Cartagena


Desde este momento el reto de Cartagena es evitar rebrotes

A partir de hoy se inicia una etapa más flexible en la lucha contra el COVID-19, expertos en salud refieren cuáles han sido las enseñanzas de estos últimos cinco meses y lo que no se puede perder de vista en adelante.

SOFÍA FLÓREZ

01 de septiembre de 2020 12:00 AM

Hoy, luego de cinco meses bajo una cuarentena estricta, el país termina el aislamiento obligatorio, que comenzó el 25 de marzo como medida para mitigar el contagio de COVID-19, para dar paso a una nueva etapa a la que se ha denominado ‘aislamiento selectivo’, en la cual más que imponer restricciones, se apela por la responsabilidad de cada ciudadano por seguir las medidas, el autocuidado y el distanciamiento.

Llegar a este punto no fue cuestión de azar ni tampoco significa que se superó la enfermedad. Aunque muchos cuestionaron estos cinco meses de aislamiento, especialistas de la salud consideran que apenas fue el tiempo necesario para alcanzar los indicadores que permitirán la reapertura casi completa manteniendo los cuidados. ( Lea aquí: Primer posible reinfectado conocido en Cartagena y Colombia)

En Cartagena, por ejemplo, en este tiempo se pasó por diferentes etapas, desde la restricción general de la movilidad, fue la primera ciudad en decretar toque de queda, pico y cédula de un dígito, toques de queda los fines de semana, hasta la paulatina reactivación de sectores de la economía.

Los especialistas de la salud coinciden en que la situación sería mucho más grave si no se hubiesen aplicado esas restricciones, estos cinco meses lograron que en la ciudad se lentificara la propagación del virus, el sistema de salud se fortaleciera y no menos importante, el personal de la salud conociera sobre la enfermedad para enfrentarla mejor.

“Como muy bien lo ha planteado la directora del Instituto Nacional de Salud (INS) todas las medidas implementadas desde marzo hasta ahora pretendían ganar tiempo o comprar tiempo para: aprender del virus y la enfermedad; mejorar la capacidad del sistema de salud (camas y ventiladores); aplanar en lo posible el pico epidemiológico para evitar que los casos desbordaran los recursos sanitarios”, indicó Carmelo Dueñas, neumólogo intensivista y exasesor del Distrito.

Con un sistema de salud incipiente y el rezago en varias de las instituciones públicas de salud debido a varios años sin inversión, el Distrito inicio una estrategia en tiempo récord para evitar la saturación de las unidades de cuidados intensivos (UCI) al mismo tiempo que buscaba cómo ampliar las camas del sistema hospitalario.

Fue así como entonces, con el apoyo del Ministerio de Salud, se pasó de tener 1.775 camas de diferentes grados de complejidad a las 2.120 que hay ahora, es decir 345 más que en un principio. Siendo prioritaria la ampliación de las UCI a fin de que los pacientes graves tuvieran atención oportuna y no ocurriera lo que en otros países, en donde debían sortear a quién salvar.

Camas y conocimiento

De acuerdo con el Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis), desde el 26 de julio se incrementó el número de camas de UCI debido a la segunda entrega de 40 ventiladores por parte del Ministerio de Salud. Estos se distribuyeron así: 10 al Hospital Universitario del Caribe (HUC), 7 a la clínica Estrios, 5 a la clínica General del Caribe, 3 a La Nuestra, 10 a Gestión Salud, 5 al Hospital Naval y otras IPS con recursos propios habilitaron camas en este servicio.

La ciudad entonces pasó de 308 camas UCI de la cuales solo había habilitadas 217, a 352 actualmente, lo cual corresponde a un incremento del 62%.

Por otra parte, Rubén Sabogal, presidente de la Mesa por la Salud de Bolívar y Cartagena, dice que los servicios médico están siendo más oportunos, ya que se han desarrollado protocolos claros de atención y el personal ha adquirido destreza en el manejo de estos pacientes.

“Ciertamente hoy tenemos hospitales más preparados, protocolos de atención con resultados bastantes medibles, el apoyo logístico es indiscutiblemente mejor y el mismo personal ha adquirido destreza y habilidad para el manejo de la enfermedad, al principio mucha gente se contagió por desconocimiento del virus y su tratamiento. Ahora hay conocimiento de tratamientos bastante loables”, dijo Sabogal.

Indicadores favorables

Estos resultados, más que simples logros se convirtieron en una ganancia de tiempo que ha evitado que los servicios de salud colapsen, pero que además la mayoría de los indicadores de la enfermedad pasaran de un panorama crítico a uno favorable.

Por ejemplo, durante el aislamiento obligatorio la ocupación hospitalaria llegó casi a tope, sobre todo en las UCI llegó a su límite cuando alcanzó el 80%, hoy los hospitales tienen una disponibilidad en general del 46% y las UCI tienen 51% disponibles. El número reproductivo efectivo de contagios (Rt), pasó de 3.0%, en su punto máximo, a 1.08%, uno de los más bajos del país. La letalidad (porcentaje de fallecidos frente al total de casos) pasó de estar en 6.3% en un principio e incluso superó el 7%, a 2,55% ahora.

Otros indicadores que presentan un panorama favorable son el índice de recuperados que llegó a 89,26%, mientras los casos activos son el 8,18%.

Pese a que estos indicadores son favorables, Dueñas asegura que hay cosas por mejorar.

“Aparentemente los objetivos se cumplieron pero parcialmente. Nos falta aún más conocimiento, no hay un tratamiento específico, no hay vacuna disponible. Por lo tanto el aislamiento selectivo es el reconocimiento que económicamente no se puede seguir como estábamos y una etapa intermedia de gran responsabilidad individual y comunitaria para seguir cuidándonos mientras aparece una vacuna”.

El reto: mantenerse

Martha Ospina, directora del Instituto Nacional de Salud (INS), advirtió que el país y aún no ha ganado la guerra contra el coronavirus. Con un promedio de 10.000 nuevos casos diarios y 200 fallecidos reportados al día, la pandemia sigue vigente. Por eso, el éxito de esta nueva etapa dependerá de la responsabilidad colectiva.

En este sentido, Sabogal insiste en que los ciudadanos acaten las medidas de bioseguridad o sino en 14 días habrá un rebrote.

“Esta primera etapa nos genera una cultura de autocuidado, nos ha generado una actitud más defensiva y también un daño económico a los individuos. El país necesariamente deberá abordar la reactivación económica, pero eso no debe estar por encima del ser humano, la reapertura de servicios nos va a llevar a un rebrote si la gente no toma los cuidados, los hospitales están más preparados, hay protocolos de atención, es verdad, pero también hay un personal diezmado por la enfermedad, incapacidades, fallecimientos. Por eso esta nueva etapa no es para tomarla con folclor, sino con acatamiento de las directrices y depende de cada uno de nosotros, si mañana nos desbordamos, en 14 días veremos los hospitales abarrotado, ojalá eso no suceda”.

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