Ciencia

Hallan el primer mapa conocido de las estrellas, ¿dónde estaba oculto?

Se cree que el estudio del cielo nocturno del astrónomo Hiparco fue el primer intento humano de mapear el Cosmos. El hallazgo fue descrito como “extraordinario”.

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OMAR ANDRÉS CARRASQUILLA LEÓN
19 OCT 2022 - 11:26 AM

Se considera que el mapa del cielo estrellado hecho por Hiparco de Nicea es el más antiguo del que se tiene registro. // El Universal

Antes de volverse un paisaje normal y corriente, muchas veces ignorado y banalizado, el cielo nocturno era foco de la curiosidad científica y hasta el escape de la locura. En diciembre de 1988, tras cercenarse la oreja, Vincent van Gogh se autorrecluyó en el manicomio Saint-Paul-de-Mausole, al sur de Francia. Seis meses más tarde, pintó su opera prima y uno de los cuadros más reconocidos en la historia de la cultura occidental: La noche estrellada. (Lea: Sputnik 1: ¿por qué se dice que hace 65 años inició la carrera espacial?)

El artista neerlandés retrató en un óleo las estrellas que veía desde una pequeña ventana en una madrugada. De ese idilio a la actualidad, el éxtasis de observar al cielo nocturno se ha trivializado y ahora es protagonista de fondos de pantalla de celulares, computadores y tabletas.

No obstante, ese romanticismo inherente a la contemplación científica del Universo en el cielo nocturno se recargó recientemente con un descubrimiento. Los astrónomos lo definieron como un “hallazgo raro y notable”, debido a que se trata del primer mapa conocido del cielo nocturno oculto en un pergamino medieval.

El mapa hace parte de los documentos siderales de Hiparco de Nicea, un astrónomo de la Grecia antes de Cristo, quien hizo el primer catálogo de estrellas que contenía la posición en coordenadas eclípticas de 850 estrellas. Influyó en Hiparco la aparición de una estrella nova, Nova Scorpii, en el año 134 a. C. y buscó fijar la posición del equinoccio de primavera sobre el fondo de estrellas.

Hiparco, considerado el fundador de la astronomía moderna, inventó instrumentos, especialmente un teodolito, para indicar posiciones y magnitudes, de forma que fuese fácil descubrir si las estrellas morían o nacían, si se movían o si aumentaban o disminuían de brillo. Además, clasificó las estrellas según su intensidad, clasificándolas en magnitudes, según su grado de brillo.

Por consiguiente, ahora sus hijos están emocionados con el hallazgo de un mapa que hace siglos se buscaba. James Evans, historiador de astronomía de la Universidad de Puget Sound en Tacoma, Washington, describió el hallazgo como “raro” y “notable”. El extracto se publicó en línea en el Journal for the History of Astronomy.

Un legado, su importancia

El mapa descubierto es un sinónimo crucial del nacimiento de la ciencia espacial, cuando los astrónomos maduraron y pasaron de simplemente describir los patrones que veían en el cielo a medirlos y predecirlos. El manuscrito fue encontrado en el Monasterio Ortodoxo Griego de Santa Catalina en la Península del Sinaí, Egipto, pero la mayoría de sus 146 hojas, o folios, ahora son propiedad del Museo de la Biblia, en Washington DC.

Monasterio egipcio donde fue hallado el mapa.

Las páginas contienen el Codex Climaci Rescriptus , una colección de textos asirios escritos en los siglos X y XI. Pero el códice es un palimpsesto: un pergamino del que se limpió el texto más antiguo para que pudiera reutilizarse.

Se pensó que la escritura más antigua contenía más textos cristianos y, en 2012, el erudito bíblico Peter Williams de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, pidió a sus alumnos que estudiaran las páginas como proyecto de verano.

Jamie Klair, uno de los estudiantes, descubrió inesperadamente un pasaje en griego a menudo atribuido al astrónomo Eratóstenes. En 2017, las páginas se volvieron a analizar utilizando imágenes multiespectrales de última generación.

Investigadores de la Biblioteca Electrónica de Primeros Manuscritos en Rolling Hills Estates, California, y la Universidad de Rochester en Nueva York tomaron 42 fotografías de cada página en diferentes longitudes de onda de luz y usaron algoritmos informáticos para buscar combinaciones de frecuencias que mejoraran el texto oculto. Y ahí, la sorpresa.

Vestigio estrellado

En esa última pesquisa, nueve folios revelaron material astronómico, que, según el estudio por radiocarbono y el estilo de la escritura, probablemente se transcribió en los siglos quinto o sexto. Incluye mitos sobre el origen de las estrellas de Eratóstenes y partes de un famoso poema del siglo III a. de C. llamado Fenómenos , que describe las constelaciones.

Luego, mientras se estudiaba detenidamente las imágenes durante la pandemia, Williams notó algo mucho más inusual. Alertó al historiador de la ciencia Victor Gysembergh en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) en París. “Estaba muy emocionado desde el principio. Quedó claro de inmediato que teníamos coordenadas estelares”, expresó Gysembergh, citado por el medio Excelsior.

“El pasaje sobreviviente, descifrado por Gysembergh y su colega Emmanuel Zingg en la Universidad de la Sorbona en París, tiene aproximadamente una página. Establece la longitud y la anchura en grados de la constelación Corona Borealis, la corona del norte, y da las coordenadas de las estrellas en su extremo norte, sur, este y oeste”, precisó el medio mexicano.

Y fue en ese momento que todo apuntó a Hiparco como el autor de lo encontrando, comenzando con la forma idiosincrásica en que se expresan algunos de los datos. Y, lo que es más importante, la precisión de las medidas del antiguo astrónomo permitió al equipo fechar las observaciones.

El fenómeno de la precesión, en el que la Tierra se tambalea lentamente sobre su eje alrededor de un grado cada 72 años, significa que la posición de las estrellas fijas cambia lentamente en el cielo.

“Los investigadores pudieron usar esto para verificar cuándo el antiguo astrónomo debió haber hecho sus observaciones y descubrieron que las coordenadas se ajustaban aproximadamente al 129 a . C. , durante el tiempo en que Hipparchus estaba trabajando”, aseguró Excelsior.

Y resaltaron: “Hasta ahora, dice Evans, el único catálogo de estrellas que había sobrevivido desde la antigüedad era uno compilado por el astrónomo Claudio Ptolomeo en Alejandría, Egipto, en el siglo II D.C. Su tratado Almagesto , uno de los textos científicos más influyentes de la historia, estableció un modelo matemático del Cosmos, con la Tierra en el centro, que fue aceptado durante más de 1200 años”.

El trabajo de Ptolomeo También dio las coordenadas y magnitudes de más de mil estrellas. Sin embargo, se menciona varias veces en fuentes antiguas que el astrónomo que midió las estrellas por primera vez fue Hiparco, quien trabajó en la isla griega de Rodas tres siglos antes, aproximadamente entre el 190 y el 120 A.C.

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