¿Quién más que un cartagenero para saber cómo es y lo potente que puede llegar a ser el Sol? Al caminar por las calles de la ciudad todos jugamos a lo mismo: saltar de sombra en sombra y ralentizar el paso cuando al pasar por la puerta de un local se escapa un poco de aire acondicionado. (Lea: Con el sexto día de Novenas llega el solsticio de invierno a Colombia)
El sol tuesta nuestras pieles y colorea de amarillo a lo que ilumina. Diversas gamas de dorados, ocres y naranjados entre el alba y el ocaso. Sin embargo, para una de las mentes más prodigiosas de la humanidad el astro rey no es amarillo ni blanco, sino verde.
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Una esfera incandescente
Desde la Tierra el Sol siempre se ha visto como una gran esfera de fuego, pero el amarillo se da por el efecto que se produce al ver a la estrella a través de la atmósfera, dado que en el espacio se ve de color blanco. Así lo afirma el astronauta Scott Kelly, citado por TecnoXplora.
Por lo que, según la ciencia, el color que expuso Musk es el correcto debido a la física y al conteo de fotones, las partículas que forman la luz. “Una buena pregunta trampa es ¿de qué color es el Sol? Aparece blanco en el espacio, pero, medido por el conteo máximo de fotones, es verde”, tuiteó el multimillonario.
Elon Musk.
El Sol emite luz en una amplia gama de longitudes de onda, que se traducen en colores. Su pico de espectro se establece mediante la temperatura de su superficie, que está aproximadamente a 5.500 grados centígrados, según ‘Science Focus’ de la ‘BBC’.
En el caso del Sol, esta se encontraría en un espectro intermedio, junto a amarillas, naranjas y blancas. No obstante, su espectro alcanza el punto máximo en una longitud de onda que los humanos describiríamos como verde. Por tanto, hablando en términos físicos y de longitudes de onda, Elon Musk está en lo cierto y el Sol es verde.
¿Qué dice la NASA?
La NASA da la razón a la afirmación de Elon Musk, aunque no le da todo el crédito. “Nosotros percibimos el color a través de la longitud de onda de la luz, factores ambientales, la habilidad de nuestros ojos y la interpretación de nuestro cerebro. Lo primero que habría que aclarar es que el Sol emite lo que se denomina ‘radiación del cuerpo negro’, que resumiendo rápidamente, haría que nuestra estrella emita energía en todas las longitudes de onda, aunque la mayoría se encuentra cerca de lo que conocemos como luz azul-verde”, precisó la agencia espacial.
“Si la temperatura de su superficie, que ronda los 5.500ºC, aumentase, la longitud de onda sería menor, con lo que el Sol emitiría una luz más violeta. Sin embargo, si la temperatura de la superficie fuese menor, la longitud de onda aumentaría, pudiendo observar un color más anaranjado, cercano al rojo. No obstante, como dependemos de nuestra vista en la Tierra, estos colores cambian dependiendo de donde se encuentre el observador”, detalló Roberto Cantero, periodista científico.
En caso de encontrarnos en el espacio, el Sol se vería de color blanco, ya que emitiría en todos los colores visibles y los conos oculares se saturarían de información y nuestro cerebro acabaría por percibir únicamente el color blanco. En la Tierra, la atmósfera hace que las longitudes de onda de luz azul se dispersen mejor que las de luz roja, con lo que el tinte azul se pierde y es por eso que lo podemos percibir con tonos amarillos. Sin embargo, cuando amanece o anochece mucha más luz azul es dispersada, con lo que el color rojo gana en protagonismo. Como puedes comprobar, Elon tenía razón, aunque no la verdad absoluta.