultos, técnicos o ingenieros para convertirse en una experiencia de aprendizaje, liderazgo y transformación para 60 niños, niñas y adolescentes de la Institución Educativa Madre Gabriela de San Martín, en el barrio Olaya Herrera. Este jueves 13 de agosto, ese proceso llegará a su cierre con una ceremonia donde los participantes recibirán un certificado que los acredita como agentes de cambio en sus comunidades. La jornada contará con la presencia de Ricardo Arango Restrepo, gerente general de Afinia, y Nicolás Pareja, director del periódico, además de docentes, familiares y los estudiantes que hicieron parte de esta experiencia. La Escuela del Ahorro de Energía hace parte de ‘Gente Bacana Encendiendo Nuestra Energía’, una iniciativa que busca promover una relación más consciente con el consumo energético y, al mismo tiempo, fortalecer el liderazgo de niños y jóvenes para que sean multiplicadores de estos mensajes en sus hogares, colegios y barrios.

“Aprendieron a liderar y a cuidar del otro”

“Este proyecto ha posibilitado a nuestros niños, nuestras niñas y nuestros adolescentes esa conciencia de aprender que liderar también significa cuidar del otro”, explicó Yudis Díaz, docente de la institución. La profesora destacó que los estudiantes comenzaron a comprender que una decisión aparentemente pequeña, como utilizar responsablemente la energía en el colegio, también puede tener efectos en el barrio y en la calidad de vida de sus familias. “Cuando un estudiante entiende que utilizar la energía de manera responsable impacta en el colegio, pero también lo hace en su barrio y en la calidad de vida de esa comunidad, empieza a verse a sí mismo como un agente de cambio”, sostuvo. Para Díaz, ese es uno de los principales resultados de la experiencia: haber conectado educación, ciudadanía y sostenibilidad.

Sebastián Cogollo y su madre Yulixzi Curiel Córdoba.
Sebastián Cogollo y su madre Yulixzi Curiel Córdoba.

Una escuela que salió del salón

La formación comenzó en mayo con estudiantes de sexto, séptimo y octavo grado. A través de diferentes sesiones, los participantes conocieron cómo se genera y llega la energía hasta los hogares, aprendieron sobre consumo eficiente, huella ambiental, derechos y deberes de los usuarios y las consecuencias del fraude de energía. El proceso incorporó actividades lúdicas, juegos de roles, retos y ejercicios de comunicación, además de una cartilla de 28 páginas creada especialmente para acompañar el aprendizaje. La intención era que los estudiantes pudieran convertir lo aprendido en mensajes propios y llevarlos hasta sus familias y comunidades. Y eso fue precisamente lo que ocurrió.

En las historias publicadas durante el proceso por El Universal, varios de los estudiantes contaron cómo comenzaron a apagar luces innecesarias, desconectar cargadores y equipos que no estaban utilizando y prestar mayor atención al consumo de los electrodomésticos. Uno de esos casos fue el de Yorgelis Guillén Pineda, estudiante de octavo grado, quien llevó las recomendaciones hasta su hogar. Según contó su familia, antes la factura de energía superaba con frecuencia los $100.000, mientras que después de implementar nuevos hábitos empezó a oscilar entre $70.000 y $80.000.

“La Escuela del Ahorro ha sido una puerta al futuro”

Entre los jóvenes que dejaron huella en el proceso está Sebastián Cogollo, de 12 años, residente del sector Nuevo Paraíso. Antes de participar en la Escuela del Ahorro ya tenía un papel activo en su entorno: es representante estudiantil y guardia ambiental de su comunidad. “Ha sido un proceso muy bonito porque me ha ayudado en mi aprendizaje, en mi desarrollo como estudiante y también me ha enseñado a observar mejor a mi comunidad”, contó Sebastián durante el proceso. Para Yulixzi Curiel Córdoba, madre de Sebastián, la experiencia también significó un cambio en la manera en que los jóvenes se ven a sí mismos. “Eso no solo fue un proyecto, eso fue un giro que cambió la vida de nuestros jóvenes. No hay primer lugar ni último lugar. Todos brillan, todos son importantes, todos son maravillosos”, destacó. Curiel también resaltó que la experiencia permitió que los jóvenes empezaran a mirar su comunidad más allá de sus dificultades. Por eso, aunque la Escuela del Ahorro llega a su cierre, para ella el proceso apenas comienza. “Es una puerta al futuro. No nos vamos a bajar de este tren de sueños, de maravillas y de ilusiones”, afirmó.

Cierre de la escuela y el inicio de un compromiso

Desde su lanzamiento, la Escuela del Ahorro fue concebida como un espacio para formar nuevos líderes del uso responsable de la energía. Afinia y El Universal plantearon que los estudiantes no solo conocieran cómo funciona el servicio, sino que desarrollaran capacidades para comunicar y multiplicar ese conocimiento. Por eso, el cierre de este jueves no representa simplemente el final de un calendario de actividades. Los 60 estudiantes recibirán su certificación como embajadores de la energía, reconocimiento que simboliza el compromiso de llevar a otros los conocimientos adquiridos durante el proceso. En las últimas semanas, algunos ya demostraron que entendieron el propósito.

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