Apagar las luces cuando no se necesitan, desconectar los equipos que no están en uso y aprovechar la luz natural son acciones cotidianas que pueden marcar la diferencia en el consumo de energía de un hogar. Con esta premisa, El Universal, junto al equipo de Afinia, llegó a la Institución Educativa Luis Carlos Galán Sarmiento, en el barrio El Pozón, con la actividad ‘Cartagena sí se ilumina con su gente bacana’.
La jornada reunió a 50 estudiantes de quinto grado en un espacio de aprendizaje y participación, en el que, mediante dinámicas pedagógicas, conocieron prácticas sencillas para utilizar la energía de manera responsable. La iniciativa se desarrolló en el contexto del fenómeno de El Niño, un periodo que pone de relieve la importancia de adoptar hábitos de consumo consciente.
Más allá de compartir recomendaciones, el propósito fue que los niños comprendieran cómo sus decisiones cotidianas pueden contribuir al ahorro de energía en sus hogares y, al mismo tiempo, ayudar a cuidar la economía de sus familias.

Pequeños hábitos que hacen la diferencia
Durante la actividad, los estudiantes conocieron cinco hábitos para convertirse en agentes del ahorro energético. El primero, ‘La última persona apaga la luz’, los invitó a aprovechar la iluminación natural y utilizar bombillas LED. El segundo, ‘Si nadie lo usa, que no siga encendido’, les recordó la importancia de apagar televisores, computadores y consolas después de utilizarlos.
También aprendieron que mantener el aire acondicionado entre 22 y 24 grados puede favorecer un uso más eficiente de la energía, especialmente en una ciudad de clima cálido como Cartagena. A esto se sumaron recomendaciones para ubicar la nevera en un lugar ventilado, lejos de fuentes de calor, y utilizar la lavadora con cargas adecuadas, reuniendo las prendas para aprovechar cada ciclo de lavado.
Las enseñanzas se reforzaron mediante una sopa de letras, ejercicios para organizar palabras y dibujos que permitieron a los niños expresar lo aprendido de manera creativa.

Llevar el mensaje más allá del colegio
Para los estudiantes, la experiencia representó una oportunidad para reconocer que el ahorro comienza con pequeñas decisiones.
“La actividad me pareció increíble, ya que nos enseñaron a ahorrar energía en nuestros hogares y gastar menos dinero”, expresó Dayana Urbina, una de las estudiantes participantes.
Ashley González, quien también participó en la actividad, destacó que compartirá las recomendaciones con su familia: “Los tips se los contaré a mis papás para aplicarlos en la casa”. Valentina Jiménez, calificó la jornada como una actividad llena de muchos conocimientos en la que aprendió a mantener el hábito de cuidar la energía.
Como cierre de la jornada, los estudiantes firmaron un compromiso para convertirse en multiplicadores del mensaje entre sus familias, compañeros y vecinos.
Así, la jornada trascendió las aulas para convertir a los niños en protagonistas de una tarea colectiva. En una ciudad como Cartagena, promover una cultura de ahorro energético desde la infancia permite sembrar conciencia sobre el valor de los recursos y la responsabilidad que cada persona tiene en su cuidado.

