“Vea, es la primera vez que yo menciono esto. Cuando yo fui saliendo, un miembro del Ejército, no sé qué grado tenía, porque yo no sé de grados, me dijo: ‘acá no ha pasado nada, ¿cierto?, Si usted no entiende, su familia entiende’”.
Esta es la frase de Humberto González*, un testigo que esta semana declaró en el proceso que se le adelanta al coronel en retiro Edilberto Sánchez Rubiano y otros exmilitares, por la desaparición de once personas tras la llamada retoma del Palacio de Justicia.
Sin embargo, y de acuerdo con la declaración de González, no serían once sino doce las personas desaparecidas, por lo que se abre un nuevo capítulo en la investigación. La próxima semana se le pedirá a la Fiscalía que evalúe el testimonio, para determinar quién es la persona de la que habla el testigo.
González, para la época de los hechos, trabajaba como sustanciador de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Antes de ser sacado por miembros de la Fuerza Pública, estuvo junto con otros funcionarios resguardándose de las balas hasta poco después de que se cumplió un día de la toma.
Sobre las 3:30 p.m. del 7 de noviembre, González asegura que fue llevado a la Casa del Florero, lugar escogido por las Fuerzas Militares para instalar su centro de operaciones.
Según su relato, estuvo en el primer piso por cerca de una hora y media, hasta que fue subido a la segunda planta de la casa museo.
“Ahí estuve de 3 a 7 minutos frente a Irma Franco. A ella le preguntaron si yo era compañero de ella. Luego me pusieron frente al compañero de ella, al que le decían el ‘negro’. Cuando ellos dijeron que no me conocían, me volvieron a bajar”, dijo el declarante durante una audiencia que se celebró esta semana.
El ‘negro’ sería el desaparecido número doce. Se trataría, conforme sostuvo González, de un hombre que vestía prendas militares, cerca de 1,70 metros de estatura, acuerpado, que podría tener entre 21 y 25 años, de cabello negro ondulado y que al parecer era compañero de Irma Franco.
Ambos, Irma y el ‘negro’, estaban acurrucados y frente a la pared. Notó, además, que la mujer estaba herida en una pierna, vestía blusa y una falda a cuadros que le llegaba hasta poco más debajo de la rodilla.
PLAZAS VEGA
¿Por qué habla hasta ahora González?. Según Jorge Molano, abogado que representa los intereses de los familiares de los desaparecidos, González tenía miedo y de allí el silencio que guardó durante 26 años.
“Estamos ante un nuevo caso de desaparición forzada. Lo que el proceso nos va mostrando es que no son solamente once los desaparecidos sino que el Ejército colombiano desapareció a muchas más personas de la Casa del Florero”, dijo Molano al tiempo que agregó que una vez se abra la investigación se pedirá la protección respectiva.
Sostiene el jurista que no se descarta que el coronel Luis Alfonso Plazas Vega sea involucrado judicialmente por esta nueva revelación. “Creemos que él es una de las personas investigadas y vinculadas”, sostuvo el defensor.
En el marco de la investigación que se va a solicitar, una de las primeras pesquisas apunta a establecer el nombre exacto de la persona y luego mirar los mecanismos para que la Fiscalía actúe.
“Sin embargo, él (González) indicaba que, posiblemente, había dos personas más ahí tratadas como especiales sin que logre dar más detalles al respecto, pero esperamos poder ahondar en este tema”, enfatizó Molano.
MIEDO
El “trato especial” al que se refiere el abogado también fue expuesto por el testigo. Se refiere a las personas que eran llevadas del Palacio a la Casa del Florero. Allí eran sometidos a cuestionarios por cuenta de los integrantes de las Fuerza Pública.
“Los interrogatorios lo hacían personas que vestían prendas militares, nos pedían nombre teléfono, cédula documento, dirección”, señaló González.
En uno de los apartes del expediente reza, conforme al relato de otro testigo, que quien estaba a cargo de esa labor era el coronel Edilberto Sánchez Pubiano, quien para la época de los hechos fungía como jefe de inteligencia de la sección B2 de la Brigada 13 del Ejército.
Sostiene ese testigo, identificado como J.V. Rubiano Galvis, “que él (Sánchez), conjuntamente con el general Arias Cabrales, eran los encargados de la identificación, interrogación y posterior disposición de las personas liberadas del Palacio y que era conducidas a la Casa del Florero, sin que la Escuela de Caballería tuviera responsabilidad en el manejo de la casa museo”, precisa el documento.
Pero en dichos interrogatorios, a juicio de González, hubo una serie de atropellos. Golpes, maltratos y el robo del dinero que tenía en su billetera son algunos de los abusos que dice que sufrió. No obstante, le dijo al abogado Miguel Bayona Rodríguez, quien representa en los estrados al mayor Óscar William Vásquez Rodríguez, que nunca denunció por miedo.
“Si me permite, yo tengo que confesar algo con respecto a lo que se vivió en esa época. Yo tenía miedo y tengo que decirlo: miedo a las Fuerzas Militares. Miedo de que si yo decía algo o mencionaba algo de ese maltrato tomaran represalias”, enfatizó González.
¿QUIÉNES SON LOS DESAPARECIDOS?
De acuerdo con el expediente que se maneja por este caso, son once las personas desaparecidas tras la retoma del Palacio de Justicia. Se trata de Carlos Arturo Rodríguez Vera, Cristina del Pilar Guarín Cortés, Bernardo Beltrán Hernández, Héctor Jaime Beltrán Fuentes, Luz Mary Portela León, David Suspez Celis, Gloria Stella Lizarazo, Norma Constanza Esguerra, Gloria Isabel Anzola, Amparo Oviedo Bonilla y la guerrillera Irma Franco.
* Nombre cambiado para proteger la identidad del testigo
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