Las calles de Cartagena se llenan de música, alegría y tradición con la celebración de Ángeles Somos, una manifestación cultural que reúne a niños y familias alrededor de los cantos tradicionales, la solidaridad y la preparación del sancocho comunitario.
Desde tempranas horas, niños y niñas disfrazados recorren los barrios y corregimientos del Distrito con calderos, tapas y cucharones, tocando las puertas de los hogares para recoger los ingredientes que se compartirán en una olla comunitaria.


La Alcaldía de Cartagena, a través del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), las secretarías distritales y en articulación con el Observatorio de Infancia y Adolescencia Ángeles Somos, invita a la ciudadanía a sumarse a esta celebración y mantener vivos los estribillos que identifican esta tradición. Lea: Cartagena se prepara para Ángeles Somos y desfiles tradicionales este 1 de noviembre
En 2025, Ángeles Somos fue incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, un reconocimiento a la importancia de preservar esta manifestación ancestral.

El alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, destacó el valor de esta celebración como parte de la identidad cultural de la ciudad e invitó a las familias a participar.
“Invitamos a todas las familias cartageneras a tomarse las calles con sus niños, a cantar el tintililillo y a compartir en comunidad el tradicional sancocho. Ángeles Somos es la esencia de nuestra identidad festiva, un encuentro de amor y solidaridad que demuestra cómo la cultura nos une y nos llena de orgullo”, afirmó el mandatario.

¿En qué consiste la tradición de Ángeles Somos?
Ángeles Somos es una tradición emblemática de Cartagena que se celebra cada primero de noviembre. Durante la jornada, niños y adultos recorren las calles de sus comunidades con utensilios de cocina, entonando cánticos tradicionales mientras solicitan alimentos crudos para preparar un sancocho comunitario.
“Ángeles somos, del cielo venimos, pidiendo limosna para nosotros mismos” es uno de los estribillos más representativos de esta manifestación cultural.

Más allá de la recolección de alimentos, la celebración promueve la solidaridad, el trabajo colectivo y los lazos de vecindad, al reunir a las comunidades alrededor de una tradición que pasa de generación en generación.
