El 24 de junio de este año, en medio de una fuerte lluvia que caía en Cartagena, la familia Peralta vivió una tragedia que había advertido que podía suceder, pero que al parecer, no era tan prioritario para las autoridades ambientales. Ese día una gigante bonga cayó sobre su casa en Barrio Nuevo, sector de El Reposo, y destruyó la vivienda casi en su totalidad, por suerte, no hubo víctimas fatales que lamentar.
Aunque ese día la familia recibió la mano amiga de sus vecinos y algunas autoridades se acercaron al lugar, Jhony Peralta denuncia que las entidades distritales lo han abandonado y lo llenaron de falsas promesas.
“Cuando hay un caso así todas las entidades llegan a la casa ofreciendo, una ayuda por aquí y otra para allá, me dijeron que no me iban a desamparar, que me iban a ayudar a recuperar mi casa, me dijeron que me ofrecerían materiales, pero a la hora de la verdad todos hacen caso omiso, la única oficina que me colaboró con 200 mil pesos es la de prevención y desastres”, sostuvo Peralta.
El hombre, quien vive con su esposa y dos hija, está desesperado ya que debe pagar $400 mil en arriendo más los servicios, y le ha sido imposible reconstruir su casa. Además, recalca que su situación es culpa de las autoridades ya que desde 2008 había advertido que la bonga se podía caer, por lo que era necesario talar, maniobra que él no podía realizar y que de hacerlo sin la debida autorización, le podría traer sanciones.
Pero... ¿por qué nunca se taló si se sabía del daño? A través de un oficio con fecha del 19 de julio de 2019, el Establecimiento Público Ambiental (EPA) respondió un derecho de petición de la JAC de El Reposo en el cual manifestó que el 3 de agosto de 2017 se expidió el concepto técnico donde se dio viabilidad a la poda del árbol.
El documento permitía, “poda de formación, mantenimiento y tratamiento fitosanitario para eliminar las ramas secas y mal formadas, las ramas que están cerca a cables, las ramas que se encuentran encima de las viviendas, darle simetría a la copa, bajarle suficiente altura para minimizar el desarrollo de las raíces”.
Sin embargo, eso solo era un permiso que entregaba la entidad, ya que los trabajos de poda son responsabilidad del interesado porque el organismo ambiental “no puede ser juez y parte en un proceso”. Cabe resaltar que la familia Peralta manifestó que nunca recibió la certificación expedida por el EPA, aunque de recibirla, tampoco hubiesen podido hacer los trabajos por la maquinaria requerida.
“Cuando nos llega la solicitud enviamos unos técnicos que hacen una valoración del estado fitosanitario del árbol y determinan si es una poda o una tala de acuerdo a su estado, con eso emitimos un acto administrativo donde ordenamos la tala y la poda de acuerdo al árbol que se va a intervenir. Luego, la persona tiene que buscar a los técnicos expertos que hagan el trabajo”, afirmó el funcionario.
Es decir, cada ciudadano debe sacar de su bolsillo para poder realizar poda o tala de un árbol, eso sí, siempre y cuando el EPA lo permita.
Ante la denuncia presentada, El Universal se comunicó con Érica Barrios, gerente de Corvivienda, quien manifestó desconocer a profundidad la situación.
“Dudo mucho que algún funcionario de Corvivienda haya prometido mejoramiento de vivienda (el día del accidente) porque actualmente estamos realizando $2.000 millones en mejoramientos junto con el ministerio en barrios específicos que son: El Pozón, Las Lomas, Nuevo Paraíso y San José de los Campanos”, afirmó Barrios.
Agregó que debido a estos mejoramientos, los que corresponden a otros barrios deberán esperar un poco más pero de igual manera su solicitud será recibida por la entidad, en donde ingresará a un banco de peticiones que, según las necesidades y urgencias, se priorizarán.
La funcionaria manifestó que la institución está presta a recibir la solicitud de la familia y enviar un equipo técnico al lugar para que haga la inspección. Pero deberá surtir el mismo trámite que los demás.
Por otra parte, el alcalde (e) de Cartagena, Pedrito Pereira, corroboró que a la familia se le entregó el subsidio de arrendamiento y que se “remitió el caso a Corvivienda, que lo tiene en estudio para una construcción en suelo propio, que es el proyecto al cual podría beneficiarse el señor”.
De igual manera señaló que seguirán apoyando a la familia con los subsidios hasta que se resuelva la situación de manera definitiva.
Las solicitudes del señor Peralta comenzaron el 22 de mayo de 2008 cuando envió un oficio al EPA solicitando la poda de la bonga, ya que las ramas se encontraban por encima del techo de la casa y estaban haciendo constante contacto con las guayas de alta tensión.
Prácticamente un año después, el 12 de mayo de 2009, la Junta de Acción Comunal de El Reposo sector Barrio Nuevo envió nuevamente una misiva al EPA con la misma petición y reiterando que no respondieron la solicitud pasada.
El 24 de abril de 2017, la JAC envió una nueva carta alertando de que la bonga estaba a punto de caer.

