Diomar de Jesús Ríos Batista no es un ciudadano común. Desde niño supo que lo que le movía el corazón y le hacía sentir vivo era el entregarse a los demás, sin importar que tuviera una condición de discapacidad intelectual.
Al crecer decidió dejarse llevar por su espíritu solidario y es así como desde hace seis años viene liderando el proyecto social ‘Yo Cuido mi Barrio’. Comenzó en el sector La Magdalena, en Olaya Herrera, donde reside, pero ha sido tan valioso el aporte que ya realizado actividades y beneficiado a otros sectores del barrio.
“Es una iniciativa que nació con el propósito de promover en niños y jóvenes el amor por su comunidad, la cultura ciudadana, el respeto y el compromiso con el entorno. Yo tengo una discapacidad intelectual pero he demostrado que las limitaciones no son un obstáculo para servir, enseñar y aportar a la sociedad”, contó Diomar.
Añadió que “durante estos seis años he dedicado gran parte de mi tiempo libre a trabajar de manera voluntaria con niños y jóvenes de su comunidad. A través de diferentes actividades formativas, recreativas y educativas, el proyecto ha permitido que niños y niñas, principalmente entre los 5 y 14 años, aprendan sobre cultura ciudadana, convivencia, respeto, cuidado del medio ambiente, valores y sentido de pertenencia por su barrio, entre otros temas importantes para su formación”.
Ha sido un trabajo duro, fatigante, pero a la vez satisfactorio. Diomar no cuenta con recursos económicos, pero ha tocado todas las puertas que se aparecen con el objetivo de conseguir recursos y llevar a cabo sus actividades diarias con la comunidad.
La lucha de Diomar por los niños y jóvenes de Olaya Herrera
“Hemos contribuido en la formación de más de 1.200 niños y niñas del sector de Olaya Herrera y comunidades cercanas, llevando un mensaje de transformación, participación y compromiso ciudadano. Esta iniciativa se ha convertido en una experiencia que demuestra que desde la comunidad se pueden generar cambios positivos. Cada niño que participa representa una oportunidad para construir un barrio más unido, respetuoso y consciente de la importancia de cuidar los espacios que todos comparten”, dijo Diomar.
Este joven, sin importar sus condiciones físicas, económicas o mentales, se ha convertido en un agente de cambio, un ejemplo para otros jóvenes y una respuesta a aquellos que creen tener límites por tener una condición especial.
“A través de actividades educativas, culturales, recreativas y comunitarias, buscamos fortalecer en los menores de edad capacidades para convivir de manera pacífica, cuidar su entorno, respetar a los demás y participar activamente en la construcción de una comunidad más segura, incluyente y solidaria. Aspiramos a ampliar nuestro trabajo a más sectores y comunidades, formando nuevas generaciones comprometidas con el cuidado de su barrio, el respeto por los demás, la resolución pacífica de conflictos, la protección de los derechos de la niñez y la construcción de una sociedad más justa, participativa e incluyente”, explicó Diomar. Lea: Cardique realiza la décima Feria de Negocios Verdes en Cartagena con 70 emprendimientos
El joven dice que seguirá trabajando por las comunidades, sin importar que sienta flaquear las fuerzas, pero espera que toda Cartagena se solidarice con esta causa y los acompañen en estos procesos.
