En medio de un ritual de armonización de espíritus y con una ceremonia presidida por los mayores de la comunidad paéz en el resguardo de López Adentro, municipio de Caloto, fueron enterrados o sembrados, como así lo denominan las comunidades indígenas, los restos de Guillermo Paví Ramos.
El comunero, de 19 años de edad, había sido guardia indígena y participaba de la ocupación de predios que adelantan los nativos en una zona de la hacienda La Emperatriz, en Caloto, norte del Cauca.
La tarde del viernes 10 de abril, durante un enfrentamiento con la fuerza pública, en medio de un procedimiento de desalojo, el indígena recibió un disparo en su estómago y en medio de una intervención quirúrgica murió en Santander de Quilichao.
“Nosotros estamos en nuestra intención de liberar los predios que les pertenecen a nuestros mayores y durante varias horas se habían presentado fuertes choques, con el ESMAD y sabíamos que ya se habían usado bombas molotov, truflys (sic) y también escuchamos algunos disparos, fue cuando nos llegó la noticia de que nuestro compañero Guillermo, había resultado herido“ señaló Ediwn Capáz del área de Derechos Humanos de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN.
La muerte del comunero desató la reacción de las autoridades que no solo incrementaron en número la presencia en la hacienda ocupada sino que además iniciaron lo que denominan es un proceso de asamblea en el que mantienen la alerta ante cualquier nueva confrontación con la Policía.
Denuncia del uso de armas de fuego
En un consejo de seguridad desarrollado a mediados del mes de marzo, las comunidades indígenas denunciaron que durante los desalojos, se escuchaban disparos desde la misma zona en la que se encontraba la fuerza pública. Según se señaló, los altos mandos se comprometieron a investigar las denuncias y corregir lo sucedido.
Sin embargo la muerte de Pavi Ramos, motivó nuevamente entre los indígenas las intenciones de elevar denuncias ante organismos internacionales la situación, pues consideran que se están transgrediendo sus derechos cuando son atacados con armas de fuego.
“Es que con esta muerte se completan cuatro durante este año, las demás en hechos que para nosotros son selectivos y hay una clara muestra de hacer daño y exterminar a los pueblos del Cauca“, dijo Luis Fernando Arias Consejero Mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC.
La fuerza pública responde
El propio general Rodolfo Palomino, Director de la Policía, hizo presencia en Santander de Quilichao y desde allí señaló que hay total disponibilidad por parte de la institución para que se avance en la investigación para esclarecer los hechos y determinar la responsabilidad en la muerte del comunero Pavi Ramos.
El alto oficial señaló que, sin embargo, es apresurado decir que hay una participación de sus hombres en el acontecimiento y dijo que la misma familia ha pedido que se llegue hasta las últimas consecuencias.
“resulta temerario e irresponsable señalar que detrás de la muerte de esta persona haya una participación institucional, por esa razón hay que investigar y determinar lo que ha ocurrido en este caso“, indicó el general Palomino.
Acompañamiento de la ONU
Raúl González Flechas, director encargado de fiscalías en el Cauca, señaló que ya se están realizando todas las pruebas técnicas para aportar a la investigación tras la muerte del comunero en el municipio de Caloto.
Destacó el funcionario que con el apoyo de balística y luego de cotejar los informes de medicina legal en los cuales se confirma que el disparo recibido por el nativo le causó la muerte, avanzarán en las averiguaciones para determinar de donde salió el proyectil.
Indicó González Flechas que también hay un acompañamiento permanente de organismos internacionales durante la investigación.
“Hay una presencia de delegados de Naciones Unidas que están acompañando las acciones desarrolladas en el norte del Cauca, pues hay un interés de la comunidad internacional porque se esclarezca el hecho“, puntualizó el funcionario.
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