Cartagena


POT de Cartagena en 2021: las bases y los retos para su construcción

La Secretaría de Planeación presentó el cronograma para la formulación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial. Expertos opinan sobre el tema.

ANGIE GOEZ AHUMEDO

18 de octubre de 2020 12:00 AM

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Cartagena no se modifica desde el 2001, es decir, está completamente vencido y pide a gritos una actualización. La falta de este instrumento urbanístico, cuyo objetivo es ordenar físicamente el territorio de la ciudad y establecer sus políticas de desarrollo, ha conllevado a un desorden en el uso del suelo y la limitación de proyectos.

Aunque en 2007 se realizó una “modernización” a través del Acuerdo 033, en un fallo de segunda instancia del 18 de octubre de 2019 el Consejo de Estado lo declaró como nulo por no garantizar la debida participación ciudadana y por vicios en su procedimiento.

De igual manera en 2016 se pretendía modificar el plan mediante un acuerdo con Enterritorio (en ese entonces Fonade), sin embargo este al parecer no dio los resultados esperados y se procedió a la liquidación del contrato, dejando a la ciudad en la misma condición, es decir, con el Decreto 0977 de 2001 (POT).

En aras de subsanar esta deuda histórica, este año la Secretaría de Planeación adelanta el proceso para expedir un nuevo plan de ordenamiento, el cual ha tenido el acompañamiento del Departamento Nacional de Planeación, y se espera que en un año esté listo para su adopción y ejecución.

De acuerdo con el cronograma de trabajo presentado por la dependencia, desde noviembre de 2020 hasta mayo de 2021 se hará la etapa de participación, diagnóstico y formulación; entre junio y julio se prevé realizar las concertaciones ambientales; en agosto se espera el concepto del Consejo Territorial de Planeación; en septiembre se llevarán a cabo los ajustes del documento y la presentación ante el Concejo Distrital y entre octubre, noviembre y diciembre del próximo año el proceso de adopción ante la corporación.

Previo al inicio de estas fases, el secretario de Planeación, Guillermo Ávila Barragán, contó que tras un análisis al POT actual se evidenció que tiene un porcentaje de insuficiencias alto, que se debe en parte a la “incorrecta incorporación de las normas de nivel nacional que se han adoptado desde 2001 por modificaciones o procesos de revisión del POT, resaltando dentro de estas la incorporación de la gestión del riesgo adoptada por el Decreto 1807 de 2014 o las normas sobre el suelo rural del Decreto 3600 de 2007”.

De acuerdo con el funcionario también se observaron problemas de coherencia entre diferentes aspectos de la visión, políticas, objetivos, estrategias y proyectos, los cuales, podrían ser parte de las razones por las cuales el plan no implementó la totalidad de sus propuestas.

Por otra parte Ávila Barragán resaltó que si bien se encontró un avance en la implementación de proyectos, no se puede establecer el beneficio directo de los mismos en la ciudad.

“El seguimiento a la ejecución del POT vigente evidenció que la formulación en su momento no se acompañó de indicadores de seguimiento y líneas base, dificultando la evaluación de su implementación y el monitoreo al cumplimiento de los objetivos y la ejecución de los proyectos; debido a esto, no es posible establecer el impacto real de esta política del orden territorial en el desarrollo del Distrito”.

Según explicó el secretario de Planeación, los esfuerzos se concentrarán en cuatro apuestas territoriales: la sostenibilidad ambiental y la gestión del riesgo; el equilibrio territorial y el acceso equitativo y racional del suelo; el mejoramiento de la calidad de vida y el acceso a servicios y vivienda; y el ordenamiento del territorio rural e insular.

¿Qué no puede faltar?

Para Angélica Salas, gerente de Camacol Bolívar, en el próximo cuatrienio se demandarán 27.700 nuevas viviendas en Cartagena (nuevos hogares + déficit) que, sumado a la presión de los municipios aledaños, incrementa un 24% (6.600 unidades).

“La ciudad debe fijarse la meta de habilitar (norma, servicios públicos, accesibilidad), como mínimo, 300 hectáreas de suelo para los próximos 4 años. Esto se logra con una gestión oportuna del suelo, con información de calidad y estudios precisos”.

Agregó que en este POT debe quedar establecido el fortalecimiento de las inspecciones de Policía que permita lograr un control urbano oportuno y eficaz a la construcción informal.

“Para que el desarrollo de la ciudad corresponda a una ciudad moderna con visión a futuro, se debe reconstruir la institucionalidad de la administración distrital, para lograr una visión colectiva de ciudad que permita una articulación y complementariedad entre las diferentes actuaciones que se realizan como ciudad por las diferentes entidades y permitir una continuidad en las políticas públicas y proyectos a mediano y largo plazo”.

De igual manera añadió que “se debe actualizar el marco normativo y jurídico en Cartagena. Se requieren aclaraciones normativas que ayuden a reactivar la construcción en el corto plazo, como lo son: normativa de parqueaderos, Vivienda de Interés Social y cesiones anticipadas, que permitan dinamizar otras zonas de desarrollo en la ciudad”.

Por otra parte, para Ernesto Gutiérrez Castillo, abogado especialista en derecho urbanístico y administrativo, en este proceso de formulación la participación ciudadana permitirá que prime el interés general sobre el particular, y así generar consenso.

“Las normas urbanísticas deben estar actualizadas con las nuevas normas nacionales que se han expedido desde el 2001 hasta la fecha, de tal forma que sea fácil su aplicación por parte de los actores y no haya lugar a interpretaciones que causen confusión”.

Agregó que también es importante la integralidad, “ya que el POT es el instrumento de planificación por excelencia, y debe contener todas las determinantes e instrumentos existentes dentro de la visión de una Cartagena unitaria en su área urbana, rural e insular”.

Respecto a proyectos infaltables, Gutiérrez Castillo afirmó que “entre estos están la recuperación y navegabilidad de los cuerpos de agua como las ciénagas de La Virgen y Las Quintas, mejoramiento de la infraestructura urbana, generación de espacio público y formas de aprovechamiento económico derivado de la renovación urbana, proyectos de ordenamiento ambiental y gestión del ordenamiento frente al cambio climático, entre otros”.