Cartagena tiene una de las tasas más altas del país en trabajo infantil

09 de junio de 2019 10:00 AM
Cartagena tiene una de las tasas más altas del país en trabajo infantil
El trabajo infantil lleva a los menores a vivir prematuramente una vida de adultos. //Julio Castaño

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

El trabajo infantil es un problema estructural relacionado con condiciones de pobreza, desigualdad, exclusión social e inequidad. En lo que va del 2019, los Equipos Móviles de Protección Integral (EMPI) para el Trabajo Infantil de la regional Bolívar han atendido 73 niños, niñas y adolescentes en situación de trabajo infantil en Cartagena, estrategia implementada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), desde el 2013. Las edades más afectadas por esta problemática son de 6 a 13 años.

Por su parte, la Policía de Infancia y Adolescencia de Cartagena ha dejado bajo protección de comisarías de familia a 24 niños, niñas y adolescentes, de nacionalidad venezolana y colombiana, quienes se encontraban ejerciendo la mendicidad y actividades de trabajo infantil. Comparado al año pasado, para la misma fecha fueron 8 casos, teniendo un aumento del 200%.

Según mediciones del DANE, entre el último trimestre del año 2012 y el último trimestre del año 2018, la Tasa de Trabajo Infantil (TTI) disminuyó de manera sostenida pasando de 10.2% a 5.9%, reducción equivalente a 515.000 niños, niñas y adolescentes. Para el último trimestre 2018, la TTI para los hombres fue de 7.8% y para las mujeres de 3.9%. En relación con la Tasa de Trabajo Infantil Ampliada (TTIA), que incluye a los menores que dedican más de 15 horas semanales a oficios del hogar, se evidencia una reducción entre estos dos períodos. Para el 2012 la TTIA fue del 15.8% y para el 2018 la TTIA se ubicó en el 10.3%. Para el último trimestre 2018, la TTIA para los hombres fue de 9.6% y para las mujeres de 11%. En Cartagena, en el último trimestre 2018, la TTI fue del 0.2%, y la TTIA de 10.1%, una de las más altas del país.

Sin opciones

Ana Karina Ramírez llegó hace 2 años y ha recorrido varias ciudades, su esposo decidió regresar a Venezuela porque la situación aquí también le pareció difícil.

“Vivo sola con mis niños en Bruselas, vengo de Maracaibo en el estado Zulia, queda respectivamente cerca de Maicao, en la frontera con Colombia. La niña de 6 años está en el colegio y este bebé tiene 9 meses”.

Su esposo regresó a Venezuela hace 9 meses, antes de que el bebé naciera.

“Da miedo dejarle los niños a cualquiera por tantas violaciones o porque no sabes qué trato le van a dar, por eso lo traigo, no quiero vender más chupetas, quiero trabajar. Ahora con las lluvias el niño se enfermó y estuvo hospitalizado, le mandaron una válvula porque tiene principios de neumonía” relató Ana Karina, con su cara triste e impotente ante la situación.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en todo el mundo, 218 millones de niños de entre 5 y 17 años están ocupados en la producción económica. Entre ellos, 152 millones son víctimas del trabajo infantil; casi la mitad, 73 millones, están en situación de trabajo infantil peligroso.

Actividades económicas

En Cartagena las actividades que realizan los niños, niñas y adolescentes en situación de trabajo infantil son ventas ambulantes, carga y descarga de alimentos en plazas de mercado, despachadores en tiendas o depósitos, cuidadores de carros, trabajos en semáforos (limpiavidrios y ventas de algunos productos como paños húmedos, chupetas, entre otros), trabajos en el sector turístico (ayudantes de lanchas, baile en playas, alquiler de carpas, entre otros) y acompañamiento a padres o cuidadores en sitios de trabajo al aire libre y en condiciones de alto riesgo.

Vanessa Castro salió hace seis meses de Venezuela, primero estuvo en Valledupar, pero allá no encontró trabajo, por eso llegó a Cartagena, porque acá tiene familia y más oportunidad de trabajar en algo. Vive con su suegra en Ciudadela y sus tres hijos: de 11 y 8 años, y un varoncito de 2 años que carga en brazos mientras hablamos en la esquina de un semáforo. Sin embargo, ella está en contra del trabajo infantil. “No estoy de acuerdo con eso porque hay personas que utilizan a los niños para trabajar. Soy venezolana, pero para eso está uno, para trabajar, y no los niños, es una sirvengüenzura. Sería incapaz de traerlos y que el niño agarre un paquete de caramelos, chupetas y venda mientras la mamá está muy sentada, eso no me gusta”, manifestó.

Cartagena tiene una de las tasas más altas del país en trabajo infantil

La escena de menores de edad limpiando vidrios, vendiendo dulces, agua y pañitos húmedos se repite a diario. //Manuel Pérez

Empleadores

De acuerdo con el ICBF, los niños, niñas y adolescentes en situación de trabajo infantil se encuentran expuestos no solamente a esta vulneración, sino a otros riesgos asociados al fenómeno. “En la mayoría de los casos, los principales empleadores son sus propias familias, donde la retribución económica por su trabajo es muy reducida y por lo general no tienen ninguna remuneración”.

“La Policía Nacional creó un grupo élite de infancia y adolescencia para la atención de esta problemática, observando que ha aumentado la explotación de niños venezolanos”, sostuvo el comandante de Policía de Infancia y Adolescencia, teniente Marcos Castro.

Hasta la fecha, Infancia y Adolescencia ha recepcionado 2 denuncias por explotación a menor de edad (art. 93 Ley 1453). Se realiza procedimiento de captura basado en el art. 231. (Mendicidad y tráfico de menores de la Ley 599 del 2000) y la persona incurrirá en prisión de 1 a 5 años.

Usted puede hacer sus denuncias a la línea 141 del ICBF, a la Línea Gratuita Nacional de Bienestar 018000918080, al Ministerio de Trabajo y a la Policía Nacional. Entre el 1 de enero y el 24 de abril de 2019 el ICBF direccionó a los Centros Zonales ubicados en Cartagena 66 reportes de amenaza y vulneración relacionados con trabajo infantil.

“Con corte a 30 de abril del 2019, 264 niños, niñas y adolescentes han ingresado a un Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos (PARD) por motivo de trabajo infantil en la Dirección Regional Bolívar”, sostuvo ICBF.

Prevención

En el marco del Comité Interinstitucional de Erradicación del Trabajo Infantil (Cieti), que atiende esta problemática, se ha venido haciendo un ejercicio de prevención del trabajo infantil para evitar los riesgos de explotación laboral de niños, niñas y adolescentes. Alrededor de 18 entidades conforman el Cieti, tales como ICBF, Policía de Infancia y Adolescencia, Procuraduría, Fiscalía, alcaldías locales, Fenalco; entre otras.

El comandante de la Policía de Infancia y Adolescencia, dijo que los niños, niñas y adolescentes son dejados en protección de la Comisaría de Familia o ICBF, “quienes intervienen con la verificación del por qué se encuentran realizando este tipo de actividades, siendo llevados a los centros zonales de mencionadas instituciones”.

Para el ICBF, los programas y proyectos que tengan como objetivo erradicar el trabajo infantil tienen que establecer a la familia como unidad de atención, apoyarlas para que los adultos del hogar cuenten con oportunidades laborales en condiciones dignas y decentes, igualmente, propiciar procesos para que las familias sean escenarios de protección para sus hijos e hijas.

Gabriel Arandia es del estado de Maracaibo, Venezuela, llegó hace 2 años a Cartagena con su familia y vive en San José de los Campanos, limpia vidrios en los semáforos y aunque dice tener 18 años recién cumplidos, su cara demuestra lo contrario, parece menor de edad. Sus padres trabajan y tiene una hermana de 14 años y otro de 3 años, quienes se quedan con su abuela. Piensa estudiar en el Sena dentro de 3 meses, está a la espera de que le traigan los papeles de Venezuela.

“La situación en mi país está muy dura. Me gano 15 mil pesos o 20 mil, lo que se pueda hacer sino llueve. Este es mi punto de trabajo, llego como desde las 10 de la mañana y me voy a las 7 de la noche”, dijo.

Cartagena tiene una de las tasas más altas del país en trabajo infantil

Los menores de edad se exponen a la contaminación ambiental. //Julio Castaño

Conmemoración

La Policía Nacional lidera el programa Abre Tus Ojos, donde ejecuta actividades de prevención, vigilancia y control en diferentes sectores de la ciudad, donde hay presencia de esta problemática.

El 12 de junio se llevará a cabo una actividad denominada Los Niños y Niñas de Cartagena se Toman la Palabra. Esa es la fecha donde se conmemora el día mundial contra el trabajo infantil.

“La intención es visibilizar la problemática para que toda Cartagena entienda que darle una moneda a un menor de edad es aumentar el flagelo, no es una ayuda para ellos. Esto es un compromiso de todos, estamos tratando de hacer pedagogía frente a estos temas”, enfatizó la secretaria de Participación y Desarrollo Social del Distrito, Claudia Anaya.

Álvaro Borrero, con su cara cansada y quemado por el fuerte sol vende dulces junto a su esposa y los acompañan sus cinco hijos de 10 años, 9, 7 años, uno de 5 y la menor de 4 años. Llegó hace dos años de Maracaibo y vive en el barrio Boston, además de su esposa e hijos comparte la convivencia con su mamá y un hermano.

“Vendemos confites y tenemos que traer a los niños porque no hay de otra. Vivimos en un apartamentico y pagamos 450 mil pesos con servicios metidos y el agua aparte. Me hago a veces los 15 mil pesos o 16 mil el día o en quincenas unos 25 mil o 30 mil pesos. Llegamos como a las 10 de la mañana y nos vamos casi por la noche, aunque hoy (viernes) nos vamos más temprano porque tengo a este niño con gripa, es asmático y tiene el tapaboca por la contaminación con los carros”.

Así es el día a día de estas personas que dejaron su país y se rebuscan para sobrevivir, algunos con sus hijos exponiéndolos al sol, a la lluvia y a la brisa nocturna, pero lo más delicado es que a veces estos menores hacen la tarea de los adultos: trabajar.

Trabajo infantil, bajo el sudor y las lágrimas

Por: Nidia Serrano, Juan Manuel Cantillo y Edith Quiroz

Edwin Bedoya se levantó con los primeros rayos del sol. Debía reforzar la vivienda de cuatro metros por cuatro, con unos desechos de tablones que recogió en las calles monterianas para poder resguardarse de las fuertes lluvias que azotan a la capital.

Su esposa, Marilín Díaz, hace los oficios en la habitación de paredes de zinc, para salir junto a sus hijas de 9, 3 y un año, con las que llegaron desde el municipio Jesús Enrique Lozada, en el estado fronterizo de Zulia.

“Allá no había nada que comer y no podía permitir que mis hijas murieran de hambre”, señala este padre, quien sale con su familia a vender agua en los semáforos.

Las tres menores hacen parte de los niños que están en los semáforos de la ciudad, algunos vendiendo dulces, otros limpiando vidrios o pidiendo una moneda de 200 pesos para saciar el hambre.

Ante esta problemática, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, con el apoyo con la Policía de Infancia y Adolescencia, alcaldías y el Ministerio de Trabajo, identificaron a 26 niños, niñas y adolescentes trabajando en las calles de Montería y en sectores comerciales de los municipios de Tierralta, Montelíbano, Planeta Rica, Sahagún y San Andrés de Sotavento.

El director del ICBF regional Córdoba, Alberto Jiménez Bohórquez, dijo que en lo corrido de 2019 han abierto 114 Procesos Administrativos de Restablecimiento de Derechos (PARD) por trabajo infantil, siendo Montelíbano el municipio con mayor reporte: 37 casos; seguido de Sahagún, con 29; Montería, con 23; Tierralta, con 22; Cereté, con 2, y San Andrés de Sotavento, con un caso.

De manera clandestina

Diferentes entidades se esfuerzan para evitar el trabajo infantil, pero algunas familias por necesidad recurren a medidas extremas como “alquilar” a sus hijos para que vendan o trabajen en las calles.

Kelly Paola Rozo Izquierdo, dice que es colombo-venezolana, pero la mayor parte de su vida la ha pasado en Venezuela. De niña estaba entre Barranquilla y Maracaibo. A los pocos años de nacida su padre murió, un bogotano que se casó con una barranquillera, y de esa unión nació Kelly.

Ella vende crispetas y dulces en las afueras de una estación del Transmetro de Barranquilla. “Mi esposo, mis hijos y yo lo hacemos porque acá en Colombia no conseguimos trabajo. Mis hijos no trabajan a la par de uno, porque ellos estudian, pero el mayor de 11 años nos ayuda, porque él sabe nuestra situación y por eso viene donde nosotros y trabaja un rato, pero primero para él está la escuela”. Kelly es consciente que el trabajo infantil en Colombia no está permitido.

“Incluso, muchas personas alquilan a sus hijos para que pidan en las calles o vendan dulces en las calles o en los paraderos de buses. Otros los ponen en las esquinas a limpiar carros y con el dinero que reciben por el alquiler sobreviven”, dijo una fuente.

Desde 2014 la Gobernación del Atlántico y el Distrito vienen haciendo un trabajo articulado, cuando empezó la migración, no solo de los retornados, sino de los propios venezolanos, que en busca de un mejor porvenir llegaron al Atlántico, más concretamente a Barranquilla para encontrar trabajo.

Menores venezolanos

Hace más de 6 meses llegó a Sincelejo Pedro Álvarez con su esposa y sus 4 hijos pequeños, ilusionados por tener una mejor vida en tierra sabanera.

Desde que salió de Maracaibo, Venezuela, ha vivido con zozobra, primero por conseguir el pan de cada día y por otro lado, por cuidar a sus hijos entre 1 y 5 años de edad, con quienes sale todos los días a recorrer la zona céntrica de Sincelejo a vender dulces.

“Yo no puedo dejar a mis hijos solos, no los pongo a trabajar, sino que ellos se quedan sentados en los andenes, mientras nosotros vendemos los dulces para poder comer a diario”, indicó Álvarez.

“De las estadísticas que manejamos a corte de 2018 y el primer trimestre de 2019, están identificados 60 menores trabajadores, de ellos el 80% es población venezolana que ejercen actividades como ventas ambulantes, principalmente”, dijo la delegada de primera Infancia en Sincelejo, Suad Banquet Guevara.

Explicó que una vez identificados los casos, realizan las visitas de seguimiento a las familias, una evaluación del contexto, el tipo de trabajo y las necesidades que estos tienen para garantizar que el niño no vuelva a reincidir.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Cartagena

DE INTERÉS