El telescopio más potente jamás construido sigue asombrando con las imágenes que toma del Universo. El último capítulo de sorpresas siderales lo protagonizó el planeta más grande del sistema solar, el gigante Júpiter. Las fotografías fueron develadas ayer por la NASA y muestran el rastro de tormentas colosales, vientos poderosos, auroras y condiciones extremas de temperatura y presión. (Lea: Lista la misión que comprobará si podemos vivir en una luna de Júpiter)
Las capturas del espectro infrarrojo (NIRCam) del Webb darán a los científicos aún más pistas sobre la vida interna del planeta. Las imágenes fueron procesadas por Ricardo Hueso y la científica Judy Schmidt, encargados de los estudios de Júpiter con el James Webb.
Los hallazgos
Entre los asombrosos detalles que registró el telescopio están la reconocida Gran Mancha Roja, dos lunas diminutas de Júpiter llamadas Amaltea y Adrastea, y auroras que se extienden a grandes alturas sobre los polos norte y sur del planeta.
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La Gran Mancha Roja de Júpiter parte al planeta a la mitad.
Estos elementos se pueden observar en los filtros rojos del artefacto, lo que resalta la luz reflejada por las nubes más bajas y las neblinas superiores. También se observan brumas que se arremolinan alrededor de los polos norte y sur que aparecen en filtros amarillos y verdes y además, también se logra ver una nube principal más profunda en un filtro asignado a los azules.
La Gran Mancha Roja que lleva más de 400 años en el planeta gaseoso y que ha sido retratada por otros telescopios como el Hubble en épocas pasadas, en este lote de imágenes se muestra blanca, al igual que otras nubes que reflejan mucha luz solar. Esta Mancha es tan grande que podría tragarse la Tierra, según la Nasa.
“El brillo en las imágenes indica una gran altitud, por lo que la Gran Mancha Roja tiene brumas de gran altitud, al igual que la región ecuatorial”, explicó para la Nasa, Heidi Hammel, científica interdisciplinaria de Webb para observaciones del sistema solar y vicepresidenta científica de AURA.
Y agregó: “Las numerosas ‘manchas’ y ‘rayas’ de color blanco brillante son probablemente cimas de nubes a gran altitud de tormentas convectivas condensadas. Por el contrario, las cintas oscuras al norte de la región ecuatorial tienen poca cobertura de nubes”.
En una imagen procesada para mayor amplitud se observa a Júpiter con sus anillos tenues que son un millón de veces más tenues que el planeta y dos lunas diminutas llamadas Amaltea y Adrastea. Los puntos borrosos en el fondo inferior son probablemente otras galaxias, según la Nasa.
La Nasa explica que los datos de telescopios como el James Webb no llegan a la Tierra empaquetados de forma ordenada. Estos datos llegan sin procesar y contienen información sobre el brillo de la luz de los detectores del telescopio espacial y la información llega al Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial (STScI) que es el centro de operaciones científicas y la misión del artefacto de 10 mil millones de dólares.
Las imágenes del telescopio espacial son procesadas por científicos adscritos a la NASA u observadores aficionados, por medio de imágenes compuestas del instrumento infrarrojo NIRCam de Webb (dos filtros). La luz infrarroja es invisible para el ojo humano, por lo que los expertos la mapean en el espectro visible. En otros términos, traducen lo que ve el Webb para el deleite del ser humano.