Cartagena


El alto costo de invadir zonas de mangle y bajamar en Cartagena

La ciénaga de La Virgen, la ciénaga de Las Quintas y el caño Juan Angola son acosados por este tipo de actividades que dejan una larga cadena de impunidad a su paso.

LIA MIRANDA BATISTA

01 de marzo de 2021 10:30 AM

La riqueza natural de Cartagena es blanco de numerosas acciones humanas que impactan el medioambiente. La devastación de especies de manglar y la ocupación de terrenos de bajamar es una práctica que no cesa y que las autoridades aún no han podido controlar.

La ciénaga de La Virgen, la ciénaga de Las Quintas y el caño Juan Angola son oprimidos por este tipo de actividades que dejan una larga cadena de impunidad a su paso. El biólogo y coordinador forestal de la Fundación Mapache Colombia, Diego Julián García, expone que otro afectado es el corregimiento de La Boquilla, donde se abre paso la construcción informal.

“Esta ha sido una de las grandes problemáticas que ha sufrido la ciudad durante muchos años y ninguna de las administraciones ha podido o no ha querido hacer nada para frenar este gran ecocidio que sucede ante la vista de toda la comunidad cartagenera”, denuncia.

El experto sostiene que estos actos criminales de invadir y rellenar ‘lotes’ ocasiona que con la temporada de lluvias se inunden muchas comunidades en Cartagena. “Unas de las advertencias que nos hace la naturaleza es la inundación de muchos barrios en la ciudad en temporadas de lluvia, las cuales afectan considerablemente a barrios de escasos recursos como El Pozón, Olaya, Boston y también barrios de la zona norte como Manga y Castillogrande”, añade.

Aquí, reitera el biólogo, es importante trazar acciones que permitan cambiar el “chip” y comenzar a proteger lo poco de manglar que todavía nos queda y crear conciencia en las futuras generaciones de la “importancia de los manglares para Cartagena y el mundo”.

Pero, ¿por qué no paran las invasiones en zonas protegidas? ¿Quiénes deben ejercer el control? El ambientalista Rafael Vergara Navarro y coordinador del Ecobloque, sustenta que el desborde hacia estos bienes de uso público proviene de dos factores claves: la pobreza y la ambición.

“Lo que pasa en el Cerro de La Popa, por ejemplo, donde hermanos venezolanos han encontrado un espacio para levantar su rancho al que llaman ‘Bendición de Dios’ y lo mismo ocurre en el barrio Nuevo Paraíso, donde hay otra invasión del suelo que tiene el mismo nombre y que pertenece a la ciénaga de La Virgen. Hay un sector de la población que no la detiene la existencia de la ley porque pone por delante la necesidad o el poder. Las ocupaciones son multiestrato”, afirma Vergara.

Y la necesidad en Cartagena sí que es generalizada. Por eso, advierte el coordinador del Ecobloque, que empresas criminales se aprovechan de dicha necesidad para estructurar empresas ilegales que “generan una compraventa del suelo que desdibuja la propiedad urbana y que es muy delicado. Montan una inmobiliaria ilegal, rellenan con escombros las áreas protegidas, determinan las zonas a invadir y esto genera situaciones tan delicadas como la de Tierrabaja y Puerto Rey, donde se perdieron 51 hectáreas de manglar”.

En cuanto a La Boquilla, el líder Benjamín Luna sostiene que el problema de las invasiones no es nuevo. “Así como invade el pobre por necesidad de vivienda también invaden los ricos para crear negocios y apoderarse de un bien que es de la Nación. Ahora mismo hay una gran arremetida con las invasiones en la margen derecha del corregimiento para combatir los expendios de droga”, indicó.

El ‘modus operandi’ contra el ecosistema

Para el capitán de Navío Darío Eduardo Sanabria, capitán de Puerto de Cartagena, los invasores de áreas protegidas identifican la zona y posteriormente rellenan con escombros, madera y otros residuos por eso es clave una cooperación interinstitucional.

“Esa participación interinstitucional es importante porque nos permite actuar de una manera mucho más rápida y efectiva sobre aquellas personas que de manera inescrupulosa tratan de apropiarse de los bienes de uso público”, señala.

Explica que las denuncias que reciben sobre invasiones en áreas de bajamar o de mangle provienen de la ciudadanía o a través de las inspecciones de Capitanía de Puerto a los espacios de playa “entendiendo que también es una limitación porque el espacio es muy amplio y no nos da para que en un día podamos recorrer los espacios de playa o zonas costeras que tiene la ciudad pero, en la medida que lo hacen, encontramos estas irregularidades y se toman las acciones respectivas”, anota.

Y agrega que “detrás de este tipo de invasiones hay personas que tienen un modus operandi basado en la ilegalidad y eso es precisamente lo que tratamos de evitar, y restituir lo que ha sido invadido”.

Áreas recuperadas

La Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique) inició un proceso de restauración ecológica en áreas de manglar en 59.2 hectáreas localizadas en la ciénaga de La Virgen, exactamente en Tierrabaja, vereda del corregimiento de La Boquilla.

El contrato se desarrolla desde el 2019 en un sector aledaño a la ciénaga donde se ha evidenciado el deterioro de los ecosistemas de manglar y un alto crecimiento poblacional. “Esta intervención se proyectó en coordinación interinstitucional con las entidades que hacen parte del Ecobloque, con el objetivo de garantizar la vigilancia, control y éxito de las actividades que desarrolla Cardique”, señaló Ángelo Bacci, director de la corporación.