Salud menstrual, un derecho pendiente

08 de septiembre de 2019 12:00 AM

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Un fallo de la Corte Constitucional dado a conocer el pasado lunes, puso sobre la mesa la responsabilidad de los entes territoriales en la garantía del derecho al buen manejo de la higiene menstrual (MHM) de las mujeres, entendiéndolo como un asunto inherente a su dignidad humana y a su vez de salud pública.

“La Sala Novena de Revisión recabó que la dignidad humana está estrechamente ligada con el derecho de las mujeres a la gestión menstrual y tiene una relación estricta con unas condiciones materiales mínimas de existencia y a una vida libre de humillaciones”, precisó la Corte en la sentencia T-398 de 2019, que en su decisión exhortó a los gobiernos a diseñar o actualizar políticas públicas que puedan atender esos requerimientos.

El panorama de Bolívar en torno a ese tema se vio reflejado en el más reciente estudio de la Fundación Plan sobre higiene menstrual, en el cual a corte de 2018 se registraron alarmantes datos sobre el precario acceso que tienen las niñas, especialmente las residentes en zonas rurales, para adquirir productos relacionados a la higiene femenina.

Entre los datos recolectados por la fundación, en las poblaciones de Bayunca y Villanueva, el 48% de las jóvenes afirmaron no tener acceso a elementos de protección e higiene menstrual, mientras que el 65% aseguró que carecen de espacios privados para asearse o cambiar su producto sanitario.

Con respecto a eso, la Secretaría de Salud de Bolívar, encabezada por Verena Polo, declaró que actualmente el manejo que se le da al asunto es desde un programa de protección y prevención relacionado a la salud sexual y reproductiva, que se lleva a cabo a través de campañas institucionales de la mano con las secretarías de los municipios.

Polo recalcó que por presupuesto no se ha podido garantizar la dotación de productos de higiene, pero que con el fallo de la Corte se abre la posibilidad de implementar tal política pública.

‘Marea Roja’

Dada la situación de las niñas en el departamento, Marcela Beltrán, quien es consultora en educación menstrual, decidió liderar un movimiento que desde 2018 tiene presencia en Bolívar: ‘Marea Roja’.

“Lo que buscamos a través de ‘Marea Roja’ es eliminar aquellos estigmas que existen alrededor de la menstruación y usarla como estrategia para el empoderamiento de las niñas”, afirma Beltrán, que también asegura que el fallo de la Corte da paso a que el tema se ponga en la agenda y se puedan crear lineamientos que faciliten el acceso hacia estos productos de higiene femenina, y también al reconocimiento de este proceso como algo natural en las mujeres.

Beltrán a su vez afirmó que hasta el momento ha encontrado apoyo para desarrollar su iniciativa por parte de entidades como la Secretaría de Educación, que ha colaborado en la gestión de talleres pedagógicos en diferentes instituciones públicas de Cartagena.

“Lo que se hace es abrir espacios desde orientaciones psicosociales de manera que se pueda realizar una transferencia metodológica a las instituciones educativas”, afirmó Eilyn Medina, coordinadora de proyectos transversales de la Secretaría de Educación del Distrito.

En estos talleres, según narra la fundadora de ‘Marea Roja’, se han encontrado con diferentes realidades que evidencian tres problemas principales en cuanto a la garantía de la higiene menstrual de las niñas.

Una de las realidades está asociada a las precarias condiciones de saneamiento básico en las que se encuentran algunas instituciones educativas, las cuales no cuentan con suministro de agua potable; por otra parte está el ausentismo escolar promovido por la vergüenza que sienten algunas niñas cuando les llega el período, y por último el manejo de desechos de los productos utilizados, ya que muchos de ellos terminan siendo arrojados a fuentes hídricas.

Lo anterior se complementa con cifras de la fundación Plan que revelaron que el 55% de las chicas presentan dificultades para acceder al agua potable y el 74% reconoce que sus días de sangrado afectan considerablemente el desempeño de sus actividades cotidianas. También se constató que una de cada tres faltó a clases a causa del período.

Las habitantes de calle

La decisión del Alto Tribunal fue motivada por el caso de una habitante de calle residente en Bogotá, a quien la Corte tomó como punto de partida para afirmar que el Estado debe garantizarles las condiciones mínimas de vida digna y ello incluye la dotación de productos de higiene femenina.

“La menstruación de la mujer no debe ser tratada como una mera cuestión médica o patológica, sino como un asunto de dignidad humana, del ejercicio de los derechos de las mujeres y de superación de situaciones de pobreza extrema, como la que viven las mujeres habitantes de calle”, dice el fallo.

Claudia Anaya, secretaria de Participación y Desarrollo Social del Distrito, afirmó que desde la dependencia actualmente se trabaja con todos los habitantes de calle independientemente de su género y que se cuenta con una oferta institucional para que quienes quieran salir de ese estilo de vida, pero que aún, dada la prontitud del fallo, no se contemplan medidas para garantizar la salud menstrual de las habitantes de calle.

“El fallo implica la articulación de distintas dependencias como Planeación Distrital y Dadis, con las que se pueda realizar un consejo de política social, un análisis del caso y mesas de trabajo que permitan abordar la problemática”, afirmó Anaya.

Desde la Secretaría de Salud de Bolívar se señaló que tan pronto el Ministerio de Salud emita una circular relacionada a la higiene menstrual se buscarán las estrategias para implementar una política pública que garantice este derecho a las habitantes de calle en el departamento.

“Como entidad territorial estamos muy de acuerdo con el fallo de la Corte, es un asunto de salud pública y al mismo tiempo de igualdad de derechos”, expresó Verena Polo, representante de la institución.

El MHM

De acuerdo con la Corte Constitucional, el derecho al Manejo de la Higiene Menstrual se compone de cuatro condiciones esenciales, que en su cumplimiento conjunto garantizan la protección de la dignidad humana de la mujer:

1. El empleo de material idóneo para absorber el líquido.

2. La capacidad para hacer el cambio de dicho material en privacidad y tan seguido como sea necesario.

3. El acceso a instalaciones, agua y jabón para lavar el cuerpo, así como para desechar el material usado.

4. La educación que permita comprender los aspectos básicos relacionados con el ciclo menstrual y cómo manejarlos de forma digna y sin incomodidad alguna.

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