El señor Humberto Estrada Castaño tiene 77 años. En su historial clínico cuenta con una operación a corazón abierto, perdió la visión en un ojo y sufre de hipertensión. Sus días son tranquilos y ha sabido asimilar la vejez con alegría, pues dice que se siente activo y en ningún momento ha perdido las ganas de vivir.
Sin embargo, cuando escucha la palabra coronavirus se sobresalta de la silla y dice “¿y quién no tiene miedo? Todo el mundo anda con miedo. Yo no quiero que esa enfermedad me coja. Ojalá que eso no llegue acá, con la ayuda de Dios no nos afectará”.
Él es uno de los 45 adultos mayores que se reúnen diariamente en el Centro de Vida del barrio San Francisco, donde desde hace varias semanas se les ha brindado información a cerca de esta enfermedad para que tomen las medidas preventivas pertinentes.
“Sí he escuchado del virus, apenas uno prende el televisor es lo primero que ve, noticias de eso por todas partes. Aquí en el Centro de Vida nos han dicho que nos lavemos las manos antes de merendar, antes de almorzar y a cada rato, también nos debemos cuidar en nuestras casas, lo importante es saber protegerse”, señaló el hombre, quien se radicó en Cartagena hace casi 30 años. (Lea: Coronavirus: ¿Hasta cuándo se suspenden eventos deportivos en Colombia?)
Los informes de las instituciones de salud en el mundo dan cuentan sobre lo riesgoso que puede convertirse el COVID-19 en la población de la tercera edad, donde las cifras de mortalidad suelen ser un porcentaje algo mayor que en el resto de las personas, sobre todo en aquellos que tienen diabetes, hipertensión o enfermedades pulmonares.
En La Heroica, tras confirmarse el miércoles el primer caso de coronavirus en una mujer de 85 años que llegó en un crucero, las alarmas se incrementaron y son precisamente los adultos mayores quienes se muestran más preocupados en caso de que la enfermedad toque sus puertas.
El Universal hizo un recorrido ayer por varios Centros de Vida, de los 30 que existen, y en ellos los ancianos pidieron al Distrito no escatimar esfuerzos para protegerlos.
“Lo primero es que uno mismo debe cuidarse, yo no tengo miedo porque estoy con Dios. Cuando me tomo la presión me sale perfecta, las manos se me van a desollar de tanto lavármelas para evitar ese coronavirus (risas). Pero sí necesitamos que no nos descuiden, pido que nos traigan los tapabocas”, manifestó la señora Lilia Pau Hernández, de 82 años, quien también pasa sus días en el Centro de Vida de San Francisco.
Los coordinadores de estos espacios en la ciudad, consultados ayer, dijeron que todos los protocolos se están siguiendo y que la Alcaldía ha garantizado el personal en ellos, la dotación para mantener una buena higiene, la alimentación requerida, y sobre todo ha brindado la información detallada sobre la enfermedad.
Sobre la situación en los Centros de Vida, la Secretaría de Participación Ciudadana y Desarrollo Social informó que seguirá “brindando una especial atención a esta población en sus 30 Centros de Vida, acorde a los lineamientos establecidos por los organismos de salud de la ciudad de Cartagena y del orden Nacional”.
Su director, Armando Córdoba, señaló que han dado órdenes a los coordinadores y coordinadoras, a las manipuladoras de alimentos y a todo el personal contratado, para que tomen los protocolos y medidas necesarias como el lavado de manos, uso de tapabocas y mucha precaución a la hora de preparar los alimentos para el consumo del adulto mayor.
De igual forma, la coordinadora del Programa del Adulto Mayor, Josefa Valenzuela, aseguró que se están rigiendo por las directrices expresadas por las autoridades en salud. “Cuando un adulto mayor llega con un problema viral, se le envía al puesto de salud más cercano para que sea atendido. Hemos estado en contacto con el Dadis para conocer qué otras directrices se pueden tomar frente al caso”, señaló.



