Cartagena continúa expandiéndose hacia el norte, donde el desarrollo inmobiliario, las nuevas conexiones viales y la llegada de residentes están dando forma a una dinámica urbana que abre oportunidades para la economía local. Este crecimiento impulsa la aparición de nuevos espacios residenciales, comerciales y recreativos, al tiempo que fortalece el interés por un territorio con potencial para atraer inversiones y diversificar la oferta de servicios de la ciudad.
Detrás de esta transformación confluyen factores económicos, urbanos y demográficos. Las expectativas de valorización de las áreas costeras, el interés por adquirir viviendas para uso temporal o inversión y las mejoras en conectividad han favorecido el desarrollo de nuevos proyectos. A ello se suma la llegada de residentes de otras ciudades del país y del extranjero, que contribuyen a ampliar la demanda de vivienda, comercio y servicios.
Así lo explica Andrés Aleán Romero, director académico del programa de Economía de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), quien destaca que estos factores han consolidado a la Zona Norte como un nuevo polo de desarrollo urbanístico para Cartagena.
Infraestructura que dinamiza la inversión
La conectividad vial desempeña un papel fundamental en esta expansión. La construcción y adecuación de carreteras mejora el acceso a sectores que anteriormente tenían mayores dificultades de conexión, facilita la movilidad y crea condiciones favorables para el desarrollo de proyectos residenciales y comerciales.
Además de responder a las necesidades actuales, estas obras contribuyen a generar expectativas sobre el potencial económico de las zonas conectadas. De acuerdo con Aleán Romero, incluso el anuncio de iniciativas como la Ciudadela Aeroportuaria de Cartagena, proyectada en el corregimiento de Bayunca, puede influir en las expectativas de valorización del suelo y en las decisiones de inversión.
Este escenario abre posibilidades para el fortalecimiento del mercado inmobiliario y la consolidación de nuevos espacios de actividad económica. La construcción de viviendas, el desarrollo de establecimientos comerciales y la ampliación de la oferta de servicios pueden generar encadenamientos productivos que involucren a diferentes sectores de la economía local.
Según el docente, las cifras de Camacol reflejan parte de este movimiento. Según su informe Construcción en Cifras 2026, el área licenciada para construcciones comerciales en Bolívar creció un 58 % durante el primer semestre de 2026, en comparación con el mismo periodo de 2025. Este comportamiento evidencia el dinamismo de un segmento que puede contribuir a ampliar la infraestructura comercial y de servicios del departamento.
Lagos de Mozambique, parte de una nueva dinámica urbana
En este contexto, Lagos de Mozambique se integra a la transformación de la Zona Norte con una propuesta urbanística que reúne vivienda, escenarios deportivos, comercio y conexiones viales. La combinación de estos espacios refleja una tendencia hacia entornos que buscan articular diferentes actividades y ampliar las alternativas de recreación, encuentro y prestación de servicios.
Más allá de su infraestructura, proyectos de estas características pueden contribuir a dinamizar el territorio mediante la contratación de trabajadores, la demanda de bienes y servicios y la apertura de oportunidades para nuevos negocios. Su potencial también está relacionado con la capacidad de establecer vínculos con las comunidades cercanas e incorporar a los habitantes de los corregimientos vecinos a las actividades económicas que surjan alrededor de la expansión urbana.
Para Aleán Romero, el aporte de estas iniciativas al desarrollo territorial depende, en buena medida, de su integración con la ciudad. La articulación de las vías y los servicios con las redes públicas, la generación de empleo local y el cumplimiento de las responsabilidades urbanísticas son elementos que permiten ampliar los beneficios de la inversión.
Esta visión sitúa a Lagos de Mozambique dentro de un proceso de transformación que involucra a diferentes actores y en el que la infraestructura puede convertirse en un punto de partida para fortalecer la actividad económica, promover nuevos servicios y generar oportunidades en el entorno.
Nuevos negocios y oportunidades para la economía local
La expansión de la Zona Norte también abre posibilidades para sectores que complementan el desarrollo residencial. Restaurantes, hoteles, establecimientos de entretenimiento y servicios turísticos pueden encontrar nuevas oportunidades a medida que crece la población y aumenta la demanda de experiencias y actividades en la zona.
Según el director académico de Economía de la UTB, las actividades inmobiliarias, tanto en construcción como en arrendamiento, continúan siendo relevantes para este territorio. A estas se suman los servicios de salud y educación, así como el turismo cultural y ecológico sostenible, que pueden contribuir a diversificar la economía y aprovechar las características naturales y culturales de los corregimientos de Cartagena.
Este panorama representa una oportunidad para que los emprendedores y las empresas locales participen en las nuevas dinámicas comerciales. La vinculación de proveedores de la región, el fortalecimiento de pequeños negocios y el desarrollo de capacidades en las comunidades pueden ayudar a que la actividad económica asociada a los nuevos proyectos tenga un alcance más amplio.
En materia laboral, el investigador destaca que la infraestructura puede generar beneficios que trascienden la construcción misma. La contratación de mano de obra local, por ejemplo, permite desarrollar habilidades, fortalecer capacidades productivas y activar cadenas de valor que conectan a trabajadores, proveedores y empresas.
Por eso, además de la inversión y el número de proyectos ejecutados, resulta importante observar la cantidad y calidad de los empleos generados y las oportunidades que se abren para los habitantes del territorio.
Planeación para consolidar el crecimiento
A medida que la Zona Norte adquiere mayor protagonismo en el desarrollo urbano de Cartagena, la planeación se convierte en una herramienta esencial para consolidar sus oportunidades. La movilidad, los servicios públicos, el espacio público y la protección ambiental son aspectos que deben avanzar de manera articulada con los nuevos desarrollos.
Aleán Romero señala que la actualización de los instrumentos de ordenamiento territorial representa un desafío importante para la ciudad. Contar con una planeación acorde con las nuevas dinámicas urbanas permitiría anticipar necesidades, coordinar inversiones y orientar el crecimiento hacia un desarrollo más organizado.
La prestación de servicios públicos, particularmente el suministro de energía eléctrica, también forma parte de esta agenda. En este sentido, explorar alternativas que fortalezcan la capacidad energética de los nuevos sectores puede contribuir a responder a la demanda y favorecer la sostenibilidad de las actividades residenciales y comerciales.
La conectividad, por su parte, puede ofrecer mayores beneficios cuando se acompaña de alternativas de transporte público que faciliten el desplazamiento de los residentes y trabajadores. De igual manera, la incorporación de criterios ambientales en los proyectos permite reconocer el valor de los ecosistemas y promover una relación más equilibrada entre urbanización y entorno natural.
Una zona con potencial para el futuro de Cartagena
La expansión de la Zona Norte representa una oportunidad para seguir diversificando la economía de Cartagena, atraer inversión y desarrollar nuevos espacios para la vivienda, el comercio, los servicios y la recreación. El reto consiste en aprovechar esta dinámica para fortalecer las capacidades locales y generar beneficios que alcancen a las comunidades vecinas.
En ese propósito, proyectos como Lagos de Mozambique hacen parte de una transformación en la que la infraestructura, la iniciativa privada y la actividad comercial pueden contribuir a configurar nuevas centralidades urbanas.
Para que ese potencial se traduzca en desarrollo territorial, la articulación entre los proyectos, las instituciones y las comunidades será determinante. La generación de empleo local, el fortalecimiento de los negocios, la conectividad y la adecuada prestación de servicios pueden ayudar a que el crecimiento de la Zona Norte se convierta en una oportunidad compartida.
De esta manera, la expansión urbana no solo representa una nueva etapa para el desarrollo inmobiliario de Cartagena, sino también una posibilidad de ampliar la actividad económica y construir nuevas dinámicas de integración para la ciudad y sus corregimientos.