Hay una enfermedad que provoca que el sistema inmunitario ataque por error a los tejidos sanos de una persona. Los resultados de este asalto son: deformidades en el cuerpo, deterioro progresivo del riñón o los pulmones, rigidez o debilidad muscular, limitación de la movilidad, abultamientos y sequedad en la piel, llagas en las piernas, dificultades respiratorias y cardíacas, e incapacidad para actividades laborales.
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Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), se estima que, a nivel mundial, la artritis reumatoide afecta entre un 0,5 y un 0,8 por ciento de la población. Cinco personas por cada mil. Una de ellas vive en Cartagena, sufre la versión degenerativa de la patología, y clama por un techo digno.
Aura Mayorga Sarria padece esta enfermedad crónica hace veinte años, lo que le ha causado problemas de movilidad y desplazamiento, requiriendo dos implantes de cadera. No puede caminar sin apoyo. “Da pasitos, no puede lavar, no puede hacer aseo, quiere trabajar, pero es imposible”, relató Robert González, su esposo.
Episodio feliz
En 2018 Aura Mayorga salió favorecida con un apartamento en Ciudadela de la Paz, un programa de vivienda gratuita promovido por el Gobierno nacional, el Distrito de Cartagena y Corvivienda, con un renglón especial en personas desplazadas, damnificadas y con discapacidad.
La felicidad del sorteo de casas VIP “Gana Cartagena”, realizado el 10 de agosto de 2018, se ha transformado en desconcierto, tristeza y depresión, ya que tres años después desde que se construyeron los apartamentos de las etapas 1 y 2, no los han entregado.
En junio de 2020 la señora radicó un derecho de petición a Corvivienda solicitando mayor información sobre las fechas de entrega, resaltando en su condición de salud y la imposibilidad financiera de solventar pagos de arriendos, servicios y subsistencia. Apelando, en los últimos renglones del documento, a cómo se estaba afectando su calidad de vida.
Corvivienda fue diligente y a los cuatro días respondió la petición. Adujeron que los retrasos se relacionaban con “una revisión detallada de todo el proceso de estructuración y ejecución del proyecto, así como del trámite de asignación de los referidos subsidios, en aras de garantizar el total cumplimiento de los estándares de seguridad y calidad exigidos para esta clase de obras que, por su complejidad y trascendencia, generarán un alto impacto social y aportarán crecimiento y desarrollo a la zona donde están siendo ejecutadas”. En el aire flotaba la presunta corrupción en el programa por parte de administraciones anteriores.
“Existe una diferencia entre el número de subsidios ofertados y los beneficiarios que resultaron seleccionados a través del sorteo público, siendo 37 familias quienes habrían sido seleccionadas de más, superando así la oferta de subsidios que en su momento se encontraba disponible”, señaló la entidad en la respuesta.
La etapa 1, unidad donde viviría Aura, que comprende la construcción de 576 unidades habitacionales, informaron desde Corvivienda que estaba en un 85,2% de avance, lo que significaba que era muy poco lo que le falta para que las viviendas sean entregadas materialmente a sus beneficiarios, encontrándose pendiente finalizar el proceso de conexión a los servicios públicos de agua, energía y gas, algunas obras internas en los apartamentos y obras de urbanismo exterior en los bloques para proceder con su entrega.
Futuro de incertidumbre y deudas
Aura solicita claridad sobre el proceso y exige que se le entregue el apartamento antes de que culmine este año, en armonía con el anuncio oficial que iban a ser entregados en el primer semestre de 2020. De esa manera, con su esposo, podrán sacar la cabeza a la superficie.
Aura no puede apoyar a las finanzas de una familia por su condición física. Ella permanece sola por mucho tiempo, lo que es peligroso. Contratar a alguien para que la cuide y atienda es un lujo imposible que no pueden costear. “Vivo de préstamo en préstamo, tapo huecos abriendo unos más grandes”, dijo su esposo.
La pareja vive en una pequeña casa arrendada en el barrio Olaya Herrera con una habitación y que la sala comparte el mismo espacio con la cocina y el baño. Su clamor ha sido extendido a las autoridades en muchas ocasiones. “Conocemos de varios que están en la misma situación de condiciones precarias. Se han hecho plantones en los bajos de la Alcaldía, manifestaciones, reuniones en Corvivienda, pero no nos dicen nada, todos callados, ninguna información”, reveló Aura.
El Universal consultó sobre la situación a Corvivienda, sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta sobre el caso de Aura.

Según el Informe de Calidad de Vida de Cartagena Cómo Vamos, habría 348.903 viviendas en toda la ciudad, de acuerdo al Dane. Según cifras manejadas por Corvivienda el 71% de las viviendas de Cartagena están en los estratos 1 y 2.
El informe indica que en los últimos tres años ha aumentado el déficit habitacional que hay en la ciudad. “En 2020, más de 73 mil viviendas no cuentan con las condiciones de habitabilidad y más de 34 mil presentan deficiencias estructurales y de espacio”, dice Cartagena Cómo Vamos.
La situación es preocupante y Aura es un referente del difícil acceso a la vivienda digna en Cartagena.
