Una mancha amarilla, azul y roja empezó a cubrir desde la madrugada del domingo la Plaza de San Pedro en ciudad de El Vaticano. La mancha de miles de colombianos que fueron testigos de la canonización de Laura Montoya como la primera santa que tiene el país.
La ceremonia empezó muy puntual a las 9:30 cuando el papa Francisco salió a las escalinatas de El Vaticano para empezarla, y fue en ese momento en que hubo la primera salva de aplausos de los colombianos jubilosos.
De inmediato inició el rito de la canonización, para lo que los más de 80 mil visitantes iban leyendo el libro en donde se podía seguir todos los momentos de la misa del séptimo domingo de pascual.
El canto de las letanías de todos los santos dio paso para que ya en ese momento la Madre Laura fuera una santa más para los católicos, y en muy sentido canto los feligreses pidieron que orara por Colombia.
De inmediato su santidad Francisco y los otros prelados que estaban presidiendo la ceremonia dieron paso a dos cortas oraciones en las que también rezaban a la santa Laura y Antonio Primaldo y a María Guadalupe García Zavala, ellos también canonizados en la misa que estuvo en su gran parte oficiada en latín.
Sin embargo la sorpresa fue la primera lectura, tomada del Libro de los Hechos de los Apósteles que fue leída en español, algo que inusual en la misas que se ofician por el Santo Padre.
Ya en la homilía llegó el momento especial cuando el papa Francisco le contó a los feligreses quien fue Laura Montoya y Upeguí y el por qué desde ese momento ya era una santa más.
“Esta primera Santa nacida en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir la fe solitariamente como si fuera posible vivir la fe alzadamente, sino a comunicarla, a irradiar el Evangelio, con la palabra y el testimonio de vida allá en donde nos encontremos, en cualquier lugar que estemos irradiemos el Evangelio”, expresó Francisco cuando de inmediato fue interrumpido por otra salva de aplausos de los asistentes.
Ya en la parte final de la misa la emoción de los nacionales que estaban en la Plaza de San Pedro volvió a romper de júbilo cuando el Santo Padre envió un mensaje de paz representado en la labor que realizó la Santa Laura en si vida como religiosa.
“Por la intersección de la Madre Laura Montoya, el Señor conceda un nuevo impulso misionero y evangelizador a la Iglesia y que, inspirados en el ejemplo de concordia y reconciliación de esta nueva Santa, los amados hijos de Colombia continúen trabajando por la paz y el justo desarrollo de su patria”.
Al término de la misa y su recorrido en el papamóvil por la Plaza de San Pedro, Francisco fue recibiendo varios regalos de colombianos que estuvieron allí presentes, que en su mayoría le dieron banderas con mensajes a su santidad.
Y más emocionados quedaron unos pocos feligreses colombianos que al final de ese recorrido pudieron estrecharle la mano y cruzar algunas palabras con el Papa, enfermos en sillas de rueda, sus familiares y un periodista de la comitiva oficial que rompiendo el duro protocolo de El Vaticano se ubicó en ese sector y también lo saludo.
Así fue el domingo en que al santoral llegó la madre Laura que desde hoy es Santa Laura Catalina de Siena.