La misión OSIRIS-Rex de la NASA logró con éxito uno de sus objetivos más ambiciosos: traer a la Tierra muestras recogidas del asteroide Bennu. Aunque podría parecer que este logro marca el final de un viaje que comenzó en 2016, lo cierto es que todavía queda misión por delante.
Bennu, un asteroide cercano a nuestro planeta con un diámetro de menos de medio kilómetro, se convirtió en el objetivo de la misión OSIRIS-Rex. Tras su despegue en 2016, la nave espacial llegó a Bennu en 2018, y en 2020 recogió muestras que ya han sido trasladadas a un hangar especializado en Utah. En este lugar, las muestras son protegidas en una “sala blanca” con flujo constante de nitrógeno para evitar contaminaciones.
Con aproximadamente 250 gramos de regolito (una mezcla de polvo y rocas) traído de Bennu, la siguiente tarea para la NASA es su análisis. Las muestras serán enviadas al Johnson Space Center en Houston, donde se llevará a cabo una rigurosa evaluación. Se espera que el 11 de octubre la NASA comparta nuevos detalles sobre estos materiales cósmicos. No hay explicación para lo que halló la NASA al abrir el cofre de Bennu
Aunque OSIRIS-Rex es una misión destacada, no es la primera en emprender un reto de estas características. Las misiones Hayabusa y Hayabusa2 de la Agencia Espacial Japonesa, y la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea, también han analizado el regolito de asteroides, aunque con cantidades menores y enfoques distintos.
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Tras completar con éxito la misión en Bennu, la sonda OSIRIS-Rex tiene ya una nueva tarea: transformarse en OSIRIS-APEX y dirigirse hacia el asteroide 99942 Apophis. Esta roca espacial llamó la atención de la comunidad científica debido a que, en un momento, su trayectoria parecía amenazar con una colisión con la Tierra. Sin embargo, ese riesgo ya ha sido descartado.
OSIRIS-APEX se dirigirá a Apophis en 2029, aunque esta vez no recogerá muestras. Durante 18 meses, la sonda estudiará el asteroide desde la distancia, proporcionando información valiosa sobre su composición y comportamiento. ¿Lo sabía?: el astronauta colombiano de la NASA que estuvo en el espacio
La importancia de estas misiones no solo radica en el conocimiento científico que aportan. El estudio de asteroides como Bennu y Apophis es esencial para comprender cómo podríamos proteger nuestro planeta de posibles colisiones en el futuro. Aunque el riesgo es mínimo, conocer en profundidad estos objetos espaciales podría permitirnos diseñar estrategias de desvío si alguna vez enfrentamos una amenaza real.
En definitiva, las misiones como OSIRIS-Rex y su futura versión, OSIRIS-APEX, no solo amplían nuestro entendimiento del cosmos, sino que también juegan un papel vital en la protección de nuestro hogar en el vasto universo.