Eider tiene 7 años y cursaba segundo de primaria en la Institución Educativa 14 de Febrero en El Pozón, donde reside. Sí, estudiaba, pues desde hace 3 meses dejó el colegio, no porque él así lo quisiera, sino porque no cuenta con un celular, computador o tableta con acceso a internet, por medio de la cual pudiera seguir recibiendo sus clases, así como hacen muchos de sus compañeros e incluso sus primos, con quienes convive, pero según cuentan, a veces un solo aparato tecnológico no da abasto.
“Ha sido algo pesado, yo nunca he tenido celular, así que al inicio de la pandemia le enviaban las tareas al celular de mi yerno o al de mi compañero, pero como ellos tenían que salir a trabajar, no era lo mismo”, dice Nolis Polanco, abuela de Eider.
Ella agrega que “para mí ha sido muy duro, pues él estaba adelantado en el colegio y le gustaba, pero no contamos con un teléfono para seguir recibiendo las clases. Incluso fui a hablar con la profesora y nos dijo que iban a mandar guías, pero no ha sido posible tampoco”.
Por ahora, Eider sigue en su casa y junto a sus primos se ponen a sumar, restar, leer y hasta a escribir, con tal de que no se le olvide todo lo que aprendió en sus primeros años de escuela y confiando en que para el próximo año todo se normalice para poder continuar aprendiendo como es debido.
En esta vivienda, en el sector 14 de febrero de El Pozón, son 9 los niños en edad escolar los que conviven y quienes, cada vez que pueden, sobre todo los mayores, de 10 y 12 años, acceden a un teléfono con datos para poder hacer sus tareas.
“Ahora solo tenemos mi teléfono para que ellos puedan hacer sus tareas, a diario son 8 y 10 mil pesos los que nos toca recargar en datos para que ellos puedan seguir con sus estudios, pero a veces eso no da abasto. Si nos hubieran ayudado con algún computador con acceso a internet, creo que todo sería diferente, aunque por acá la conectividad tampoco es muy buena”, señaló Yina Ricardo, mamá de dos de los 9 niños.
Ellos son solo un ejemplo de lo que viven, según el informe de Cartagena Como Vamos, 52.607 estudiantes de los colegios oficiales de la ciudad, quienes solo cuentan con un teléfono inteligente para poder realizar sus actividades, pero esto no significa que sea de uso exclusivo de los estudiantes.
En cifras
Según Cartagena Cómo Vamos, en comparación al año anterior, las matrículas escolares aumentaron, lo que quiere decir que más niños fueron matriculados en los colegios, para que pudieran continuar con su ciclo de escolaridad, sin embargo, al llegar la emergencia sanitaria por el COVID-19, tuvieron que volcarse a las clases remotas, donde se evidenció la mala conectividad que existe en la ciudad, siendo una de las principales barreras de acceso a la educación, lo que hizo que algunos dejaran a medias su educación.
En la información recopilada para este informe, encontraron que solo el 41% de los estudiantes de los colegios oficiales tienen acceso a algún dispositivo tecnológico, como lo son computados, tablet o smartphone, sin garantizar el uso exclusivo de este para la actividad educativa; y solo el 20% tiene conexión a internet ya sea fijo o datos móviles.
Ese 20% equivale a 33.788 niños, niñas y jóvenes, mientras que el 31%, equivalente a 52.607 cuentan con un celular y el 10% (17.277) cuentan con computador o tableta.
Sobre el aumento de los estudiantes matriculados este año, en comparación al 2019, se conoció que se debió principalmente a la migración de venezolanos, lo que demuestra que las acciones que el Distrito ha realizado para aumentar la población local en el sistema educativo sigue siendo bajo.
A corte del 2019, solo el 15% de los cartageneros tuvo conexión de servicio de internet banda ancha en su casa.
Deserción
En cuanto a la tasa de deserción, según Cartagena Cómo Vamos, aumentó en los niveles de preescolar, primaria y secundaria. En general, el 4% de los estudiantes de instituciones educativas oficiales en 2019, no terminaron el año escolar.
Esta tasa de deserción se sigue concentrando en la zona rural y la localidad de la Virgen y Turística, zonas enmarcadas por carencias en calidad de vida, agravadas por la crisis sanitaria, económica y social a raíz del COVID-19, lo que aumenta el riesgo de abandono del sistema escolar.
En la última década, alrededor del 80% de los niños, niñas y jóvenes cursan el grado que les corresponde por su edad. Los niveles con las tasas más bajas siguen siendo preescolar (71%) y media (55%), reflejo de un sistema deficiente.
En Cartagena, según el informe, de los 11.689 estudiantes que reprobaron en 2019, el 20% no regresó a estudiar en 2020, es decir, 1 de cada 5 estudiantes que reprueban no se reintegran al proceso educativo. La situación es más crítica es en grado 11, donde un 80% de los reprobados no regresó, aumentando en relación al año anterior.
