Cartagena


Una muralla submarina mantiene a “flote” a Bocagrande

Una investigación de la Dimar reconstruyó los paisajes submarinos que permiten conocer cómo se formó el barrio que conocemos hoy.

LÍA MIRANDA BATISTA

26 de junio de 2023 08:00 AM

Bocagrande se mantiene hoy como una de las zonas turísticas y residenciales más importantes de Cartagena de Indias. Al estar rodeado de mar es un barrio que funciona como puerto, facilitando el ingreso de todo tipo de embarcaciones que permiten dinamizar la economía local. Lea: ¿Se hunde Bocagrande?: “¡Hay que prestar atención ya!”

Pero para entender esta mutación urbana que se niega a desaparecer es importante conocer su historia y los hechos claves que permiten comprender cómo se formó el barrio que conocemos hoy. Lea: Imágenes de impacto ante fenómeno climático que azota a Cartagena

Un reconocimiento submarino realizado por Carlos Andrade, Richard Guzmán y Diana Quintana, miembros del Grupo de Investigación de Patrimonio Cultural Sumergido de la Dirección General Marítima (Dimar), sobre la bahía de Cartagena, permitió identificar la importancia de la construcción de la escollera submarina en el aumento del terreno en la península de Bocagrande.

La construcción de esta gran ‘muralla’ submarina no sólo impidió la entrada de barcos por el canal de Bocagrande, sino que es la razón de la gran transformación que ha sufrido la geografía de esta importante zona de la ciudad.

En la ‘Guía San Felipe de Barajas’, los arquitectos restauradores Germán Bustamante Patrón y Rodrigo Arteaga Ruiz reseñan que, desde la fundación de la ciudad, el canal de Bocagrande fue el más utilizado por las embarcaciones que accedían a la bahía interior de Cartagena, sin embargo, en el año 1640 con el naufragio de las naves de la armada portuguesa se crea una franja de arena que cierra el canal. Y, un siglo más tarde, una obra que se realiza para dar paso a botes de remo rompe el equilibrio y nuevamente se abre el canal en considerables dimensiones que facilitaban el acceso del enemigo. Por esta razón fue que la Corona española decidió la construcción de la escollera de Bocagrande.

La construcción de esta gran ‘muralla’ submarina no sólo impidió la entrada de barcos por el canal de Bocagrande, sino que es la razón de la gran transformación que ha sufrido la geografía de esta importante zona de la ciudad.

El Grupo de Investigación de Patrimonio Cultural Sumergido expone que la escollera de Bocagrande fue construida entre los años 1768 y 1778. “El proyecto del ingeniero militar Antonio de Arebalo realizado por orden Real de 15 de octubre de 1764, consistía en cuatro líneas de pilotes paralelos hincados en el fondo del mar a lado y lado de la barra de arena que aún existía, conformando cajones que posteriormente se rellenaron con piedras: una primera capa de piedra pequeña, una segunda de un tamaño mayor y la parte superior coronada con rocas de gran tamaño”.

Es decir, la construcción de la escollera que perdura hasta nuestros días significó el avance de la línea de costa de las penínsulas de Bocagrande y Castillogrande.

A continuación, los detalles más interesantes de esta reciente investigación que vale la pena conocer:

Una muralla submarina mantiene a “flote” a Bocagrande

Desde su construcción, la escollera de Bocagrande se convirtió en una trampa para la arena captada en su costado externo, especialmente, de tal manera que avanzó y la cubrió en su totalidad desde el centro amurallado hasta la curva donde la estructura cambia de dirección este-oeste al suroeste y remata en una flecha litoral que hoy se conoce como El Laguito.

Una muralla submarina mantiene a “flote” a Bocagrande

En el plano de 1854 aparece superpuesta la línea de costa de 1778 y de esa forma se evidencia su avance como resultado de la instalación de la escollera.

Una muralla submarina mantiene a “flote” a Bocagrande

La figura muestra el avance hacia el mar de la línea de costa como fruto de la construcción de la batería de espolones de piedra perpendiculares a la playa de la época, lo cual ha resultado en una relativa estabilización de lo que ahora son las playas de Bocagrande y en particular del área de El Laguito. La línea de costa no se ha movido significativamente desde que se instalaron dichas estructuras de piedra.

Una muralla submarina mantiene a “flote” a Bocagrande

En amarillo, las penínsulas de Bocagrande y Castillogrande calculadas a partir de los planos de Arébalo de 1769, al inicio de la construcción de la escollera (línea blanca), superpuestos a una imagen de 2021 tomada de Google Earth, cuya línea de costa (en azul) resalta el área de terreno ganado principalmente por la construcción de la escollera y de forma secundaria por las baterías de espolones posteriores, cuyos tamaños son cortos en comparación.

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En resumen, la península era una cinta de manglar relativamente pequeña. El producto neto de la construcción de la Escollera de Arebalo fue el crecimiento de alrededor de 40 hectáreas de lo que hoy es el barrio de Bocagrande, un hallazgo notable de las razones por las que se transformó en una de las zonas con mayor ocupación del país.

La Referencia Bibliográfica para obtener el documento científico completo es: Andrade- Amaya, C.A, Guzmán-Martínez R, Quintana-Saavedra DM. El avance de la línea de costa de las penínsulas de Bocagrande y Castillogrande y la construcción de la Escollera en 1768 en Cartagena de Indias. Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales 46(180):758-768, julio-septiembre de 2022. doi: https://doi.org/10.18257/raccefyn.1722

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