Cartagena


Así fue el trágico final del prestigioso club que una vez existió en Cartagena

Emergió como un epicentro de elegancia y distinción, pero tuvo un trágico final, y acabó sucumbiendo en las llamas del destino. Esta es su historia.

JUAN SEBASTIÁN RAMOS

29 de febrero de 2024 10:30 AM

En los recovecos históricos de Cartagena, entre las brumas del tiempo y los susurros de antaño, yace un relato que ha intrigado a los exploradores urbanos de Instagram. Una joya que podría olvidarse en el tiempo, el Club de la Popa, situado en el pintoresco barrio Pie de la Popa, que emergió como un epicentro de elegancia y distinción, pero que tuvo un trágico final, acabó sucumbiendo en las llamas del destino.

La crónica, desenterrada del perfil de Instagram Apuntes de Cartagena, desvela los cimientos de esta institución, erigida en 1911 por la visión conjunta de Vicente Martínez Recuero y su esposa Tulia Martelo. El Club, una estructura de madera imponente, se erigió como un santuario de ocio para sus privilegiados socios, quienes hallaban en sus dominios el deleite de los bailes y la pompa de los eventos sociales más distinguidos. Lea también: Celebridades de visita por Cartagena, fotos antiguas que pocos han visto

Con reminiscencias tropicales antillanas, el Club de la Popa abrazaba a sus visitantes con salones amplios, mesas de billar y canchas de tenis, atrayendo a los miembros más selectos del Club Cartagena. En un protocolo impregnado de refinamiento, los caballeros se enfundaban en esmoquin mientras las damas deslumbraban con vestidos largos, tejiendo un tapiz de elegancia y distinción en cada encuentro.

Pero la historia guarda sus secretos más preciados bajo el velo del tiempo. Entre los muros del Club de la Popa, resonó el eco de la historia cuando, en 1934, el ilustre Franklin Roosevelt cruzó su umbral, convirtiéndose en el primer presidente de Estados Unidos en pisar suelo cartagenero. El presidente Enrique Olaya Herrera, anfitrión de excepción, recibió al distinguido huésped en este santuario de encuentros memorables.

Así fue el trágico final del prestigioso club que una vez existió en Cartagena

Un trágico final

Sin embargo, el destino tejía un capítulo trágico para esta venerable institución. Cuarenta años después de su fundación, en 1951, las llamas devoraron sus maderas centenarias, esparciendo las cenizas como vestigios de un pasado glorioso. El incendio, una cruel afrenta al esplendor pasado, resonó en el repique prematuro de las campanas de la iglesia La Ermita, anunciando la tragedia que envolvía al querido Club de la Popa.

Aunque el fuego arrasó con gran parte de su legado, algunos tesoros lograron sobrevivir al voraz abrazo de las llamas. Entre ellos, una obra de Enrique Grau, una cumbiamba, unas cortinas y un reloj, resistieron el embate del destino. Aunque el Club renació de sus cenizas en forma de mampostería, su esencia se desvaneció en el aire, y veinte años más tarde, cerró sus puertas para siempre. Lea también: 5 fotos para comparar: pasado y presente en sitios populares de Cartagena

Hoy, en el lugar donde una vez se alzó el imponente Club de la Popa, se erige un conjunto residencial, testigo mudo de los días de esplendor y tragedia que marcaron la historia de Cartagena. En sus ruinas yacen los susurros del pasado, recordando a quien se aventure a escuchar, la gloria efímera de una época dorada que yace sepultada bajo los escombros del tiempo.

Créditos:

“Encanto de un barrio cartagenero”. Autora: Claudia Abello.

“Esbozo de la Historia de Cartagena de Indias”. Autor: Dr. Pedro Covo Torres.

Apuntes Cartagena - Instagram @apuntesdecartagena

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