‘El mandarinazo de la U’, un negocio de familia

03 de octubre de 2012 12:01 AM

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Jair, Jaiber y Emilio Martínez son los tres hermanos que trabajan para saciar la sed y el hambre de los estudiantes de la Universidad de Cartagena, sede Centro.
Es casi imposible que un estudiante de este claustro haya pasado por enfrente de ‘El mandarinazo de la U’ y no se haya comprado uno de sus jugos o un “Patacón-perro”.
Los jugos, que en un principio eran de mandarina pero que fueron reemplazados por la naranja, dan para el sustento de las tres familias de estos hombres que se despiertan desde tempranas horas de la mañana para comenzar su jornada laboral.
“En un principio llegaba una mandarina buena para los jugos, era una mandarina fresca. La de ahora no da el mismo sabor, por eso nos cambiamos para la naranja hace 3 años”, comenta Jaiber Martínez al recordar los inicios de su negocio hace 12 años.
El negocio ha ido mejorando no solo en la calidad y producción de lo que venden, sino en la apariencia de sus carros.
“No es lo mismo ver un carrito de ventas con una bolsa o un paraguas viejo para protegerse del sol, que si se compra algo bueno que da buena apariencia y atrae a los clientes”, comentó Martínez.
LOS JUGOS VIENEN PREPARADOS
Gracias a las inspecciones que el Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis) realizó en los primeros años de ‘El mandarinazo de la U’, estos tres hermanos aprendieron que la higiene es importante, por eso decidieron que era mejor hacer los jugos en otro lado.
“Con las visitas del Dadis nos dimos cuenta que si exprimimos las mandarinas o las naranjas y después no vamos a vender jugo y recibimos plata eso es antihigiénico, por eso tenemos una persona que hace el jugo en un lugar cerca acá, lo trae y lo vendemos”, comentó Jaiber.
Asimismo, los “Patacón- perro” los hace otro hermano de ellos. Su preparación se inicia con un día de anterioridad para que todo esté listo para empezar a distribuirse pasadas las 7 de la mañana, cuando abren al público.
NO TODO ES COLOR DE ROSA
Pero no todo es color de rosa para los hermanos Martínez.
Ellos están tratando de organizar su negocio para evitar problemas con el Distrito, los cuales han tenido – según recuerdan- en más de 4 ocasiones, cuando han querido quitarlos de donde se encuentran.
Por ello, en el 2009 se inscribieron ante la Cámara de Comercio y han hecho lo posible para seguir en el Centro frente a la Universidad de Cartagena, pues reconocen que los ingresos para mantener a sus familias provienen en su mayoría de los estudiantes.
VENTAS Y OTROS PUNTOS
Los “mandarinazos”, que ahora muchos llaman “naranjazos”- por el cambio de la fruta-, se comercializan a 600, 1000 y 1500 pesos. Por su parte, los “Patacón-perro”, que empezaron costando 1200, ya valen 3000 pesos.
El punto de distribución en la Plazoleta de los Estudiantes no es el único que tiene esta familia de vendedores: frente a la sede Piedra Bolívar de la Universidad de Cartagena y por “La Orquídea” en el Centro, otros de sus hermanos expandió el negocio y sacian la sed y el hambre de cientos de cartageneros que pasan por esos sitios en medio de la altas temperaturas de la ciudad.

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