A Dana Arévalo le gustaron los pavos y las ibis. María Belén Torres Hernández se fijó en los pelícanos y descubrió que había muchas otras aves por conocer. Las dos hicieron parte del grupo de estudiantes de la Institución Educativa de Ararca, en la Isla de Barú, que visitó el Aviario Nacional de Colombia, por invitación de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco).
“Estamos disfrutando de los animales. Son lindos y hermosos”, contó Dana durante el recorrido. María Belén resumió su experiencia con una observación que parece sencilla, pero abre la puerta al aprendizaje: “Hay muchos tipos de aves sobre los que debemos aprender para protegerlos”.
La visita permitió a los alumnos salir del salón de clases y acercarse a las especies que estudian cuando hablan de medioambiente. Según Farides González, docente de la institución, participaron estudiantes de tercero, cuarto, quinto y sexto grado. El grupo desarrolla un proyecto escolar relacionado con la conservación del medio ambiente, por lo que el recorrido les ofreció la oportunidad de conectar ese trabajo con lo que podían observar de cerca. (También te puede interesar: Aviario Nacional en Cartagena: vive una experiencia única)
“Estaban admirados, contentos y felices porque conocieron cosas que nunca antes habían visto”, dijo la profesora. Para ella, la jornada también sirvió para conversar con los estudiantes sobre la importancia de proteger a las aves y los espacios donde viven.

Proteger a la biodiversidad, una tarea de todos que se cultiva en el Aviario Nacional
La actividad fue organizada por Andesco, que realiza en Cartagena, del 23 al 25 de septiembre, la edición 28 de su congreso. Bajo el lema Construyendo Futuro, el encuentro reúne a representantes de los sectores de servicios públicos, tecnologías de la información y comunicaciones, y televisión. Según la organización, espera recibir a más de 4.000 asistentes y conferencistas nacionales e internacionales.
Mientras el congreso aborda los desafíos del sector, Andesco quiso llevar una conversación sobre sostenibilidad a los niños de una comunidad cercana al Aviario. María Fernanda González, gerente ambiental y de sostenibilidad de esta organización, considera que conocer las aves ayuda a entender por qué es necesario proteger la biodiversidad colombiana.
“Es una forma de pasar de ese dato de que somos el país con más aves a aprender y llevarse algo de ese gran tesoro que tenemos”, explicó. Su interés, añadió, es que los estudiantes incorporen lo aprendido en su vida diaria y reconozcan que también pueden aportar al cuidado del medioambiente.
González relacionó la actividad con el trabajo de las empresas del sector. Los proyectos de servicios públicos y comunicaciones, señaló, se desarrollan en distintos territorios y ecosistemas. Por eso considera que fomentar la educación ambiental debe formar parte de su compromiso con la biodiversidad. Andesco incluye entre sus líneas de sostenibilidad la protección de la biodiversidad, la educación ambiental y el relacionamiento con las comunidades.
“Construir futuro también significa sembrarlo desde la niñez. Por eso, este año, por primera vez, llevamos a los niños de la Institución Educativa de Ararca a vivir la experiencia del Aviario Nacional, un tesoro que muy pocos conocen, incluso en su propia región. Es una iniciativa privada que cumple un rol fundamental en la conservación de la biodiversidad y la educación ambiental, y que hoy nos permite mostrarles a estos niños que el futuro que construimos desde el sector de servicios públicos también pasa por cuidar y valorar lo que tenemos”, señaló por su parte Camilo Sánchez, presidente de Andesco.
Niños y niñas de Ararca, más conectados con el medio ambiente
En Ararca, esa intención encontró un vínculo con lo que los alumnos ya hacen en el colegio. Farides González espera que la experiencia complemente su proyecto de conservación y les permita compartir con otros compañeros lo que aprendieron durante la visita.
Dana y María Belén todavía hablaban de los animales que más les habían llamado la atención. Su curiosidad es, para la docente, un punto de partida: después de verlos de cerca, los estudiantes tienen nuevas razones para preguntar por las aves y por la manera de cuidarlas.
