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Cartagena

Pesimismo, el sentimiento de los cartageneros frente a su economía

Una encuesta del Dane deja en evidencia el pesimismo que tienen los cartageneros. El 62,7% de los encuestados no cree que las cosas vayan a mejorar.

Pesimismo, el sentimiento de los cartageneros frente a su economía

Los cartageneros tienen pocas expectativas respecto al futuro. // Julio Castaño - El Universal

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“¿Cómo cree usted que será la situación económica de su hogar dentro de 12 meses comparada con la actual?” Esa es una de las preguntas que hace la Encuesta de Pulso Social del Dane, cuyos últimos resultados fueron publicados el pasado mes de marzo con una base de 440.842 personas en Cartagena.

A esta pregunta, el 62,7% de los encuestados respondió “peor” o “mucho peor”; el 21,6% respondió “igual” y apenas el 15,7% respondió “mejor” o “mucho mejor”. Lo anterior muestra el pesimismo que hoy tienen los cartageneros frente a su situación económica y las pocas expectativas de cambio que tienen para el futuro.

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Es así que hoy Cartagena se posiciona como la ciudad con menos optimismo en Colombia, ya que se ubicó en el último lugar en cuanto al Índice de Confianza del Consumidor entre las 23 ciudades donde el Dane realiza la encuesta.

Este indicador es calculado con base en preguntas relacionadas a la percepción actual y futura de la situación económica del hogar, de la situación económica del país, y también sobre las capacidades que pueden tener las personas para adquirir ciertos bienes.

En este último punto, se destaca que el 88% de los encuestados en Cartagena respondió que hoy consideran que tienen menores posibilidades de comprar alimentos, ropa, zapatos, muebles, televisor, lavadora u otros aparatos electrodomésticos.

¿Por qué el pesimismo?

Dewin Pérez Fuentes, doctor en ciencias económicas y docente de la Universidad de Cartagena y la ESAP aseguró que para interpretar estos resultados es importante no perder de vista los datos objetivos de la ciudad, que muestran que hoy aproximadamente 414 mil personas viven en condiciones de pobreza. Esto, aunado a la percepción que existe sobre la poca gestión de las instituciones, produce el pesimismo.

“El ciudadano no ve al gobierno local, ni a gremios o empresarios tratando de impulsar un mejor futuro en términos colectivos. Si estamos muy mal, pero no vemos acciones creíbles que nos conviden a construir colectivamente un futuro mejor, eso nos hace sentir peor”, afirma el docente.

En este sentido, también destacó que a la pregunta de “¿Cómo considera usted la situación económica de su hogar comparada con la de hace 12 meses?”, el 62% respondió “peor” o “mucho peor”; el 30,6% “igual”; y el 7,3% “mejor” o “mucho mejor”.

De esta manera, afirma Pérez, “los habitantes de Cartagena consideran que hoy están peor que ayer y mañana estarán peor que hoy”.

Más allá de la economía

Es importante anotar que si bien el Índice de Confianza del Consumidor indaga por aspectos económicos, la encuesta también realiza preguntas que van más allá de esta área.

Una de ellas es “¿Qué tanto considera que las cosas que hace en su vida valen la pena?”. “En nuestra ciudad solo el 6% de los encuestados respondió afirmativamente. En este caso, somos la ciudad más apesadumbrada, comparada con las 23 ciudades que se miden, pues estamos 14 puntos por debajo de Quibdó, la capital del Chocó, en donde el porcentaje de población que considera que lo que hacen vale totalmente la pena es de 21%”, dijo Pérez.

En este sentido, la ciudad evidencia un pesimismo que incluso transciende los aspectos relacionados estrictamente a su situación económica. “Vivimos en una especie de anhedonia colectiva, una ciudad en una especie de depresión que tiene que ser superada. Recordemos que la actitud mental colectiva es una de las variables clave del desarrollo territorial endógeno. No puede haber desarrollo en lugares sometidos a esta anomia en donde la gente cree que todo está y estará mal”, aseguró el docente.

De esta manera, afirmó que es importante que todos los actores asuman sus responsabilidades en lo que compete a la búsqueda de la equidad y la convergencia social y económica, e incluso los mismos ciudadanos, ya que sorprende que a la pregunta de “¿Cómo califica la desigualdad de ingresos en Colombia?”, solo el 25,3% en Cartagena haya respondido que es “totalmente inaceptable”, cuando en las otras ciudades encuestadas este porcentaje fue superior.

Lo anterior, en el concepto de Pérez, muestra que la ciudadanía está “adormecida” con respecto a la necesidad que hay de erradicar de las desigualdades y quizá se ha convencido de que nada va o tiene que cambiar.

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