Cartagena


“No somos mártires, somos médicos”: El drama del personal de los CAP

El personal de los CAP está preocupado ante la falta de elementos de bioseguridad para trabajar. De ahora en adelante, sólo aceptarán urgencias.

JULIE GONZÁLEZ ORTEGA

04 de abril de 2020 12:00 AM

“No me considero un héroe, me considero un médico expuesto”, así se siente Saray Guzmán, médico de urgencias del CAP Blas de Lezo, uno de los 11 Centros de Atención Permanente que tiene la ESE Cartagena de Indias, que declaró que a partir de ayer, solo atenderían urgencias ante la falta de elementos de bioseguridad para el personal.

“Si nosotros no contamos con la protección adecuada, ¿cómo vamos a garantizar un servicio?”, dice.

Según ella, solo les han entregado gorros y tapabocas convencionales, cuando los exigidos para este tipo de situaciones son los N95. Además, en los CAP se sienten más vulnerables por tratarse del primer centro al que tiende a acudir la comunidad cuando tiene algún tipo de malestar.

“Con lo que contamos no es lo justo para atender a la población de primer nivel de complejidad, que es la que nosotros representamos y que es la primera opción que tiene la gente vulnerable en esta ciudad”, afirma.

Edison Zamora, otro médico de este centro asistencial, afirma que es hora de que las autoridades tengan mayor sentido de pertenencia con este gremio.

“Somos nosotros lo que estamos frenteando la situación del COVID-19 y no tenemos los elementos necesarios para hacerlo. Somos médicos, no mártires; nosotros tenemos nuestras familias y por eso exigimos que se comprometan los entes y las autoridades con nosotros”, dice.

La situación se extiende a varios CAP de la ciudad. En el de Olaya Herrera por ejemplo, no solo los médicos y enfermeros se adhirieron a la protesta sino igualmente el personal de aseo y vigilancia, quienes igualmente tienen contacto con los pacientes que ingresan y se sienten tan vulnerables al coronavirus como los profesionales de la salud.

“A la fecha no nos han dotado de materiales de protección, que son los mínimos requisitos para atender esta pandemia. Nosotros no podemos seguir atendiendo personal en estas condiciones, tenemos familia y somos seres humanos, no somos héroes ni queremos convertirnos en mártires”, dice Jenny Castiblanco, auxiliar de enfermería.

Castiblanco afirma que lo que hay es un ambiente de miedo, zozobra y pánico porque cada día van apareciendo más casos y se sienten desprotegidos. “Muchos vivimos con nuestros padres, que son personas de la tercera edad, no queremos llevar la enfermedad a la casa”, manifiesta.

Incluso, asegura que ya hay cuatro de sus compañeros que se encuentran en aislamiento. “Tuvieron contacto con pacientes positivo para coronavirus, algunos están esperando resultados de la prueba. Ese es un proceso que está muy atrasado y demorado”, puntualiza.

Transporte, otro problema

La otra odisea con la que tienen que lidiar quienes continúan laborando en estos centros de salud es el transporte.

A Blanca López, quien es auxiliar de enfermería en Blas de Lezo, le toca caminar día a día desde su residencia en el barrio El Líbano para poder llegar a su trabajo. “Esto es bastante pesado, hace como tres días venía un ‘loco’ detrás de mí hasta que gracias a Dios pude entrar a mi casa. Uno se ve expuesto”, afirma.

Otros, incluso, se han visto obligados a hacer turnos de 24 horas seguidas para evitar salir de noche, como lo es el caso de Vanessa Vargas, empleada de servicios generales en Olaya Herrera que vive en San Francisco.

Igualmente, muchos afirman sentirse discriminados cuando intentan usar el transporte público. “Cuando me subo a la buseta la gente se aleja por miedo a ser contagiados, porque creen que por ser médicos, ya portamos el virus”, manifiesta Lorna Luján, enfermera jefe del CAP de La Candelaria.

Esta protesta se suma a la que ya elevó el personal médico del Hospital Universitario del Caribe y la Clínica Maternidad Rafael Calvo, los cuales también hicieron un llamado por la calidad de la red pública hospitalaria.

Responde la ESE

Rodolfo Llinás, gerente encargado de la ESE Cartagena de Indias, aseguró que a pesar de ser nombrado por el alcalde William Dau apenas el pasado 1 de abril, ya se puso al frente de la situación y ayer mismo comenzaron a repartir los elementos de protección al personal de los CAP, empezando por el de Blas de Lezo y el de Nuevo Bosque.

“Llevamos batas de aislamiento, overoles quirúrgicos que son las pijamas que se usan cuando se confirman pacientes con COVID-19, polainas que son las que protegen los zapatos, los gorros y tapabocas”.

A su vez informó que se está en el proceso de compra para el mes siguiente. “Tenemos dotación para abril completo de todos los equipos para las urgencias y ya nos encontramos gestionando la segunda tanda para que no quede un bache entre un suministro y otro”, informó.

En cuanto al transporte, dijo que desde el lunes comenzarán a operar rutas para movilizar al personal.

“Tendremos dos rutas de 7 a.m y 7 p.m y una ruta de mediodía que va a recoger desde el lunes gente desde Bayunca, Canapote, Nelson Mandela, Pasacaballos y otros barrios”, aseguró.