Cartagena


ESE Cartagena: su razón de ser y los ruidos que la rodean

¿Para qué ha servido la ESE Hospital Local Cartagena de Indias? ¿Funcionan sus centros de salud? ¿Por qué hay ruidos en torno a la ESE? Son preguntas sobre una entidad en tiempos de la pandemia.

ERNESTO TABORDA HERRERA

26 de mayo de 2020 12:00 AM

La Ley 100 de 1993, un copioso y amplio documento, dicta la normativa a lo largo de sus 289 artículos, de la salud en Colombia, es decir del Sistema de Seguridad Social en Salud del país. A partir de ahí los colombianos empezamos a hablar de las Entidades Promotoras de Salud (EPS), de las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) (clínicas y hospitales), del POS (Plan Obligatorio de Salud) o del Sisbén.

El espíritu del legislador se basó en crear: “Un conjunto armónico de entidades públicas y privadas, normas y procedimientos, para la prestación de servicios (de salud) y fijar las condiciones de acceso en todos los niveles de atención (1, 2 y 3), bajo el fundamento de garantizar la atención integral a toda la población”.

Hoy, 27 años después de creada, las posiciones de los ciudadanos, ávidos de que se les brinde una atención de calidad, sobre la Ley 100, son tan disímiles y encontradas; y en la mayoría de los casos de reparos y críticas a las EPS e IPS, por ejemplo, y a muchas de las normas consignadas en sus artículos.

Nacieron las ESE

Al final casi de la citada Ley 100, en el capítulo III, artículos 194 al 197, aparece la creación y el régimen de las Empresas Sociales del Estado (ESE). Dice la ley que: “La prestación de servicios de salud en forma directa por la Nación o por las entidades territoriales, se hará a través de las ESE, que constituyen una categoría especial de entidad pública descentralizada, con personería jurídica, patrimonio propio y autonomía administrativa, creadas por la Ley o por las asambleas o concejos”.

A muchos ciudadanos no les gustó la creación de las ESE. Tanto que un ciudadano, Simón Castro Benítez, se hizo célebre por demandar ante la Corte Constitucional los artículos de la Ley 100 que le daban vida a las ESE, como consta en la sentencia C-665 del 2000. Consideró el ciudadano que con las ESE las juntas directivas de los hospitales se fragmentaron; perdieron los entes territoriales la respectiva conducción en ese órgano de dirección sin ningún tipo de contraprestación económica, y que además entre otras razones, los alcaldes y gobernadores pasaron a ser sujetos extraños, que únicamente nombran a los directores de una terna. Para el demandante, que nunca obtuvo la razón de la Corte, a través de las ESE “la estructura administrativa de los hospitales públicos, a nivel nacional, departamental, distrital y municipal, se comenzó a tornar en privada”.

La ESE Cartagena de Indias

Hoy, aunque muchos directores de ESE defenderán los resultados de estas entidades, en Cartagena hay quienes cuestionan, como Castro Benítez, la funcionalidad de estas, como por ejemplo de la ESE Hospital Local Cartagena de Indias, incluido el propio alcalde de la ciudad, William Dau. Al mandatario le tocó, imposibilitado por las normas en donde prevalece la junta directiva de la entidad, nombrar por encargo al actual director de la ESE Cartagena, Rodolfo Llinás Castro. Sin embargo el Ministerio de Salud lo nombró, un mes después, el pasado primero de mayo, como titular en esta entidad. Médico de la Universidad de Cartagena, especialista en gerencia de la salud y docente, Llinás ha estado vinculado a la ESE desde 1996.

Llinás ha expresado que persistirá en un buen plan de ordenamiento fiscal y financiero de la ESE; mejorar los servicios de salud y hacer que la gente sienta más de cerca a la ESE. Llinás ha hablado también del diseño de un plan para enfrentar la pandemia por COVID-19.

¿Qué maneja la ESE?

La ESE Cartagena de Indias es la encargada del manejo de servicios para el primer nivel de complejidad en salud pública (urgencias de baja complejidad, entre otros) a través de los llamados puestos de salud. Esta atención se da a través de tres sub-redes de servicios, conformadas por los hospitales de El Pozón, Arroz Barato y Canapote. A esta red están adscritos los principales centros de salud (CAP) de Cartagena de acuerdo a una georreferenciación establecida en las tres localidades.

De acuerdo con Roque Bossio anterior director de la entidad, la sub-red de Canapote, las urgencias resolutivas se atienden en Bayunca y La Esperanza; en la de El Pozón, en los centros de salud de Olaya y El Líbano; y en Arroz Barato, en los centros de salud de Blas de Lezo, Nuevo Bosque y Pasacaballos.

La ESE presta servicios en su mayoría a tres EPS: Coosalud, con 187 mil usuarios; Mutual Ser, con 130 mil usuarios; y Comfamiliar, con 94 mil usuarios.

Sin embargo el líder Jairo Márquez, conocedor de los servicios de salud en el primer nivel, considera que aunque los pobres se atienden en los centros de salud “es también mucha la plata que se pierde”. “Uno no encuentra ni una jeringa en los más de 30 centros de salud que hay; no hay gasa, alcohol, camillas disponibles; eso ha sido un fortín para malgastar los recursos de la salud. Ojalá con la nueva dirección cambie”. Un mal antecedente es la denuncia que cursa en los entes de control por los trabajos inconclusos en varios de estos centros durante la administración del exalcalde Dionisio Vélez. El año pasado Cartagena Cómo Vamos reveló que la ciudad se rajó en esta materia, ya que de los 41 establecimientos que hacen parte de esta Red Pública solo 5 no necesitan ser intervenidos de forma urgente en sus locaciones.

Los ruidos y denuncias

El mismo alcalde mayor William Dau denunció la semana anterior que no permitiría manejos ni injerencia de casas políticas en la ESE. Dau dijo que tumbará el modelo de contratación de la ESE y ordenó terminar la tercerización laboral en esa entidad, ya que los contratistas se llevan todo y el personal médico y profesional devenga muy poco. Pero Dau fue más allá y dijo nombres. “Hice una advertencia categórica, tajante, clara, abierta y con nombre propio, el alcalde de Cartagena como presidente de la Junta no quiere más un empleado que tenga el apoyo político de Giovanni Meza o de su esposa, la congresista Karen Cure (de Cambio Radical).

A la presunta injerencia de Cure y Meza en la ESE se sumaron las denuncias de los veedores Erik Urueta de la Veeduría de la Rama Judicial Vejuca y del veedor en salud César Cárcamo, director de la Red de Veedurías, quien sostuvo que en la ESE se preparó un verdadero ‘coctel de corrupción’ donde los contratos, la mala administración y una serie de nombramientos de funcionarios dieron al traste con la entidad depredándola. Denunció que hubo un contrato fantasma con unas ambulancias acuáticas, las cuales nunca se vieron funcionar; y que hay proveedores que no dan resolución a nada de lo que se les contrata.

$17 mil millones ¿dónde están?

Cárcamo expuso que el déficit que afronta la entidad es de más de $30 mil millones y por ello pidió un control excepcional por parte de la Contraloría. Reveló que a pesar de habérsele inyectado más de 17 mil millones de pesos en 2018 para aliviar los pasivos, no se sabe qué pasó con estos recursos porque los pagos no se han visto reflejados en el informe financiero, dice en queja a la Contraloría.

Según la Veeduría, este triste panorama se debe a la participación de casas políticas tradicionales dentro de la entidad. “Hay políticos que están dedicados en seguir desangrando a la institución con contratos chimbos que lo que hacen es causar detrimento. Por ejemplo, hubo una contratación fantasma con las dichosas ambulancias acuáticas, las cuales nunca se vieron funcionar. También hay proveedores que no dan resolución a nada de lo que se les contrata”, explicó Cárcamo.

Según Cárcamo, esos recursos que se han depredado hubieran hoy podido servir paras las camas UCI que hacen falta para la pandemia. Este veedor ha propuesto que el primer nivel, sea fortalecido para la prevención en salud y la atención oportuna.

Entre tanto, este medio conoció que la Procuraduría y la Contraloría alistan las lupas para revisar la contratación de la ESE. Se espera que esta semana la representante Karen Cure se pronuncie públicamente sobre los señalamientos que se le hacen.