La NASA logró algo que para los mortales que intentamos entender lo que hizo, nos genera sentimientos de admiración y orgullo por la existencia de mentes humanas capaces de hacer eso. Me refiero a OSIRIS-Rex, la misión que trajo muestras a la Tierra de Bennu, un asteroide que contiene moléculas que se remontan a la formación del sistema solar hace 4.500 millones de años.
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Aunque la cápsula ya está abierta y los sedimentos y un extraño humo negro de Bennu ya están siendo analizados en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Texas, luego que el contenedor aterrizará en paracaídas el pasado 25 de septiembre en el desierto de Utah, en Estados Unidos, aún hay mucha gente abrumada y que no concibe cómo el hombre logró esto.
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Los científicos expondrán los resultados de su estudio el próximo 11 de octubre. Según el argentino Lucas Paganini, científico planetario de la NASA, Bennu contiene moléculas que se remontan a la formación del sistema solar hace 4.500 millones de años y que podría arrojar luz sobre preguntas que han intrigado a la humanidad durante siglos, como el origen de la vida y del propio sistema solar.
“Los asteroides son como cápsulas del tiempo, equivalentes a fósiles de dinosaurios que nos permiten saber qué estaba ocurriendo hace millones de años. En este caso, con nuestra misión, estamos viajando miles de millones de años atrás en el tiempo”, explicó.
Los científicos creen que esas moléculas podrían haber llegado a nuestro planeta a bordo de meteoritos y, por tanto, analizar la composición de Bennu les servirá para comprobar esa hipótesis y esclarecer qué papel podrían haber jugado los cuerpos celestes en el origen de la vida.
Precisamente, los científicos eligieron Bennu porque es relativamente rico en moléculas orgánicas y, además, tiene una órbita conocida, lo que facilitó que la nave nodriza OSIRIS-REx pudiera acercarse para tomar muestras.
Además, existe la hipótesis de que Bennu colisione con la Tierra en 159 años y, aunque esta posibilidad es de solo un 0,057 %, esta misión de la NASA también servirá para ver cómo cambiar la trayectoria del asteroide si fuera necesario. Algo que Estados Unidos ya logró con la misión DART, la cual cambió la trayectoria del asteroide Dimorphos. ¿Lo recuerda? “Se desvió el asteroide”: Nasa confirma éxito de la misión DART
Y es en este ámbito de fortalecer la defensa planetaria ante la amenaza de asteroides apocalípticos, que la NASA quiere repetir lo logrado con Bennu, visitando y trayendo muestras de 99942 Apophis, una roca que se estima impactará a nuestro planeta en 2067.
OSIRIS-APEX$>
Después que la nave nodriza OSIRIS-REx liberó la cápsula con las muestras de Bennu en el espacio, a una distancia de exacta de 102.000 kilómetros de nuestro planeta, puso rumbo a otro asteroide llamado Apophis y que estudiará durante los próximos años.
Apophis tiene unos 370 metros de diámetros y su estudio iniciará cuando el asteroide se acerque a la Tierra el próximo 13 de abril de 2029 y se verá como un punto brillante en nuestro cielo. La NASA utilizará la gravedad de la Tierra para encaminarse al encuentro con el asteroide y estudiarlo por 18 meses.
Aproximación de Apophis a la Tierra el 13 de abril de 2029.
“A diferencia de Bennu, Apophis no es un asteroide de complejo C (carbonáceos), esta es una roca de complejo S, lo que significa que es pedregoso. Al pasar 15 meses de su análisis, APEX utilizará sus propulsores para excavar la superficie del asteroide y recoger muestras del subsuelo”, explicó el medio Futuro 360.
Según cálculos, Apophis se acercará en varias ocasiones en el futuro a la Tierra, aunque las probabilidades de un impacto como el que extinguió a los dinosaurios es muy baja, el porcentaje es más alto con relación a otros asteroides. He ahí la importancia de OSIRIS-APEX.
Muchos astrónomos descartan un impacto en los próximos cien años, pero Apophis sigue liderando la lista de asteroides potencialmente peligrosos que demandan un monitoreo constante. “Es nivel 1 en la escala de Turín, el sistema que mide las probabilidades de impacto de estos cuerpos celestes”, precisó Sergi Alcalde, periodista científico de NatGeo.
Para el astrónomo y físico Pablo Santos Sanz, citado por Alcalde en su artículo para NatGeo, “el acercamiento a la Tierra de Apophis en abril de 2029 será determinante para que OSIRIS-APEX determine si esa probabilidad aumenta o disminuye en 2068, pues el tirón gravitacional de la Tierra podría modificar la órbita del asteroide”.
Otra perspectiva del acercamiento de Apophis a la Tierra en 2029.